Un juicio reabre debate sobre el odio a los latinos

Por tensiones raciales cientos son excusados de servir como jurado

Unos 130 hombres y mujeres fueron interrogados para ser miembros del jurado en el caso del asesinato de Marcelo Lucero, un inmigrante ecuatoriano de 37 años quien fue apuñalado hasta la muerte en noviembre de 2008 en Patchogue, condado a una hora de Manhattan, Nueva York. Sólo cinco fueron seleccionados.

La selección continúa mientras otras 130 personas son convocadas, y casi una docena excusadas en el final de un día. Por momentos el proceso es como un talk-show. Varios potenciales jurados fueron excusados porque dijeron tener fuertes puntos de vista sobre la inmigración ilegal, otros por tener familias hispánicas y otros porque habían seguido el caso y ya se habían formado una opinión sobre Jeffrey Conroy, de 19 años y el principal acusado.

Lucero fue atacado por siete adolescentes que, según la Policía, han convertido el asalto a hombres hispánicos en un deporte. Conroy es el primero en ser juzgado. El caso reflotó tensiones raciales en Patchogue y una gran cantidad de latinos denunciaron haber sido atacados. Pero el proceso de selección del jurado ha sido difícil, en parte por la visión sobre la inmigración latina que existe. Un informe divulgado por el Southern Poverty Law Center, organización que monitorea a grupos de odio, señaló que el ambiente de intolerancia racial fue el alimento para decenas de ataques a latinos en el condado en la pasada década. La mayoría de los interrogados para conformar el jurado han sido hombres y mujeres blancos de todas las edades.

Carla Panetta, de 60 años, es una madre de Patchogue que fue excusada de la labor como jurado. Fuera de la corte criticó a quienes vinculan el caso con la inmigración ilegal. "No me importa si el hombre era legal, ilegal, blanco, negro o púrpura. Hubo un homicidio. Parecía que era la víctima la que estaba siendo juzgada". (The New York Times)

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