Pese a que un asesor de banca privada muchas veces conoce secretos más íntimos que los que un inversor le devela a su propia pareja (por lo pronto, sabe con detalle cuánto es el dinero declarado... y el que no), la elección de un asesor de banca privada no siempre se hace con plena consciencia.
Ignacio Nicastro, socio del estudio argentino Nicastro Abogados, es especialista en arbitrajes con el sector financiero y trabaja en sociedad con un estudio en Nueva York, con el que lleva casos de argentinos que tienen su dinero en bancas privadas internacionales y que, a veces, terminan recurriendo a la justicia. Como alguien que luego conoce sobre los problemas que pueden suscitarse en la relación de los inversores con sus bancos o brokers, da consejos para los inversores que están pensando en contratar a un asesor o ya tienen uno.
Primero, la relación con el asesor financiero tiene que ser de confianza y con una buena comunicación. Desde el primer momento, el broker debería tener un conocimiento completo de la situación financiera y económica del cliente, para poder luego tener una mirada integral del patrimonio.
En tanto, al elegir un banco, no hay que dejar de leer y entender lo que uno firma, porque uno declara al momento de hacer una apertura de cuenta cómo quiere ser tratado en el futuro: si quiere que le hagan inversiones agresivas o si privilegia que le conserven el capital.
También hay que exigirle que le haga una propuesta de inversión antes de invertir, cosa que no siempre se cumple.
Cuando un asesor arma un portafolio de un inversor tiene que ser como un traje a medida. Según Nicastro, en la jerga se habla de suitability, esto es que quien maneja las inversiones debe conocer las necesidades y el objetivo del inversor. Uno de los abusos o infracciones más comunes es así la recomendación que no condice con la tolerancia al riesgo del inversor. No es igual el riesgo que puede asumir una mujer viuda y con hijos, que un soltero de 20 años.
Otro de los abusos más comunes se conoce como churning: cuando el broker compra y vende productos, no por armar un portafolio o generarle una ganancia al inversor, sino simplemente para obtener una comisión por la operación de compraventa. LA NACIÓN, GDA