JAMES C. McKINLEY Jr,
The New York Times
Cada movimiento exitoso tiene su banda de sonido", dijo el guitarrista y compositor Tom Morello, después de encender a la multitud en la protesta de Occuppy Wall Street con una tonada de Woody Guthrie y una de sus canciones proletarias propias.
Quizás esté en lo cierto, pero quienes protestan en el Parque Zuccotti de Nueva York aún están por encontrar un himno. No es que el resto del país ande tarareando canciones sobre tiempos difíciles. Hasta ahora, los músicos que atraviesan la mayor catástrofe económica desde la Gran Depresión, han llenado las radios con canciones sobre el placer de bailar no sobre las preocupaciones de los trabajadores.
¿Dónde se han ido las canciones de protesta? Un puñado de compositores está encarando el problema. Ry Cooder, guitarrista de blues y rock conocido por sus exploraciones musicales (es el de Buena Vista Social Club), arremete contra banqueros y conservadores en su último disco, Pull Up Some Dust and Sit Down ("Saca el polvo y sentate"). Morello, quien comenzó su carrera como guitarrista y principal ideólogo de la banda Rage Against the Machine, arenga a una revolución de izquierda en su nuevo álbum, World Wide Rebel Songs ("Canciones rebeldes de todo el mundo").
Everlast, un compositor de Los Angeles que mezcla rap, country y blues, lanzó un álbum, Songs of the Ungrateful Living ("Canciones de la vida ingrata") con el simple "Me las arreglo``, una melancólica meditación sobre la clase obrera, el desempleo y las ejecuciones hipotecarias.
Estos últimos lanzamientos se suman a la ola de canciones políticas que aparecieron desde que la crisis bancaria precipitó la crisis económica. En 2009, Justin Sane de la banda de punk Anti-Flag escribió que "la economía está sufriendo, déjenla morir", un dardo al rescate bancario. El cantante negro Aloe Blacc capturó la angustia del desempleo en "Necesito un dólar".
Sin embargo, ninguna de estas canciones fueron éxito, y es probable que no tengan el impacto de "Blowin` in the Wind`` de Bob Dylan en la década de 1960.
La escasez de canciones sobre el desastre económico contrasta con la oleada de canciones pop que, a mitad de la década pasada, atacaban la política exterior del presidente George W. Bush. Esas canciones no vinieron solo de incondicionales como REM y Neil Young, sino de artistas jóvenes como Green Day, Bright Eyes y Pink.
"La crisis financiera es un tema difícil para los compositores", dice Dorian Lynskey, crítico británico y autor de "33 revoluciones por minuto", una historia de la música de protesta. "¿Qué se puede decir acerca de una crisis financiera donde los villanos son oscuros y las soluciones poco claras. Eso es un reto``.
La falta de un mensaje coherente de la izquierda ha sido evidente en la protesta de Wall Street. "No escuché una sola canción que resuma lo que tratamos de hacer acá", dice Martían Hughes, un universitario de 24 años. "Tampoco escuché un mensaje".
Peter Yarrow, del popular trío de la década de 1960, Peter, Paul and Mary dice que la industria de la música desalienta que los artistas tomen una posición política, mucho más que en la década de 1960. "Los contadores se hicieron cargo del asunto" dice. "Acá, lo más importante fue destruido por el todopoderoso dólar".
Justin Sane, el cantante de Antiflag, dice que la consolidación de los grandes sellos discográficos y la concentración de emisoras de radio en pocas empresas hacen más difícil que compositores con mensajes anti-establishment consigan contratos discográficos. "No creo que la gente que controla los hilos de la corriente principal de la música estén buscando a esos artistas``, dice.
La naturaleza de la protesta también cambió. Las manifestaciones tradicionales, las canciones y los discursos son menos importantes que la constante conversación online. "En 1960, la música era la red social``, dice Ralph F. Young, profesor de historia en la Universidad de Temple, quien escribió sobre la disidencia en Estados Unidos. "Los manifestantes de hoy van a Facebook y Twitter para difundir su mensaje.``
Lynskey dice que los públicos más jóvenes tienden a impacientarse cuando los músicos empiezan con la prédica política. En la década de 1960, señala, la mayoría de las bandas de rock y muchos cantantes negros encontraban un lugar para el comentario social. Los Rolling Stones grabaron "Street Fighting Man" ("Luchador callejero") y Sam Cooke "A Change Is Gonna Come" ("Se avecina un cambio").
En los últimos años, los compositores que toman partido sobre las cuestiones políticas han sido los más viejos, como Cooder, que tiene 64 años, y que ve lo político como parte natural de la música popular, o músicos como Justin Sane, de 37 años, y Morello, de 47 años, que hacen de la protesta su opción estética.
Justin Sane a menudo suena como si estuviera tratando de revivir en sus canciones a la banda punk The Clash. Morello, en sus álbumes en solitario, va aún más atrás, adoptando el papel de los cantantes folk como Guthrie y Pete Seeger. Tocó en decenas de mitines de trabajadores en los últimos años, y en el parque Zuccotti lucía una gorra de béisbol con el símbolo de los Trabajadores Industriales del Mundo, una organización sindical revolucionaria de gran crecimiento en los últimos años.
Cuando tenía cinco años, a Cooder le regalaron discos de Woody Guthrie -el combativo cantautor estadounidense, influencia en el primer Dylan- que lo impulsaron a convertirse en músico. Cantó varias de sus canciones en sus primeros discos y pensó en Guthrie cuando empezó a escribir canciones cargadas de actualidad en 2007, estimulado por historias de soldados que regresaban de la guerra.
Luego vino la crisis de las hipotecas, el rescate de Wall Street y las ejecuciones hipotecarias en California, un desempleo alto y la reacción de los conservadores contra los inmigrantes "¿Qué otra cosa se puede hacer sino responder?``, dice Cooder. "Si no, lo dejan a uno de lado, se termina enojando, y es muy malo para la salud mental".
En españa una canción por semana
Hace unos meses el músico español Roberto Herreros (de los inactivos Grande-Marlaska) empezó a escribir canciones inspiradas en el 15-M y el momento de su país, según la edición española de la Rolling Stone. Herrero ya ha colgado ocho canciones (una por semana) en esta web: esunrobo.bandcamp. com.