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Hace 35 años que ejerce la arquitectura y tiene una sociedad junto a sus dos hijos. Fue uno de los visionarios de la explosión de Pocitos Nuevo y responsable de las torres World Trade Center. Cree que Montevideo seguirá creciendo pero necesita más gente y más zonas residenciales; considera que los asentamientos deben desintegrarse y llevar a esas personas a repoblar el Centro. Dice que "le erramos" porque no hemos hecho foco en la educación, pero que todo está dado para tener un país mejor. Casado en segundas nupcias, tiene 63 años, cuatro hijos y dos nietos. Jugó al básquetbol en primera división. Le gustan las caminatas y todos los días hace un sudoku. De chico pintaba y piensa retomar el hobby, sobre todo los collages.
Usted es arquitecto pero además desarrolla una actividad empresarial importante...
Así es. Flom Arquitectos es una sociedad que tengo con mis dos hijos y soy además integrante de los directorios de Marciry S.A., la desarrolladora del World Trade Center (WTC), y de la sociedad que construye el edificio WTC Free Zone. La marca Flom nació en 1941, con mi padre, que hizo muchísimas obras. Yo era cuñado de Ernesto Kimelman y al tiempo que me recibí decidimos trabajar juntos. No había mucho para hacer, pero por 1978 cambió el ciclo, el Banco Hipotecario reabrió los créditos y ahí empezamos bastante fuerte. Después cayó, los costos superaban a los precios de venta y cuando vimos que nos quedábamos sin fuente de trabajo empezamos a trabajar en reciclajes. Hicimos un estudio en profundidad de la Ciudad Vieja, empezamos a construir y no debemos haber hecho menos de 30 edificios. Entonces había dos problemas: el de la circulación y el estacionamiento, que se solucionó cuando pusieron tarifa.
¿Y el de la seguridad?
Se solucionaba de a ratos. Hoy lamentablemente está de nuevo. Pese a que tiene otro valor, se han hecho muchos edificios, pero se requiere apoyo del gobierno. ¡Es tan fácil solucionar ese tema! Controlás el acceso de forma ordenada y te olvidaste. A fines de 1980 nos cansó eso.
¿Cómo llegaron a construir el WTC?
A principios de 1990 vino el principio de un parate en la construcción y salieron las licitaciones para la venta de estas tierras. A nadie le interesó esta zona, salvo a un grupo integrado por nosotros y el estudio Lecueder; decidimos comprar el predio para hacer un edificio de oficinas. Luego aparecieron unos colombianos representantes de WTC que buscaban el mejor terreno para oficinas en Montevideo. No les vendimos, pero les compramos la licencia.
¿En qué se inspiró la idea de sacar el foco de las oficinas de la Ciudad Vieja y el Centro?
En Chile tenían un problema igual al nuestro: el centro estaba congestionado y decidieron irse a una zona alejada, Las Condes, y tuvieron un éxito brutal. Entonces le dije a Ernesto (Kimelman): esto es aplicable a Montevideo. Y Carlos Lecueder y su padre estaban pensando en algo parecido. Hicimos una sociedad, nosotros éramos los arquitectos y ellos se encargaban de la administración.
Después la zona explotó ¿No compraron terrenos ustedes mismos previendo eso?
El plan de desarrollo revelaba que esto se iba a transformar en una nueva centralidad urbana. Lo primero que dijimos fue: "¿Qué hacemos con los terrenos linderos que entonces no valían nada? ¡Compremos! Pero no tenemos dinero. ¿Entonces? Que compren otros." Nuestro negocio no era el de especular.
¿Cómo vienen las nuevas torres?
La torre tres, que terminamos en 2009, está 70% ocupada. La cuatro está vendida y las obras finalizan en marzo del año que viene; si resulta exitosa, existe la posibilidad de hacer una quinta. En tanto, estamos a tres meses de inaugurar Free Zone y ya hay un 30% de reservas firmadas; si este proyecto es exitoso, podremos hacer otra zona franca.
¿Hacia dónde va Montevideo desde el punto de vista urbanístico?
Montevideo es una zona que se desarrolló mucho en extensión, sobre todo en la rambla y hacia el Este. Si incrementa la población va a seguir creciendo; pero debería crecer más la parte residencial, no como Pocitos que ha perdido calidad de vida, sobre todo en la parte más interna, las calles son más oscuras. Por eso en esta zona (Pocitos nuevo) se pensó la construcción de edificios separados entre sí, que todos tengan cierta visual, con la menor cantidad de interferencias posibles, sin importar la altura.
¿Qué otros puntos de la ciudad prometen?
Debería desarrollarse zona del Puerto y hacia el oeste. Tienen que hacerse las cosas bien. El gobierno tiene que hacer lo que le compete en cuanto a dar las autorizaciones, fijar las condiciones, regular y controlar que se haga; sobre todo, resolver rápido. Hasta ahora, que yo sepa, sigue pasando el tiempo. Después hay que volver a repoblar el centro de Montevideo. Pero hay que tener claro cómo se va a concretar y hacerlo. Muchas veces es incompatible el tiempo que se dedica a tomar la resolución con el tiempo lógico para que suceda. Hay toda una gran infraestructura hecha que está subutilizada; entonces, hay que buscar la forma de ir achicando los asentamientos, desmantelándolos y transportando gente para esa zona, que tiene todos los servicios. Hay que reinsertar a la gente en la sociedad, no darle las condiciones para que puedan vivir un poco mejor en los asentamientos. Es de locos eso.
Pero los asentamientos se formaron cuando dispararon los precios de los alquileres...
Bueno, que se busque alguna forma de subsidiar los alquileres que va a salir mucho más barato que mantener los asentamientos ¿Cómo se calcula el costo de la mala vida o los perjuicios que se generan a la gente que vive ahí? ¿Qué posibilidades de desarrollo van a tener los chicos que nacen allí?
Uno de los focos del gobierno de José Mujica será la vivienda...
Sí, pero el problema es que cuando en los planes se exige participación privada, el gobierno tiene que posibilitar su participación. Primero tiene que reconocer el beneficio que van a tener, porque si no no van a actuar. Segundo: hacer las cosas ágiles. Si las gestiones demoran meses y meses y meses y hay que pasar por 80 filtros, buena parte de ellos inútiles, eso significa una pérdida de tiempo para las empresas y no lo van a hacer. Hay ineficiencia pero hay que buscar la forma.
¿Qué otras dificultades observa para el desarrollo de nuevos negocios?
En estos días fue bastante complicado el tema sindical. Me preocupa que la mayoría de las cosas se han dado más por cuestiones políticas internas que por defensa de los trabajadores. Free Zone es un edificio que se va a alquilar, el alquiler empieza a correr cuando se le entrega al usuario, si yo demoro por causas ajenas a la obra, estoy perdiendo el alquiler de un mes, son decenas de miles de dólares que no se recuperan. No puedo tener a la inversión esperando un año, no rinde. Cuando se negociaban los convenios salariales a fin de año, el sindicato de la Construcción tenía arreglados cuáles iban a ser los aumentos, pero mientras esperaban la orden política, adherían a los paros, que empezaron a ser sorpresivos y por obras. Entonces, un camión de hormigón empezaba a descargar, a los tres minutos llegaba la orden de hacer paro y la gente dejaba de trabajar. Cuando son edificios de altura el hormigón se bombea en cañerías, entonces quedaba el hormigón endurecido dentro de las cañerías durante dos horas y es un laburo chino sacarlo. Era un daño al santo botón. Se rompían ciertos códigos. Cuando un inversor se entera de esas cosas no se queda tranquilo.
Por otro lado, la redistribución de los ingresos, es un tema prioritario del Frente Amplio, pero hay que tener cuidado con el modo en que eso afecta a las fuentes de producción. Si se aumentan indiscriminadamente los salarios, eso va a tener como consecuencia que ciertas actividades sean inviables y tengan que dejar de funcionar porque no pueden con los costos.
¿Y cómo percibe la situación para el trabajo del arquitecto hoy en Uruguay?
Ha ido perdiendo estatus. Cuando yo empecé a trabajar no tenía 30 años pero era el que tomaba las decisiones, yo elegía qué grifería quería, todo, hoy en día no es así. El arquitecto ha perdido el control del resultado de su trabajo. Nos hemos hecho demasiado mansos, en general, el pueblo uruguayo acepta las cosas sin cuestionárselas demasiado, el dicho de que todo tiempo pasado fue mejor era algo que se asumía y se acabó, no tenemos con qué darle. Pero están dadas las posibilidades para que no sólo algunos privilegiados, sino que todos puedan vivir mejor. Es cuestión de hacer las cosas bien. Es inconcebible que haya gente que tenga que ir a revolver la basura para comer. ¡Por favor! Por suerte se empezó a hablar de temas como la escasa población y la educación... Le estamos errando porque no se ha privilegiado la educación, con la educación vos bajás la criminalidad, generás mejores posibilidades para la gente.
"CONTROLAR EL ACCESO ES LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE LA INSEGURIDAD EN LA CIUDAD VIEJA"
Lo funcional prima sobre la estética en oficinas uruguayas
El estudio también hace proyectos de diseño de interiores. ¿Cómo define al empresario uruguayo en ese sentido?
Nosotros trabajamos en lo que refiere al equipamiento de oficinas, ya que estos edificios (los del WTC) se terminan en rústico. El empresario uruguayo cuando va a equipar una oficina, depende del tipo de oficina el cómo lo hace. Si el objetivo es el trabajo eficiente, la decoración es muy funcional, pero si lo que vende es imagen es otra cosa; eso pasa sobre todo con los bancos y algún estudio importante le presta atención sobre todo a la parte estética. Por otro lado, una tendencia que se está dando, pero que tiene que ver con la concepción del negocio, es el sistema de open office, que todo el mundo se vea, el jefe, el cadete, están todos en el mismo lugar ubicados, se usa mucho sobre todo en empresas creativas o que requieren mayor control. Pero otras que necesitan una distribución diferente, más intimidad para lograr más concentración.