Una publicación que hace justicia

A José Monegal le preocupaba el lector común

Ameno, llano y variado, escribía en El Día y en El País. Su forma de evocar las guerras civiles quedó más allá de divisas.

José Monegal
José Monegal
Archivo El País

Acierta Pablo Rocca, antólogo y prologuista, al titular este volumen Varias historias, pues aunque José Monegal (Melo, 1892–Montevieo, 1968) fue también pintor y guitarrista, alcanzó popularidad contándole historias al lector común.

Su padre, Don Cándido Monegal, había fundado en 1885 el diario El deber cívico y ese ejercicio del periodismo silvestre fue clave en la formación de este autor.

En 1938 publicó la novela Nichada, pero lo hizo más notorio su Vida de Aparicio Saravia, de 1942, una biografía novelada en la que se destacan los diálogos bien concebidos y la capacidad de intercalar fragmentos documentales sin que el relato pierda fuerza ni ritmo.

En 1958 publicó su segunda novela, Memorias de Juan Pedro Camargo. Ya había ganado un público masivo y fiel por los cuentos criollos que publicaba los domingos, ilustrados por él mismo, en el suplemento sepia del diario El Día. Militante blanco —mientras publicaba en El Día, en El País salían sus artículos de historia partidaria que en 1959 cuajaron en su Esquema de la historia del Partido Nacional — el hecho de publicar en un diario batllista lo obligó a diluir sus énfasis de divisa, pero eso mejoró sus textos: los actos de coraje o de brutalidad que evoca de nuestras guerras civiles valen por lo que son, no por el bando que se les atribuye.

La Generación del 45 —también llamada Generación Crítica— tuvo de su obra una opinión adversa. Sin embargo, cuando murió en 1968 todavía escribía, publicaba y era leído. En minoría, Arturo Sergio Visca (1917-1993) lo incluyó en su Antología del cuento uruguayo de 1962. A partir de 1963, Ediciones de la Banda Oriental ha publicado varias selecciones de sus cuentos, así que nunca ha dejado de ser leído. La inclusión de este autor en la Biblioteca Artigas de Clásicos Uruguayos repara un juicio crítico demasiado severo.

Monegal es ameno, llano y variado en los tonos. Maneja con solvencia lo heroico, lo sentencioso y lo cómico. A veces logra combinar registros, como en el cuento “Una vida cambia de rumbo” donde el protagonista es admirable por su coraje a la vez que risible por su afición al naipe y el alcohol.

Monegal debería pasar más a menudo por las aulas de Educación Secundaria. Este volumen, por lo adecuado de la selección y lo orientador del prólogo, puede ser muy útil para que ello ocurra.

VARIAS HISTORIAS, de José Monegal, con selección y prólogo de Pablo Rocca. Ministerio de Educación y Cultura, 2019. Montevideo, 216 págs.

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