Por: Ximena Aleman
Piratas del Caribe sin Johnny Depp y con danza. Esa es una de las posibles caracterizaciones del ballet El Corsario que estrenó ayer el Ballet del Sodre en el Auditorio Adela Reta y que podrá verse hasta el 11 de octubre.
un ballet de aventuras. El navío de Conrad, el corsario, naufraga. Junto a él se encuentran su amigo Bribanto y su esclavo Alí. Los rescatan dos odaliscas, Médora y Gulnara. Conrad se enamora de la primera. Pero ambas son secuestradas como esclavas. Entonces, Conrad promete rescatarlas. Así, comienza esta historia que sobre el escenario recorre océanos, palacios y jardines encantados.
El Corsario es uno de los ballets que integran junto a otros como Giselle, El Lago de los Cisnes, Raymonda, Bayadere, Don Quijote y otros la categoría de los clásicos. Sin embargo, tiene características que lo diferencian. No solo hay pocos tutus, hay muchos personajes, muchas figuras masculinas y estas tienen muchas variaciones.
Para la coreógrafa invitada, la prestigiosa ex bailarina y actual directora del Ballet de Boston Anne Marie Holmes, la magia de este tipo de ballet está en cómo combina los elementos que lo integran. "El ballet clásico tiene en general una historia, una hilo conductor que seguir y con el que involucrarse, distintos personajes y todos los elementos: la música, la danza, el escenario, el vestuario. Y tiene un cuerpo de baile y a la vez un baile hermoso con dibujos. Es una forma artística que te hace trascender la vida cotidiana hacia algo especial. El ballet está más allá de la imaginación de las personas y va más allá", afirma la coreógrafa.
Holmes no es la única invitada extranjera trabajando para las funciones, sino que para esta oportunidad, el Ballet del Sodre cuenta con la presencia invitada de la bailarina uruguaya María Noel Ricceto (Ver apartado), el bailarín del Ballet Real de Suecia Avetik Karapetyan y el bailarín español del Ballet Real de Londres José Martín.
"El Corsario, como ballet, es muy entretenido. Pasa un poco de todo y hay muchas partes de baile y partes de historia. Pero hay alguien bailando constantemente y para el público es fantástico. Hay muchos personajes y ves a todo el mundo bailar. En Estados Unidos gusta mucho porque pueden ver a muchos de sus bailarines favoritos al mismo timo y no solo dos o tres como es habitual. Yo pienso que al público le va a gustar mucho", afirma José Martín quien ha asistido a Holmes durante la preparación y que dará vida a Conrad en algunas funciones. "En El Corsario tienes muchas oportunidades de bailar. Normalmente los hombre tenemos una variación y una pas de deux, no más. Acá tienes uno en cada acto. Te lleva a tener mucha técnica y entrenamiento. Pero no es un ballet serio y entonces estás más relajado, puedes ser más tú y en ese sentido lo disfruto mucho. Es más coloquial, como estar entre amigos", explica.
Preparación legendaria. El ballet El Corsario se estrenó en 1868 en la Ópera de París coreografeado por Joseph Mazilier, sin embargo la versión que se mantiene hasta la actualidad es la reposición que en 1968 coreografearon Marius Petipa y Jules Perrot. Desde allí hasta el auditorio Adela Reta hay una línea directa. Marius Petipa le enseñó a la bailarina Agripina Vaganova, ella a Natalia Dudinskaya y ella a Anne-Marie Holmes, quien se encuentra en Montevideo desde la primera semana de agosto enseñándole a los bailarines del Sodre las variaciones que en las piernas de Dudinskaya hicieron tan célebre a este ballet.
"Anne Marie sabe exactamente cómo son los pasos y es lo que va a decirle a los bailarines. Ellos no tienen la escuela rusa, pero ella va a insistir en eso vez tras vez hasta que hagan el paso exacto. Una vez que se hace así, ya no hay diferencia", explica Martín.
Holmes, una leyenda de la danza viviente, fue la primera extranjera en ser ser aceptada como bailarina en el Ballet Kirov de Rusia, uno de los más prestigiosos a nivel mundial, "Stop, no, again. (Alto, no, de nuevo)", son las palabras más frecuentes que pronuncia ahora, tras siete semanas de estadía en Montevideo, mientras limpia la técnica de los bailarines.
"No te perdona: No, again, dice. Pero te da una motivación buenísima, te grita y te corrige. El que no te perdone te lleva a que lo hagas lo mejor que podés. Ella exige mucho a nivel de la escuela de lo que es Petipa, los brazos super correctos, pasajes rápidos. El primer tiempo tuve que dedicarme a lo técnico de piernas y ahora estoy con los brazos, que es lo que ella pide", cuenta Giovanna Martinato quien se prepara para encarnar a Gulnara.
personajes.
-Médora. "Este rol nunca lo bailé. El personaje me encanta, ella es una odalisca enamorada de un pirata. Hay mucha profundidad en la parte técnica. Médora baila muchísimo, hace cosas difíciles arriba del escenario, requiere de mucha preparación, estar en forma. Espero que lo pueda disfrutar y que no se note el esfuerzo", afirma Ricetto.
-Conrad, el corsario. "Es un corsario joven, desenfrenado, vagando por el mundo, descubriendo la vida, enamorándose y tendido peleas. Es el típico héroe de la novela, con todo lo que eso conlleva", dice José Martín.
-Alí, el esclavo. "Imaginate un escalvo que está siempre sumiso, pero es una bestia, porque es un salvaje que defiende a todo el mundo", cuenta Ismael Arias.
-Gulnara. "Es amiga de Médora y esclava. Es, de las esclavas, la más preciada. Ella no quiere saber de nada con el Paschá que la vende y con ser esclava. Pero al final queda encantada porque en el palacio la llenan de joyas y alhajas", dice Giovanna Martinato.
-La mujer pirata. "Es muy divertida. Es muy desafiante, que es algo que en el resto de los personajes femeninos no sucede. En mi caso es una mujer pirata acompañando a su pirata. Es una danza más de carácter", comparte Sofía Sajac.
-Birbanto. "Es el amigo de Conrad y el que lo traiciona. Es el malo y es la primera vez que me toca serlo. Me basé en el estereotipo del pirata: recio y fuerte. Igual me siento muy cómodo", dice paulo Aguiar.