Hace algunos años, los padres sabían dónde y con quién estaban sus hijos. La preocupación se centraba en la calle, en la plaza o en el camino de regreso a casa. Hoy, el escenario cambió radicalmente: los niños y adolescentes pueden estar en sus cuartos, aparentemente a salvo, pero conectados a un mundo que los adultos muchas veces desconocen.
Antes, enviar a un niño a su dormitorio podía funcionar como un castigo. En la actualidad, ese mismo espacio puede convertirse en un lugar de placer, refugio y entretenimiento permanente. Desde allí, con un celular o una computadora, los chicos pueden chatear con desconocidos, acceder a contenidos inapropiados o exponerse a riesgos reales. El cuarto dejó de ser, necesariamente, un lugar seguro.
Peligros online que los adultos deben conocer
Existen fenómenos propios del entorno digital que todo padre, madre o adulto responsable necesita conocer. No para vivir con miedo, sino para involucrarse activamente en la vida de sus hijos.
Uno de los más graves es el grooming, una forma de acoso y abuso sexual online. Ocurre cuando un adulto se contacta con un niño, niña o adolescente con el objetivo de ganarse su confianza de manera gradual. El acosador suele mostrarse atento, interesado, comprensivo. Poco a poco introduce conversaciones de contenido sexual, puede pedir fotos íntimas e incluso proponer encuentros presenciales. Todo esto sucede mientras intenta aislar al menor de su entorno familiar y social y evalúa cuidadosamente los riesgos para no ser descubierto. El grooming es un delito.
Lo preocupante es que muchos menores buscan en personas que nunca vieron cara a cara algo que sienten que les falta: escucha, interés, validación. Y, en ese proceso, no logran dimensionar los peligros.
Otra forma de violencia digital es la sextorsión, que suele derivarse del grooming. El acosador amenaza con difundir imágenes o videos íntimos previamente obtenidos, exigiendo dinero, más material o favores a cambio de no hacerlo. El impacto emocional en niños y adolescentes puede ser devastador.
El sexting, en cambio, refiere al envío voluntario de mensajes, imágenes o videos de contenido sexual creados por los propios menores. No hay persuasión externa. Aunque no siempre constituye un delito, sí implica riesgos importantes, ya que ese material puede circular sin control y afectar profundamente la intimidad y la autoestima.
El rol clave de los adultos
Frente a este escenario, los hijos necesitan adultos disponibles, que escuchen sin censurar ni juzgar, que se involucren en sus vidas y generen un clima de confianza. Cuando ese vínculo existe, los chicos no necesitan recurrir a extraños para sentirse vistos o contenidos.
Es fundamental transmitir la importancia de la privacidad, promover la comunicación, la empatía y el compartir. Estos pilares son esenciales para construir una buena autoestima y un uso más seguro de la tecnología.
En estos tiempos, muchos de los peligros ya no están en la calle, sino dentro de casa, detrás de una pantalla. La clave no es prohibir ni asustar, sino estar presentes, informados y disponibles.
-
¿Qué es el grooming? Un fenómeno que crece y afecta a niños y adolescentes
Cómo prevenir el "grooming", una forma de acoso sexual a menores de edad que se realiza online
Salud online: ¿Puede la inteligencia artificial salvar a los menores del acoso sexual en las redes?
El lenguaje cifrado que los adultos no entienden y quedó expuesto en la serie Adolescencia. ¿Qué más hay que saber?