Una chica con empuje y mucho talento

Por: Luis Ventura

Hablar y ver a Natalia Oreiro de cerca, te hace entender que no todo está perdido. Y lo digo de verdad. Porque ella es de aquellas personas que siempre le ponen la otra mejilla a la adversidad y el pecho al viento en contra. Por eso, quiero dedicarle estas líneas a una botija que la viene remando desde abajo y que siempre se tomó sus tiempos y sus criterios para elegir sus trabajos.

No es casualidad que todos los años la veamos elegir el gran contrato con las grandes productoras y las emisoras poderosas. No, no, Natalia acepta un año de jugar en primera, pero después apuesta al remo y al esfuerzo. Y no está mal, porque actuar artesanalmente también es válido para el enriquecimiento de la profesión, pero fundamentalmente la vocación.

Y ahí, Oreiro no se equivoca nunca, aunque el rating y la taquilla no siempre la bendigan con sus miradas. Eso habla de la grandeza de un espíritu que sabe aceptar que también los chiquitos, las minorías y los minuciosos tienen su espacio. Una manera de enriquecerse desde lo pequeño, para saber manejar todos los resortes de un oficio en el que la máscara y el sentimiento son fundamentales.

No es bueno hacer siempre de heroína, de mujer poderosa y de linda... Sobre todo cuando se lleva la belleza encima como la lleva Natalia Oreiro, a la que le cuesta horrores afearse. El personaje complejo, la mala, la complejidad de una personalidad limitada, o el mundo de una boxeadora también son válidos para reestañar las purezas de una interpretación.

Por eso, no quiero dejar pasar por alto, mi admiración y la observación que hago sobre una carrera que alterna grandes ratings, con buenas actuaciones, trabajos austeros, personajes inesperados... pero que demuestran que de una u otra manera la Oreiro siempre está. Y aunque tenga una de las boutiques de moda más importantes del Río de la Plata y la ropa más impactante, ella sabe vestir la peor situación en una situación favorable. Porque Natalia es de las mujeres que suman en medio de las tempestades y que se agrandan cuando los vientos golpean el alma.

Me encantó verla con su autoestima arriba, no quiero dejar de distinguir el amor que llenó sus ojos cuando le tocó hablar de su pareja, de cómo juegan en su relación de amor adentro de su convivencia y cómo respeta y escucha lo que le dice el hombre que ella eligió para su vuelo por la vida. Si antes te seguí, si antes te admiré, hoy te quiero decir Natalia que te sumé a mis cosas, porque gente como vos es como la arena y el ladrillo que construyen los grandes edificios. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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