Quizás mañana sea su día. Pero su carrera empezó 17 años atrás, en la película León, el profesional junto a Jean Reno y Gary Oldman. Allí interpretaba a una niña que era cobijada por un asesino a sueldo. Con apenas 13 años, Natalie Portman logró imprimir una mezcla de inocencia y sensualidad en el personaje que con el tiempo se convirtieron en un sello personal de la actriz. Esa película, rodada en sus vacaciones, era un buen augurio.
Sus primeros años de carrera suscitaron comentarios por el cuidado en las escenas y en la selección de los personajes. Natalie, bajo el cuidado de sus padres, se negaba a hacer desnudos y rodaba en su tiempo libre, lo que le permitió en el 2003 diplomarse en sicología en la Universidad de Harvard. Eso no le impidió trabajar con directores de la talla de Woody Allen (Todos dicen I love you), Tim Burton (Mars Attacks) y George Lucas (Star Wars I, II y III).
Sin embargo fue con la película Closer, por la que ganó un Globo de Oro como mejor actriz de reparto, que se despejó cualquier duda sobre su versatilidad y el rumbo de su carrera en su madurez. Ni antes, ni ahora, hubo dudas sobre su capacidad actoral. Ahora, que espera su primer hijo, la actriz también trabaja como productora y directora (Eve, New York I love you).
Mañana los Oscars tal vez la confirmen como la mejor actriz del año por su interpretación en El Cisne Negro, la aclamada película de Darren Aronofsky por la que ya recibió un Globo de Oro. Cuando filmó León, el profesional solo quería recibir la carta de su primer fan.