Reedición de un clásico

Borges y Bioy en clave policial

Dos genios literarios, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, publicaron los mejores cuentos policiales que habían leído. 

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

En 1943 Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares publicaron una antología de los mejores cuentos policiales y repitieron la experiencia en 1951. Las dos antologías regresan ahora en un tomo robusto de quinientas páginas, con una treintena de autores clásicos dedicados a crear y resolver una intriga, el juego lógico o de suspenso que los dos argentinos prefirieron al realismo hegemónico del policial.

“Nuestro siglo propende a la romántica veneración del desorden, de lo elemental y de lo caótico —anotaron en el prólogo—. Sin saberlo y sin proponérselo, no pocos narradores de estos géneros han mantenido vivo un ideal de orden, una disciplina de índole clásica. Aunque sólo fuera por esa razón, comprometen nuestra gratitud”. Y es que Borges y Bioy concibieron el relato policial como un juego de inteligencia con el lector, en la creación del narrador H. Bustos Domecq, incluido en esta antología, y también en el gusto de sus lecturas. A veces prima la humorada, el ingenio, la psicología ligera y aun el entretenimiento elemental de hacer encajar un cubo dentro de otro. Hay un resabio infantil en la ocupación de ocultar y desocultar la verdad en los relatos de intriga, y si no fuera así el placer lúdico del género se derrumbaría.

No todas las tramas de los relatos reunidos son perfectas. Unas fuerzan la verosimilitud, como “Las doce figuras del mundo” de Bustos Domecq, otras pecan de cierta ingenuidad, por caso, “La puerta y el pino”, de Robert L. Stevenson o “La liga de los Cabezas Rojas”, de Arthur Conan Doyle, y aun una historia truculenta como “Si muriera antes de despertar”, de William Irish, dueño de un excelente dominio del suspenso, tropieza con errores lógicos injustificables; todos, sin embargo, salvan sus debilidades por la apuesta de ordenar el crimen bajo los motivos de una razón que se desplaza subrepticiamente.

Entre los más celebrados, mantienen su brillo “La carta robada”, de Poe, “La muerte repetida”, de Hawthorne, con una estructura similar a un excelente cuento de Chesterton, “Los tres jinetes del Apocalipsis”, también “La muerte y la brújula”, de Borges, que no dudo en incluirse, y “La señal en el cielo”, de Agatha Christie. Por los recursos añadidos a las demandas argumentales, sobresalen los relatos de Wilkie Collins, “Cazador cazado”, otro de Chesterton, de la serie del padre Brown, “El honor de Israel Gow”, el giro fantástico de Graham Greene, “Una salita cerca de la calle Edware”, y el formidable “Humo”, de William Faulkner.

LOS MEJORES CUENTOS POLICIALES, Selección de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Sudamericana, 2019. Buenos Aires, 500 págs.

Antología del cuento policial
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