Por: Mariángel Solomita
Sin fronteras. Así se llama el concierto que el 18 de noviembre tendrá a Ana Prada, Daniel Drexler, Vitor Ramil y Marcelo Delacroix sobre el escenario del teatro Solís. La misma propuesta se realizó hace un año en Porto Alegre con entradas agotadas. Los cuatro cantautores pretenden crear un puente para la canción entre Uruguay y Brasil. "No hace falta mirar sólo a España, tenés toda una Iberoamérica que comparte el idioma. Eso para un cantautor es tener terreno allanado", dice Prada desde su celular en Buenos Aires, a minutos de comenzar una prueba de sonido.
Cuenta que a la música de Ramil la conocía desde hacía tiempo, y que cuando escuchó un disco de Delacroix le encantó su voz y sus canciones. Lo llamó y lo invitó para que cante uno de sus temas en un concierto de presentación de su primer disco, Soy sola (2006). Se hicieron amigos. "Y surgió la idea de hacer un show como este". "No es un recital compartido: es un recital conjunto -con una misma banda binacional- en el que en varios momentos los cuatro cantamos juntos y luego hay varios duetos.El repertorio lo armamos en base a cuatro canciones de cada uno más dos covers sorpresa, uno de un músico fundacional riograndense y otro de uno de los más grandes de los nuestros", agrega Drexler. "También es como una forma que tenemos con Ana de devolver el cariño que estamos recibiendo del otro lado de la frontera. Es como si quisiéramos demostrarle a los gaúchos que nosotros también sabemos ser buenos anfitriones. Nobleza obliga."
-Has dicho que la composición es exponer una parte tuya, ¿sentís que cambia esa exposición cuando tocás en un escenario fuera de Uruguay?
-(Prada)Hay cosas que son comunes y que no dependen del lugar en el que uno toque, que es la exposición propia de una canción que sale de uno, que ha pasado por tu subjetividad, que por más que describa situaciones, emociones, incluso cosas de otras personas, siempre van a tener algo tuyo. Entonces en toda creación artística está la identidad o un pedazo de la "almita" de la persona que la estuvo haciendo. Lo que sí te cambia un poco es que sos mucho más anónima.
-¿Y eso te hace sentir más libre?
-(Prada)No sé si es más libre, las canciones igual están hablando de tí. Lo que sucede acá es que somos pocos y nos conocemos mucho y a veces miro hacia el público y conozco alguna persona que está ahí, y pienso qué estará pensando…y eso marca una pequeña diferencia.
-La canción de autor está viviendo una fuerte impronta en el Río de la Plata, ¿la integración entre músicos regionales cómo te ha beneficiado?
-(Prada)Me ha beneficiado desde muchísimos aspectos. Desde la posibilidad de compartir escenario con muchos músicos, como Vitor Ramil, que tiene muchísima experiencia, que es uno de los compositores brasileños más importantes en este momento, hasta que para nosotros, que somos tan poquitos, podemos así ampliar nuestro circuito de trabajo.Y la alegría de que Brasil ahora esté mirando un poco para la canción de habla hispana. Este puente viene dándose con los cantautores de Río Grande del Sur, que surgió de forma natural porque somos muy parecidos, quizás le resultemos más parecidos nosotros que los propios brasileños del norte: compartimos muchas cosa con los gaúchos, desde el mate hasta la milonga.
- (Drexler)Escribir canciones es un oficio solitario y sin una utilidad práctica inmediata: tener colegas transitando el mismo camino y haciendo cosas de altísima calidad es un estímulo fundamental para seguir adelante. Además estamos cada día compartiendo más cosas entre nosotros, co-autorías, grabaciones, recitales compartidos. Y en cierta medida estamos borrando fronteras políticas que nos impedían ver que Rosario, Córdoba, Porto Alegre, Pelotas, Montevideo, etc, son nuestro "circuito natural". Esto último es especialmente importante para nosotros, los uruguayos.
-¿Hay una identificación o una visión común entre los músicos locales para generar más vías para difundir la canción?
- (Prada)Lo que pasa es que somos medio ariscos los músicos para juntarnos. Es como que cada uno es solitario, en su arte, en su forma de ver la música, entonces a veces cuesta. Creo que eso por suerte está empezando a cambiar, y no sólo por esta experiencia que vivimos con Daniel, que al juntarte con gente de Río se abren las puertas para nosotros allá y para ellos acá; cuando nos juntamos y empezamos a hacer cosas juntos y a presentar proyectos juntos, tenemos más fuerza.
-(Drexler) Sí, claramente. Es muy diferente salir al ruedo pensando tu trabajo en una escala uruguaya que salir sabiendo que del otro lado hay seis o siete ciudades de más de 1 millón de habitantes en tres países diferentes. Es raro porque en cierta medida, la visión en común, los rasgos comunes de identidad, de forma de pensar, ya estaban antes de que estableciéramos contacto entre nosotros. Sólo faltaba dar el paso y una vez que saltamos por encima de las fronteras, todo empezó a fluir muy rápido. Por suerte las nuevas generaciones de cancionistas ya arrancan de entrada estableciendo este tipo de vínculos con total naturalidad.
-¿Se debe mirar sí o sí para afuera?
-(Drexler)Es que para mí no es una cuestión de estrategia: es simplemente una consecuencia natural de cómo veo la vida, de cómo veo la historia - en particular la de la región -. Es más, siempre me interesó la capacidad de tender puentes de empatía. Al fin y al cabo, ya somos casi siete mil millones de personas conviviendo en un planeta que se nos está quedando chico. Todo lo que camine en la dirección de la convivencia, de la multiculturalidad, del respeto de la diversidad, me interesa y mucho. Partiendo de esas coordenadas, nunca sentí mi trabajo como un músico limitado al Uruguay, por más que lo que hago sea profundamente de uruguayo.
-Los rasgos musicales localistas tanto en la composición musical como en la letra, ¿cómo influyen cuando tocás fuera del país?
-(Drexler) Es muy interesante lo que pasa cuando tocás por ejemplo una milonga en Porto Alegre. Hay una sensación de complicidad inmediata con el público. Muchas cosas que tengo que explicar cuando toco mis canciones en Europa, ya están entendidas de antemano. De hecho, cuando toco en Río Grande o en Argentina, ya no siento que esté tocando fuera del país. Un ejemplo: tengo una canción que se llama Banda ancha que habla entre otras cosas sobre la Banda Oriental. Originalmente la Banda Oriental comprendía todo el territorio al este del Río Uruguay, desde el Río de la Plata hasta el hoy límite entre Santa Catarina y Río Grande. Imaginate cuánto más fácil se me hace tocar esa canción en Caxias do Sul que en Barcelona.
-¿La geografía definió tu creación? ¿Te identificas con el Templadismo?
-(Prada) Sí, estoy de acuerdo en que la geografía a partir de La estética del frío de Vitor Ramil -novela en la que asume que no se identifica con la música del calor del norte brasileño- hubo todo un planteo respecto de cómo influye el clima y el cambio climático (de estación). En Río Grande no es como en el resto del Brasil: hay estaciones. Eso va generando en el ser humano un estado de ánimo, una manera de ver las cosas. Estamos absolutamente vinculados con todo eso, está estudiado desde la sociología desde la ecoetología: la determinación del comportamiento a partir de las diferencia climáticas del paisaje en el que a uno le tocó estar y vivir. Todo eso aplicado a la música, si tengo que decirte determinados puntos coincidentes, uno de los más grandes es la variabilidad. La capacidad de mezclar estilos, de fusionar, de compartir una raíz en común, podemos tomar la milonga como ejemplo y a su vez cada uno ponerle sus diferencias.
-Tanto tú como Daniel Drexler decidieron vivir "para" y "de" la música desde hace pocos años, ¿cómo ha cambiado tu vida desde que tomaste esa decisión?
-(Prada)Yo siento que no tengo una llave de oficina, llevo el trabajo conmigo a todos lados. Soy yo misma, es como que no puedo cerrar la oficina, olvidarme y meterme en otra cosa, estoy siempre conmigo misma, y trabajo conmigo misma, con mis emociones y todo lo demás. A veces es pesado porque todo depende de uno y a la sequía de creación siempre se le tiene miedo. Al mismo tiempo no lo cambiaría por nada, porque tengo la llave de mi libertad de alguna manera. Ya lo dijo clarito Daniel, "cargo con la pesada cruz de ser libre."