La lectura en la región

Los libros electrónicos en Español tardarán en llegar

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El analfabetismo y la pobreza le impidieron el goce de la lectura a los latinoamericanos. Ya no es el caso: un cuarto de los mexicanos nacidos antes de 1950 son analfabetos, pero solo el 2% de los menores de 30 años. Y menos de un tercio de los latinoamericanos están por debajo de la línea de la pobreza; en 1990 eran la mitad.

Esa situación ha sido anotada por los editores que están sacando más títulos que nunca. Las ventas en Brasil, el mercado más grande, están creciendo y la editorial británica Pearson anunció la compra de Companhia das Letras, el sello brasileño más innovador.

En la zona hispanoparlante las cosas no son tan brillantes. En México y Argentina (el segundo y el tercer mercado), las ventas de libros están cayendo. Gracias a la saga de vampiros de Crepúsculo y a las series de autoayuda, el español Grupo Santillana, el editor más grande de la región, informó que sus títulos destinados a adolescentes aumentaron sus ventas. La Asociación de Editores Mexicanos dice que las ventas el año pasado fueron 139 millones, 12% menos que en 2005, y muchos son textos de estudio.

El pequeño tamaño del mercado significa que los libros se han vendido tradicionalmente como bienes de lujo en América Latina. España cuenta con una librería cada 10.000 habitantes. Por el contrario, Argentina tiene una por 20.000, Brasil una cada 50.000, y México una cada 70.000 habitantes. Las modernas grandes superficies, con sus cafés y sillas cómodas para leer, están surgiendo en las ciudades más grandes de la región, especialmente en Brasil. Pero co-existen con las antiguas tiendas, donde los libros deben ser solicitados por el nombre al personal de mostrador o se envuelven en papel celofán a prueba de daños. También está la popularidad de las ferias, como la de Guadalajara. Una quinta parte de los mexicanos (pero solo una décima parte de los brasileños) dice que es allí dónde compra la mayoría de sus libros.

Los editores explican el alto precio de los libros como consecuencia de las bajas tiradas y el alto costo de la importación de papel. Absurdamente, en México la versión en inglés de la serie Millenium se puede comprar más barata que su traducción al español. Los comerciantes se quejan de la piratería, que acecha al mercado del libro como lo hace con los DVD. El pasaje de pagar en efectivo a las tarjetas de crédito ha reducido aún más los márgenes, de acuerdo con Héctor Chávez, director de Educal, una cadena de librerías estatales mexicanas.

La tecnología ha estado lenta de reacción. La venta de libros por internet se ha visto obstaculizada por los niveles relativamente bajos de penetración de banda ancha y la pobreza de los servicios postales. Amazon (y su lector electrónico Kindle) se estableció en España, recién este año, y tiene planes para ingresar a Chile, Argentina y Brasil. Unos 4.000 títulos de libros electrónicos ya están disponibles en portugués en Brasil, de acuerdo con O`Reilly Media, una consultora. Roberto Feith de Editora Objetiva, una editorial, ha pronosticado que los libros electrónicos representarán el 7% del mercado brasileño del libro en 2015. Tiempo que los editores en español se despierten. (The Economist)

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