Por: Mariángel Solomita
Un tipo va y se distrae de todas las formas posibles para no aceptar la muerte, para olvidarse que existe. "Si querés es eso, esas son las distracciones, yo no sé si son necesarias. Hay mucho ruido, lograr el silencio es todo un tema para el artista hoy, un silencio mental, un silencio de las comunicaciones, un silencio."
Supongamos que ese tipo es Diego Azar. Presentó un disco en 2008, Almohadones (Ayuí/Tacuabé), una colección de canciones que arrastra desde los 20 años. Empezó a tocar a los 17, a componer a los 13. Viene de realizar una gira por el país con los cinco músicos que los acompañan y los dos ingenieros de sonido. Junto a uno de ellos, Santiago "Santo" Lorenzo, editó No.
La entrevista es con Azar y él no puede definir su música, no quiere ni le preocupa y prefiere no poder ni preocuparse. "En mí la creación es tan caótica que no podría describírtela, a no ser que venga de un origen concreto, alguna tristeza o algún obsequio. He hecho muchas canciones que son obsequios, y no está mal ver al arte como un obsequio".
Estas son impresiones. "Son las impresiones de un tipo, y puedo estar equivocado. Yo creo que el mundo se acostumbró a vivir aterrado y eso es todo un tema. Cuando llevás eso al arte, ¿qué cuernos importa el arte ante eso? Y creo que eso es lo que pasa hoy con el arte, jamás fue más retrógrado, jamás propuso tantas pocas cosas nuevas ni intentó ser tan efectista ¿Qué puede hacer el arte ante eso? No sé. Vos me preguntabas por qué hago música, yo qué sé porqué hago música, porque supongo que si la música sensibiliza un poco a las personas las puede volver menos miedosas, si el arte es honesto creo que debería dar cierta fuerza espiritual a las personas. Esto me provoca escuchar, ver arte ajeno. Te aleja de la muerte el arte ¿Por qué hago música? No sé porqué hago música, pero sí sé porqué escucho."
Tal vez habría que dejar de hacer canciones y en su lugar componer piezas: "La canción me parece un género agotado, si vos te proponés en tu cabeza hacer una canción lo que vas a hacer va a tener necesariamente un trasfondo efectista. Aunque termines haciendo una canción no podés pensar que querés hacer una canción. Para mí el arreglo no es arreglo, es parte de la composición. No tengo el concepto de arreglo, para mí la canción es eso terminado."
Tal vez habría que escuchar mejor a los músicos que se admiran: "En el año 1968 Miles Davis dijo `el jazz está muerto, ya hicimos todo lo que teníamos para hacer, ahora hay que tocar otras cosas`. Yo trato de escuchar a tipos como Miles Davis, de repente después llegás a concluir que no tiene razón, pero por lo menos tomalo en cuenta. Un tipo que hoy hace punk no está haciendo lo que hacían los Clash, está reproduciendo lo que hacían los Clash 30 años después. Estamos muy acostumbrados al arte visto como un museo entonces a veces es difícil pararse en la realidad de qué hay hecho en música y qué no. La música de los `60 no tiene nada que ver con la de los `50, pero en 2011 escuchás muchísimas cosas que tienen demasiado que ver con la del `60, la del `50, en el rock, en el punk, es una onda retro que es exactamente lo opuesto al espíritu original de esas músicas.
Yo no creo que el artista tenga que tener una actitud inaugural, el arte tiene que reflejar que uno viene de todo un trabajo del ser humano, de una cosa que va de generación en generación, y eso implica un comportamiento".
No pretende una carrera artística, ni siquiera la quiere. "Trato de no vivir de la música, no tengo el mito del escenario. A mí me gusta el músico, el tocador como se decía acá en los `60, son tipos que son obreros: van, hacen su trabajo y se van, sin misterio, sin pretensiones."
Ni editar, porque sospecha de sí mismo. "Es que hoy se hace tanta cosa, tenés un montón de gente que trabaja la estética del artista pero ni siquiera tiene obra, son tipos que ellos son el concepto de su arte, pero cuando eso se transforma en una cosa masiva, todos quieren pertenecer a algo que la revista Rolling Stone popularizó, una especie de artista idílico, una estrella de no sé qué, y empieza a haber tanto ruido que es complicado conseguir la soledad para llegar a algo. Por eso sospecho también de lo que hago, porque yo vengo de esa sociedad. Nunca quise editar porque no sabía si aportaba algo, si lo que hacía merecía ser editado. No quería hacer más de lo mismo o algo que no aportara nada, a mí no me interesa el arte como un simple medio de popularizar ni siquiera como un medio de vida, no sé bien porqué me interesa el arte..."
-¿Entonces en quién confiás cuando te cuestionás si editar o no?
-Ah, yo edité por debilidad.
-¿Te presionaron?
-No, porque estaba en una etapa débil de mi vida entonces decidí editar.
-Pero acabás de sacar otro disco...
-Pero estoy con el "Santo", y eso me gusta mucho más.
-¿Porque es una co-autoría es diferente?
-No, porque con el "Santo" nos divertimos haciendo las cosas, somos compadres de composición ¿Qué quiere decir que lo edité por debilidad? Almohadones, las composiciones en sí mismas, más de la mitad las compuse a los 22 años, tengo muchísimas cosas compuestas, varios discos compuestos. Edité a los 31 años, cosa que me parece prudente. Yo creo que de los 20 a los 30 años en un mundo con tanta información es razonable que uno se quede callado en su casa viendo a ver qué hace, y después a los 30 años decir algo, alguna cosita.
-¿Crees que el arte puede ser útil?
-No creo en la utilidad buscada. Uno trata de vivir y de hacerse mejor tipo, y vos te hacés mejor en lo que hagas, y ahí tenés tus resultados. El arte muestra todo, sé hasta si me va a caer bien o no el tipo que lo hizo. El artista no puede ocultarse, es imposible. Ves la intención incluso, se ve y se escucha y se siente. Una canción hermosa siempre está hecha por un buen tipo más allá de que ese tipo sea visto como un arrogante, o lo que sea. Cuando un tipo hizo una canción hermosa ese es mi amigo. Eso es lo que yo creo, no me importa nada, todo lo otro lo hablamos, no importa, es mi amigo.
Son estados de ánimo a veces las composiciones. Y el artista sería un tipo con suerte, "que en lugar de no hacer nada puede hacer algo con ellos". El músico tendría más suerte aún: "otros artistas tienen una soledad bastante más terrible, un pintor por ejemplo está a solas con su cuadro y es nada más que eso, y esos son todos los momentos que vive. Esa junta entre los músicos es algo que a mí me gusta mucho, ese diálogo. A mí me arregla un toque. Tocar en vivo tiene una adicción porque es inesperado, es un festejo. La música popular viene de festejos, de negros, de indios y también de soledades, como la milonga, pero siempre hay diálogo".
Romper el orden. Desencajar cada una de esas cinco letras y no mirarlas de frente; no son necesarias. "Para mí tienen varias etapas las composiciones, pueden partir de una canción pero después la tengo que romper como se hace en el jazz y tienen que ir para cualquier otro lado completamente inesperado. No le tomo cariño, no me interesa que funcione. Me parece que uno no debería buscar ser comprendido... sin embargo... sí tiene que buscar comprender y ese es todo un tema..."
El orden desencajado. Sin unidad, sin justificación, sin objetivo. Un equilibrio que toma a las composiciones y las deja listas, o prontas para empezar de nuevo. A veces se transforman en cumbias, otras veces vienen así. Antes de que comiencen a sonar las canciones de No, las de Almohadones, el mismo Azar, el mismo "Santo", los mismos otros músicos más otros nuevos y otros instrumentos presentarán a la Orquesta Sub-Tropical. La Zavala Muniz a pura plena y cumbia. "La idea al principio era formar una banda tropical que hiciera versiones tropicales de todos los temas de Almohadones y los que fueran surgiendo. Tocamos durante un año en whisquerías que es uno de los lugares en donde está el público que realmente entiende del género. Al ser relecturas desde otro género la letra pasa a querer decir cualquier otra cosa aunque sea la misma letra. En el toque de la Zavala Muniz vamos a tocar parte del repertorio que venimos haciendo que es más que nada de plenas que siempre se tocaron por acá. El próximo disco va a ser de la Tropical."
-En la forma en que interpretás algunas canciones hay cierto "chiste", en la manera en que cantás alternando distintos registros...
-Es más que nada una búsqueda actoral. Yo me paro como un actor, es algo que le robé a Gardel. Si te fijás en las películas se nota muy claro que el tipo tiene un coloque actoral cantando y además es muy distante. El tipo está contando lo que sucede pero el tipo no participa, es un tipo que narra: él canta. Busca que la música sea hermosa, cantar para mí es eso, no es decir una letra, es buscar que suene musicalmente lindo. Yo soy músico antes que nada, entonces me interesa que la música me guste, disfrutar lo que escucho, es sólo eso.