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Entre los años 1920 y 1930, la marca francesa Louis Vuitton creó y comercializó, con mucho éxito, perfumes. Y aunque se alejó de la división por unas cuantas décadas, dedicándose exclusivamente a la ropa y otros artículos de lujo como joyas, relojes y lentes, en la actualidad planea reeditarla. Y lo hará a lo grande.
Con ese objetivo la compañía -que cuenta con unas 500 tiendas en más de seis decenas de países- fichó como su "nariz" a Jacques Cavallier-Belletrud, hijo y nieto de perfumistas de Grasse -la ciudad de los perfumes- y quien creó diversos clásicos como L`Eau D`Issey o Pome de Lancôme.
Este especialista diseñará entonces su fragancia en los próximos años.
Louis Vuitton -considerada una de las marcas más exclusivas del mundo que nunca rebaja los precios de sus productos-, incluso se encuentra negociando la adquisición de una propiedad en Grasse, Francia, que se transformará en su lugar de creación, aunque no tendrá, como lo tiene Chanel, sus propios cultivos de flores.
Para tener una idea de lo rentable que resulta el negocio de la perfumería, el grupo al que pertenece Louis Vuitton -LVMH- y que cuenta con marcas como Dior, Givenchy o Kenzo, facturó más de US$ 938 millones en perfumes en 2010. EL MERCURIO, GDA








