El Salón del Vino del Géant llega a su 25ª edición consolidado como uno de los espacios de referencia para el sector vitivinícola y de encuentro entre bodegas y público en Uruguay. Con 58 stands y más de 70 bodegas, la propuesta reúne en un mismo espacio degustación, asesoramiento y compra. Desde su primera edición, el evento ha crecido de forma sostenida y este año podrá disfrutarse hasta el 8 de junio en los locales Géant de Parque Roosevelt y Nuevocentro.
En 2001, durante la primera edición del Salón, se vendieron 8.000 botellas. Hoy, esa cifra supera las 137.000 por edición y el evento acumula más de 1,6 millones de botellas vendidas a lo largo de su historia. El dato marca una evolución en volumen y también en la forma en que el vino se integró al consumo local.
“Llegar a los 25 años es un motivo para mirar con orgullo el camino recorrido, pero también para proyectarnos hacia el futuro. Porque el vino cambia, el consumidor cambia y el Salón tiene que acompañar esa evolución: mantenerse siempre vivo, allí donde conviven la tradición y la innovación, donde están los clásicos y también las novedades, donde podemos celebrar lo que hemos conseguido y, al mismo tiempo, pensar en cómo seguir sorprendiendo al cliente”, señaló Juan Palacios, gerente general de GDU. La edición aniversario reúne etiquetas nacionales e internacionales, con presencia de líneas premium y ultra premium, además de espumosos, rosados y lanzamientos diseñados especialmente para esta instancia. El recorrido invita a detenerse en cada stand para probar y conversar directamente con productores y enólogos.
“Las bodegas no vienen simplemente a ocupar un stand. Vienen a contar sus historias y a compartir conocimiento”, dijo Martín Gómez, gerente de Marketing y Transformación Digital de GDU, al describir el espíritu del Salón. Esa interacción, más cercana y directa, es uno de los diferenciales que sostienen el interés del público, tanto de quienes ya tienen recorrido en el vino como de quienes se acercan por primera vez.
El Salón del Vino de Géant no es solo un espacio para descubrir, conectar y generar comunidad en torno al vino. También es una propuesta comercial única en el año, que permite combinar promociones y beneficios para acceder a descuentos difíciles de encontrar en el mercado. A las clásicas promociones 6x5, 4x3 y 3x2 en distintas etiquetas, se suman descuentos adicionales para quienes paguen con tarjetas Hipermás Santander, con un 25% de beneficio, mientras que los clientes Santander Select accederán a un 20% de descuento en sus compras.
También hay beneficios exclusivos para socios del Salón del Vino Club, comunidad a la que incluso es posible asociarse en el momento para acceder a descuentos antes de realizar la compra. Los socios de las categorías Ícono y Sibaritas recibirán un 20% de descuento durante todo el Salón, mientras que quienes se asocien como nuevos socios Entusiasta accederán automáticamente a un 10% de descuento para utilizar durante esta edición.
“Es la mejor oportunidad del año para comprar”, resumió Gómez. La dinámica no solo apunta al consumo inmediato, sino también a quienes buscan armar o renovar su propia bodega.
A esto se agregan sorteos y actividades vinculadas al mundo vitivinícola. Entre ellas, un viaje para dos personas a las cavas Freixenet, en Barcelona, y 25 propuestas que incluyen visitas a bodegas, degustaciones y estadías.
Ediciones especiales y propuestas durante todo el año
Los 25 años suman además lanzamientos puntuales. Entre ellos, un blend desarrollado junto a Bodega Montes Toscanini con participación de socios del Salón del Vino Club, que intervinieron en su selección, y un vino cosecha 2000 de Don Pascual en homenaje a los comienzos del evento.
El Club es otro de los ejes que sostienen el crecimiento de este espacio. Con más de 5.500 socios, funciona como una extensión del Salón durante todo el año, con actividades que van desde catas hasta experiencias de enoturismo y se realizan de forma mensual.
“El salón empieza mucho antes, con la selección de bodegas, en la curaduría de etiquetas, en cada detalle”, explicó Gómez. La preparación involucra a equipos de compras, logística, marketing, operaciones y atención al cliente, entre otros.
Parte de la cultura
Más allá de lo comercial, el evento también dialoga con un cambio más amplio en la relación entre el vino y el público. Para Diego Spinoglio, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), ese recorrido tiene un impacto concreto en la forma de consumir. “Ayudó a formar consumidores más interesados por la calidad, por el origen y por la identidad de los vinos que elige”, sostuvo.
En ese proceso, el salón aparece como uno de los espacios donde ese vínculo se vuelve visible, año a año, en el contacto directo entre bodegas y consumidores.
“El salón del vino ayudó a acercar a la sociedad uruguaya de una manera abierta, moderna y accesible”, concluyó el presidente del Inavi.