Fueron los clientes de estos diez años quienes empujaron el local desde aquel garage primerizo a toda la casa y luego incluso al jardín. Es que querían más de La Negra Tomasa, seducidos por los encantos con que nació y se conserva: sigue estando en un barrio "barrio", aunque desde Pedro Bustamante vio levantar las torres de esa zona del Buceo, y sigue fiel a sí misma en aquello de ser una pizzería distinguida, menos masiva que las grandes y estrictamente destinada a dejar comer en paz.
A las porciones harto generosas de gustos tradicionales pero confeccionadas con insumos calificados, se sumaron con los años la variedad de sandwiches de la carta, y ese fainá al oliva imposible de omitir a la hora de las recomendaciones.
La Negra Tomasa abre todos los días a partir de las 19 y los mediodías, de 11.30 a 14.30 de lunes a viernes.