Show de la polémica formato papel

Más de cuarto siglo al aire merecía un homenaje y Alfredo Etchandy tomó la iniciativa al escribir "La hora de los deportes, 26 años al aire".

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Por: Mariel Varela

Las mujeres se enojaban con sus maridos cuando ponían La hora de los deportes pero este clásico de los domingos las conquistó y se terminaron enganchando con las apasionantes discusiones sobre fútbol que se asemejan más a las que se dan en un asado entre amigos que en un estudio de TV.

La polémica es la vedette, al punto que ninguno de sus integrantes concibe el programa sin ésta. "Sin discusión no hay programa, es el punto central, el gran secreto", asegura Alfredo Etchandy, el panelista más viejo del programa (entró al año de su fundación, 1986) pero no de edad. "Yo definiría al programa casi como un escándalo", dice Sergio Gorzy, dueño del ciclo. "A esa hora de la noche la gente ya vio los goles y quiere escuchar la polémica, las opiniones encontradas sobre una misma jugada", complementa Alberto Sonsol, conductor de La hora de los deportes.

En enero de 2011 el doctor Etchandy se tomó unos días de licencia y se puso a escribir. Arrancó con los títulos de algunos capítulos, redactó alguna cosa y lo abandonó por tres meses. Lo retomó y lo dejó otro par de veces hasta que se decidió a liquidarlo antes de fin de año. Así nació La hora de los deportes, 26 años en el aire, un libro que recuerda a todos quienes pasaron por este clásico dominguero, cuenta anécdotas y da testimonio de la cocina interna que los televidentes desconocen. Aquella vez que se incendió Canal 5 y el programa estaba al aire, el día que se cayó el gato en pleno estudio, la vez que Gard se mandó unos dichos poco felices sobre los psicólogos que generaron conflicto y hubo que salir a aclarar y las peleas más famosas o violentas (en cuanto al contenido pero no por irse a las manos porque nunca sucedió).

Lo hizo en silencio para sorprender a sus compañeros "que escribían la historia domingo a domingo pero no sabían que iba a quedar registrado". Gorzy y Sonsol se asombraron al enterarse lo que se traía entre manos, pero les cayó bien. "Me encantó la idea y creo que Etchandy era el ideal para hacerlo", asegura Gorzy. "Me pareció bárbaro porque sé lo que le gusta a Alfredo escribir y él prácticamente vivió todo el proceso", complementa Sonsol.

marca registrada. Los tres coinciden en que el programa se transformó en un clásico. "Vos decís en cualquier lado La hora de los deportes y la gente sabe lo que es y quiénes están. Identifica el programa y los panelistas", asevera Etchandy. "La gente no se imagina un domingo a la noche sin La hora de los deportes", declara Gorzy.

Si de encasillar se trata, Etchandy elige poner en su libro que "cada panelista dice lo que quiere y sale como puede". Pero tiene otra definición en el banco de suplentes: "Se caracteriza por la discusión con resultado impredecible". Sus dos compañeros coinciden con él en esa primera afirmación. Y Gorzy agrega: "Es el mayor ejemplo de libertad editorial que hay en la TV uruguaya. No quiere decir que en los demás programas no haya libertad, simplemente que en este te diría que está exagerado".

-¿Cuándo se impuso realmente?

-(Etchandy) Te diría que en los últimos 15 años es un programa con fuerza, con audiencia, con llegada a todo el país. Uno lo percibe por la gente en la calle que te dice, `tenés que agarrar y pegarle con una silla en la cabeza a Gorzy`, `no te deja hablar Sonsol`.

eras. En 26 años hubo varias etapas. La primera de ellas fue la de Carlos Muñoz como conductor y un equipo de primera: Amadeo Ottati, HL, Franklin Morales y el Dr. Paullier. Muñoz se va para Canal 10, le pasa la posta a Paullier y comienza el segundo round. Cuando éste se aleja se cae la estantería: no había escenografía, ni imágenes, ni anunciantes.

Entonces aparece Sergio Gorzy con equipo incluido y "revolucionan" el ciclo. "Le cambió la cara. Convirtió la vieja Hora de los deportes que era un poco radio en televisión en un programa de televisión", comenta Etchandy. "El programa tenía los minutos contados. Coincidió que yo entré junto a un grupo de productores y le cambiamos la cara, desde el punto de vista periodístico y comercial se generó un proyecto viable. Ese ingreso cambió mi carrera periodística, fue un ida y vuelta. Yo era periodista de radio, escribía alguna cosa y descubrí que podía hacer algo que pensaba que no y hoy la gente me conoce más por lo que hice en TV, sobre todo por aquellos primeros años en La hora de los deportes", sostiene el hoy dueño del programa.

Gorzy se muda a la vereda de Canal 12 y el muchacho que se encargaba del micro de basketball pasa a tener la responsabilidad de conducir el ciclo. La fase de Alberto Sonsol adquiere un tinte especial: la polémica y la discusión cobran mayor dimensión. Agarra el timón en el peor momento. "Sonsol es capaz de hacer jugo de zanahoria con un ladrillo. Es un conductor extraordinario por el interés y la fuerza que le da a las cosas. Creo que eso resultó fundamental para empujar el programa", halaga Etchandy.

-Etchandy asegura que sacaste el programa del CTI, ¿lo sentís así?

-(Sonsol) Para mí era un gran desafío porque una cosa es hacer un micro de diez minutos y otra conducir un programa entero. Pero por otro lado, para mí era como un sueño porque siempre aspiré a tener la posibilidad de conducir un programa de TV y lo difícil del momento era que había estado Gorzy conduciendo durante dos años y lo había llevado a muy buen nivel. El gran desafío era mantener el nivel y la audiencia que había generado Sergio (Gorzy) y creo que con mucho laburo, mucha idea, mucho ingenio y poca plata se logró.

Por aquel entonces nació la tan conocida pregunta de la semana formulada por Etchandy. "Fue una idea de todos pero se fijaron en mí porque conocía más sobre historia". Apenas se retiraba del estudio ya empezaba a cranearla. Buscaba que no fuera "ni muy fácil ni muy difícil y en las tres opciones buscaba cosas para que la gente se entreverara". El miércoles la grababa en el contestador que quedaba abierto para que la gente respondiera, se repetía al aire varias veces y el domingo siguiente se hacía el sorteo. Se llegaron a entregar autos, varias motos y un apartamento.

La pregunta cobró tal dimensión que le gritaban de auto a auto, de arriba de los ómnibus: `Hacela más fácil`. O lo paraban para que les dijera la respuesta. "Una vez estaba caminando por una peatonal en Austria y un tipo me grita, `hacé preguntas más fáciles Etchandy`", cuenta.

La vuelta de Gorzy supuso una nueva etapa que se extiende hasta la actualidad. Por ahí pasaron Juan Gallardo, Julio Ríos -que ya no están-, Jorge Da Silveira -que continúa- y ahora se sumó Federico Buysan. "Sufrió cambios de personas pero se mantuvo ese estilo que yo resumo en una frase `cada uno dice lo que quiere y sale como puede", confirma Etchandy.

Gorzy asumió el rol de dueño del espacio pero prefiere llamarse "responsable": "Alguien tiene que firmar ante el canal. Nosotros alquilamos el espacio, adquirimos compromisos comerciales, contratamos gente y alguien tiene que figurar como responsable pero en realidad en el día a día del programa es una libertad tan grande que es de todos y uno lo ve al aire".

-¿Qué pasó con Gard en este último tiempo?

-Antes tenía ese tipo de protagonismo más esporádico. Este último tiempo fue programa a programa y lo hicieron un personaje de televisión. Está permanentemente en Bendita TV o en Sonríe y la gente te pregunta, `¿Lo que dice Gard es en serio?` Te preguntan por Gard mucho más que antes, esa es la verdad.

-¿Qué tal cayó ese cambio?

-A mí ni bien ni mal. A veces me divierto con las cosas que dice. Muchas no las comparto y nunca las diría yo en cámara pero bueno, allá él.

es la hora es la hora. Conductor, periodistas y panelistas de La hora de los deportes se afrontan a diario a una cantidad de comentarios -algunos más disparatados que otros- que la fiel audiencia de los domingos les tira por la calle. Los dimes y diretes son variopintos, de los más elocuentes, pero hay una pregunta infaltable de la que no zafan: ¿las peleas están libretas o son en serio?

Aquí la respuesta en voz de los protagonistas. "No hay nada guionado, lo que tiene el programa es que es espontáneo. Lo único que dice el libreto son los chivos del programa, tres o cuatro videos que se van a pasar y dónde va la tanda, que no siempre se cumple. Está Javier Kleiman (productor del programa) del otro lado gritando como loco: la tanda, la tanda. Y generalmente Sonsol no le da bolilla", acusa Etchandy.

El conductor se defiende: "Yo he roto varios libretos delante de cámara como diciendo, señores, si no respetan lo elemental que son las tandas, que es de lo que comemos, y algunas imágenes, entonces para qué quiero el libreto, hagan lo que quieran y punto".

La discusión es el eje. La polémica es la poción mágica dentro de este ciclo que lleva más de cuarto siglo al aire. "Reproducimos lo que sucede en un bar, en el estadio o en una reunión de amigos cuando se habla de fútbol. Cualquiera que haya presenciado una reunión de cuatro o cinco hombres hablando de fútbol sabrá que son gritos, discusiones, todos hablando al mismo tiempo y creyendo que tienen razón. Eso es lo que nos pasa a nosotros con las cámaras prendidas. Somos casi un reality show", compara Gorzy.

Llegan al programa sin mucha idea de qué tema se va a tratar, se sientan en sus respectivos lugares, cada uno dispara con su opinión, su punto de vista y ahí se genera el gran cruce por el choque de personalidades. "Arranca el tema pero ninguno sabe dónde termina y eso está bueno porque no hay nada preparado, es la impronta del momento", dice Sonsol.

El rol del conductor debiera ser el de moderar en el debate pero aquí sucede a la inversa: "Teóricamente debería ordenar, pero en el caso de Sonsol a veces es el que más desordena", declara Etchandy. Pero agrega que es de los pocos de ese panel que posee la personalidad necesaria como para llevar adelante el programa. "Reúne una característica muy especial y muy difícil de tener que es levantar el centro al otro pero entrar a cabecear él también, dar su opinión y su manera de ver las cosas. Gorzy también hace eso. Yo creo que los dos que pueden ser conductores del programa son Sonsol y Gorzy".

No sólo sale a "cabecear" sino que se enoja si lo dejan afuera del lío. "Me molesta muchísimo que me dejen afuera. Cuando se arma entre dos y yo no estoy me pongo loco porque quiero meterme aunque sea por la ventana. Polemizar no es para cualquiera. Primero no te tiene que doler lo que te pueda llegar a decir el otro y tenés que tener rapidez mental y de conocimiento para retrucar inmediatamente porque si te quedás callado, te pasaron por arriba. Eso no se aprende, no se compra ni se estudia, lo tenés o no lo tenés", asegura Sonsol.

Cada uno en su perfil: Etchandy y Da Silveira con la opinión más analítica, a fondo y cerebral; Gorzy y Sonsol temperamentales y sanguíneos; Buysan una mezcla de ambos y Gard dando la nota con un "espectáculo aparte", en palabras de Etchandy. "Me parece que la gente se hace hincha de alguno, comparte lo que dice uno y está en contra de lo que dice otro. Se identifica con uno y con otro", comenta el doctor Etchandy.

Gorzy se auto califica como un "provocador desde el optimismo". Tira la piedra, arma el lío, discute, se calienta y después se olvida. No es rencoroso. "A los dos segundos quedo bien y los demás quedan medio enojados y me persiguen por el estacionamiento del canal y yo les digo, `ya pasó, ya está`". Si será espontáneo que las peleas continúan en el parking y en los cortes. "A veces sería más lindo, entretenido y hasta más duro que salieran al aire los cortes que el propio bloque", indica Etchandy.

Hubo peleas más duras, menos duras, más fuertes, menos fuertes. Nunca se llegó a las manos y ninguna terminó con la amistad, aunque algunas demoraron la reconciliación. "No traen consecuencias en cuanto a la amistad pero en el momento cada uno defiende lo suyo con el ardor que puede", comenta Etchandy. Es que el objetivo es salir lo mejor parado posible de la pelea. "Algún domingo alguno se fue enojado, se subió al auto sin saludar. A todos nos ha pasado. Pero por lo general si no lo arreglamos en la semana, el domingo siguiente ya estamos bien de vuelta", comenta Gorzy.

-¿Por qué lo mira la gente?

-(Etchandy) Por la polémica y porque se acostumbraron. Es una hora que está cenando, ya cenó o se va a acostar y pone el programa porque se informa y a veces se divierte.

-(Sonsol) Porque el tema es apasionante para todo el mundo. El fútbol abarca todo tipo de público: se apasiona el arquitecto y el albañil, el gerente y el empleado, no hay estratos sociales.

-(Gorzy) El día y la hora son ideales, además, muchos años. El domingo a la noche la familia ya vivió junta lo que tenía que vivir y se pueden dar ciertos lujos como dedicarse al fútbol y no darle bola al resto y si es toda la familia junta es un elemento más de reunión. Y jugamos con el caballo del comisario, hablamos de fútbol y el fútbol un domingo es tema para mucha gente.

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