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Las razones por las que se resecan las plantas de los pies, según profesional de Harvard

Un profesional podrá determinar la raíz del problema y sugerir un tratamiento personalizado que podría incluir desde medicamentos, plantillas ortopédicas, hasta recomendaciones sobre cuidados de la piel y la regulación de factores ambientales que afecten su salud.

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Pie.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Un alto porcentaje de personas luchan continuamente con talones agrietados, situación que puede llegar a extremos de gravedad tales como sangrado. Este padecimiento, también conocido bajo el término médico de grietas o fisuras del talón, se caracteriza por la acumulación de células muertas en la piel que, con el tiempo, se endurece y se quiebra. A menudo, esta afección se acompaña de callosidades que aportan un grosor excesivo a la dermis del talón.

Diversos factores ambientales pueden agravar esta condición, entre ellos, la baja humedad durante la temporada invernal. No obstante, la hidratación tópica con lociones o unguentos como la vaselina suele ser la primera línea de defensa, resultando efectiva en muchos casos para suavizar los tejidos, según publicó Toni Golen, editora en jefe de Harvard Women's Health Watch, en el sitio web de Harvard.

No obstante, la persistencia de grietas podría señalar a una realidad patológica más complicada. Una de las razones puede ser la infección por hongos, comúnmente denominada pie de atleta. Esta no se limita a producir picor y descamación en el arco y entre los dedos del pie, sino que puede extenderse hacia el talón, originando fisuras que, frecuentemente, son ignoradas en la asociación con dicha infección.

A pesar de que las infecciones fúngicas son una causa prevalente, si se ha llevado a cabo el tratamiento correspondiente y las fisuras en los talones persisten, se debería considerar una evaluación médica más exhaustiva, expresó la profesional.

En ocasiones, estas lesiones en la piel pueden ser el reflejo de problemas de salud subyacentes que requieren atención especializada. Trastornos endocrinos como el hipotiroidismo, que reduce la producción de hormonas indispensables para la hidratación de la piel, pueden originar estos síntomas en los pies. De la misma forma, las personas con diabetes pueden experimentar una disminución en la capacidad de curación de la piel, lo que contribuye al desarrollo de fisuras más profundas y resistentes a tratamientos convencionales.

Otro aspecto a considerar es el síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune que perturba la producción normal de líquidos corporales, dejando como resultado una piel extremadamente seca, incapaz de retener la hidratación necesaria. Finalmente, ciertas irregularidades estructurales, como los espolones óseos en los talones, pueden ejercer una presión anormal sobre la piel circundante, provocando callos y eventualmente fisuras.

Ante estos escenarios, el consejo y diagnóstico de un profesional de la salud se tornan imprescindibles. A través de pruebas especializadas y un examen físico, el médico podrá determinar la raíz exacta del problema y sugerir un tratamiento personalizado que podría incluir desde medicamentos específicos, plantillas ortopédicas para distribuir la presión de manera adecuada, hasta recomendaciones sobre cuidados de la piel y la regulación de factores ambientales que afecten la salud.

Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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