Por: Mariel Varela
La noticia anunciaba la muerte de una famosa cantante folclórica española y las nietas que tanto amor le pregonaban se pasearon por todos los programas enchastrándose, jugando sucio por la bendita herencia.
La plata mueve y mueve. Rafael Pence escuchó esa noticia en el living de su casa en España y se le prendió la lamparita: "Esas fueron las dos puntas de las que me agarré para empezar a escribir", asegura el autor y director de Como te mueras te mato.
La obra se estrenó primero en España, estuvo en cartel durante tres años con gran éxito pero Rafael siempre tuvo en mente la posibilidad de hacerla en Uruguay. Lo concretó este año: Como te mueras te mato está en la cartelera del Teatro del Notariado los viernes y sábados a las 21:00 y domingos a las 19:00 horas.
La muerte del tío millonario reúne a los citados en la biblioteca de la casa del difunto para la lectura del testamento.
Van cayendo de a poco. Los recibe Eusebio, el mayordomo (Juan Gamero). Los primeros en llegar son el matrimonio de Raúl (Alejandro Camino) y Melisa (Gabriela Lopetegui), hermano y cuñada del muerto. Luego irrumpe el sobrino Ángel (Guillermo Villarubí) con su clásica acidez, Pilar (Virginia Ramos), otra hermana del millonario, y por último la tonta aunque no tan angelical Eva (Cintia Caballero), ex amante del tío.
Una fortuna (dinero, joyas, cuadros), seis personas y un único heredero. En esta hora y media de acción salen a relucir las peores miserias de los personajes que caen cada vez más bajo en su afán por quedarse con todo. "Cuando se muere alguien y hay para repartir salen uñas y dientes, más allá de la cantidad", comenta Rafael Pence.
El testamento es el objeto de anhelo en esta ocasión pero Alejandro Camino baja a tierra el concepto para volverlo más cotidiano: "De pronto es una bandeja de comida para unos cuantos, un lugar en el ómnibus. Estamos constantemente sometidos a eso. Cuidado de creer, ah, esto le pasa solo a los ricos porque tienen para repartir. Esto le pasa al género humano".
Una comedia sarcástica donde el humor se mantiene como denominador común en medio de una cantidad de situaciones que se suscitan en tiempo real. El testamento contiene cláusulas engorrosas y los interesados tienen hasta el amanecer para descubrir quién es el afortunado.
Cada uno esconde un secreto que tendrá que ser revelado para poder abrir la caja fuerte. El tío les plantea un juego en base a las películas de Hitchcock y ahí se mecha misterio e intriga pero siempre desde el lado del humor. "Si no confiesan, no heredan, entonces se empieza a crear una situación de quién es quién dentro de la trama", relata el director.
Una obra coral, no hay protagonistas, sino que el aporte de cada personaje hace al todo. Los seis manejan un humor distinto que los complementa (ácido, irónico, inocente, exagerado). Aunque hay un punto que los une: querer sacar la mayor tajada posible.
El papel principal lo tiene la plata. "La herencia es la protagonista y lo que vienen a buscar todos. Es lo que todos esperan y al final verán si se van con las manos vacías o no", asegura el autor.
Rafael Pence, Gabriela Lopetegui y Alejandro Camino (los únicos dos que salen al escenario cuando arranca y se van cuando termina) recibieron a Sábado Show en la cantina de la galería del Notariado para contar detalles acerca de Como te mueras te mato.
los actores. Una serie de casualidades que Camino define como una "alineación de astros" se gestaron en el proceso de esta obra. Todos podían ensayar de tarde y "eso es un acontecimiento muy peculiar en el teatro porque en general todos tenemos otras actividades". La segunda perla para armar este lindo collar fue que pudieron ensayar en el teatro y la frutillita de torta es que Como te mueras te mato supuso la re apertura del escenario del Notariado.
Para Gabriela fue el doble de emotivo. Regresó a las tablas uruguayas después de 25 años fuera del país y lo hizo en el escenario donde debutó como bailarina. "En Estados Unidos dirigía doblajes en español, hacía locuciones, animación, no había estado en un teatro. Entonces el primer día de ensayo andaba mirando los focos, las bambalinas, pedía que me sacaran fotos", comenta. Y agrega: "Me encantó poder crear algo diferente a lo que había venido haciendo. Además el público acá quedó con la idea de verme haciendo Horacio y Gabriela y el día del pre estreno me decían, `no sabía que eras actriz`".
precisión. Los tres coinciden y ponen acento en una afirmación: el libreto estaba escrito para ser respetado a raja tabla cual "relojito suizo". "Como improvises te mato", acota a modo de chiste y comparación Gabriela.
Se ensayó durante un mes y diez días cuatro horas diarias. "Es muy intrincada la comedia, muy de relojería, tiene que salir todo muy preciso", dice Pence. Tal es la rigurosidad que deben seguir y respetar que leen el libreto todos los días y pasan algunas de las partes antes de arrancar cada función.
En este texto si se produce un cambio en una palabra, estás frito: el efecto no se logra o se diluye. Una frase, una cita o un simple vocablo fuera de lugar puede hacer perder el sentido y que el chiste caiga. "Cuando Rafa habla de mantener la línea tal cual la escribió no es por un asunto de ego sino porque sabe cómo está escrito para crear humor. En este caso el orden de los faroles sí altera el alumbrado", comenta Gabriela.
Alejandro tiene su opinión: "Es un director muy presente, muy controlador. Eso puede generarnos incomodidades: ta, dejame que me apodere de esto, es mi terreno, ya hiciste lo tuyo. Eso es legítimo, no lo estoy descartando, pero en este mecanismo que nos propone el director es como la línea amarilla de la carretera, no te podés alejar mucho. Alejarse de la línea es alejarse del proyecto. Cuidado con las libertades absolutas. Acá es relojería pura y estricta que va en beneficio del espectáculo".
enganche. Una carcajada se encadena con la otra. El objetivo del autor al escribir comedia fue hacer de la risa una constante. Y lo logró desde el arranque con el primer encuentro entre los actores y el texto.
Gabriela Lopetegui recibió el libreto de manos de Fernando Sainz, productor de la obra, y apenas lo leyó se "descostilló" de la risa sola. "No paré de reírme con todos los personajes. Fue reírme, reírme y reírme".
A Alejandro Camino lo convocaron sobre la fecha y tuvo poco tiempo para leerlo. Llegó al primer ensayo habiendo vichado apenas dos escenas. "Terminamos de leer y lo primero que hice fue felicitar al autor", cuenta.
Rafael asegura que su fin no es educar ni enseñar. El camino va por otro lado. Pero la reflexión aparece por defecto dado que el público nota la carencia de valores y percibe la pérdida de dignidad de los personajes. "Mucha gente después de ver la función me dice, `hasta dónde podemos llegar cuando hay plata`. O sea, están tomando consciencia de que estamos viendo una comedia, una situación ficticia, pero es verdad, hasta dónde se puede llegar", agrega.
-¿La risa es un mecanismo efectivo para transmitir mensajes?
-Totalmente, eso históricamente. Una medicina con azúcar se traga mejor. Sigue siendo la misma medicina pero uno lo digiere de otra forma. No es una cachetada, es una caricia pero por detrás el puñal entra. Y tiene muchos momentos en que decís, mirá de qué me estoy riendo.