Esos costosos y cada vez más preciados sellos

Las empresas invierten dinero y tiempo en certificaciones de calidad, buscando, en su gran mayoría, mejorar procesos internos

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Cada vez más normas de certificación de calidad y cada vez más empresas certificando. ¿Para qué? Sobre todo, para mejorar sus procesos internos, para ingresar a mercados del exterior o por la voluntad de participar en licitaciones.

Es que es una manera de mostrar, a través de un sello, que la empresa cumplió con ciertos procedimientos, al tiempo que habla del respeto por aspectos diversos, como la calidad de productos, gestión ambiental, gestión de seguridad o responsabilidad social.

La inversión en la certificación varía según el porte de la empresa. Una firma con una sola oficina y hasta 10 empleados debe pagar unos $ 22.000, pero la inversión comienza mucho antes dado que el proceso dura de tres a cuatro años y para certificarse es necesario invertir en capacitación y en consultores.

Pese al egreso que significa, cada vez más empresas se someten a esos procesos. En 2010, LSQA (LATU Sistemas + Quality Austria) auditó 220 nuevos certificados, entre normas y protocolos y en lo que va de 2011 se han auditado 140. Creció 30% desde 2005 y su gerenta comercial, Laura Aishemberg, lo atribuye los subsidios otorgados por el gobierno.

Según su rubro y necesidades, las firmas solicitan la certificación, por ello existen normas y modelos específicos por producto y proceso, por ejemplo, en Uruguay, el Protocolo de Carne Natural Certificada o el protocolo de Playa Natural. La tendencia indica que se incrementa la solicitud en la certificación en la industria alimentaria y que continuamente aparecen y se estudian nuevos protocolos.

Las normas existentes son las del Sistema Internacional de Estándares (ISO por sus siglas en inglés), las BPM (Buenas Prácticas de Manufactura), Global Gap, BRC British Retail Consortium Global Standard Food o las de Gestión Forestal Sustentable.

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