Hay que reforzar las prácticas éticas del mercado

| Se requiere el restablecimiento de la confianza del público en los servicios de los administradores de inversiones

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La crisis financiera marcó el fracaso de tres elementos básicos: la ética, los incentivos y la educación, que al combinarse crearon un explosivo que estalló en 2008, afirmó Robert Johnson, Ph.D en economía y director gerente del CFA Institute. Esta organización global sin fines de lucro, con sede en Charlottesville, Virginia (Estados Unidos), ofrece programas de formación muy rigurosos para administradores de inversiones y otorga una certificación de analista en finanzas (Chartered Financial Analyst), que se obtiene a través de un examen que se rinde en tres etapas. Desde su fundación en 1963, más de 100.000 profesionales, entre ellos 25 uruguayos, han aprobado esa prueba de idoneidad que es reconocida en el mundo entero. Actualmente, hay unos 200.000 aspirantes a ingresar en el CFA Institute. Para obtener ese fuero, se deben acreditar cuatro años de experiencia laboral en el área financiera y presentar referencias sobre la conducta profesional en los cargos desempeñados. El análisis de los currículos de los aspirantes, así como la confección, evaluación y fijación de los niveles de aprobación de esos exámenes son realizados por profesionales del sector. A continuación un resumen de la entrevista.

-Además de las cuantiosas pérdidas materiales, ¿qué otros efectos negativos ha tenido la crisis de 2008 en la sociedad estadounidense?

-La crisis ha manchado la reputación de la actividad financiera, que justamente lo que vende es confianza. Y si se pierde la credibilidad, se arruina este negocio. Durante muchos años como docente, le decía a mis alumnos que lleva años edificar una reputación, pero se puede destruirla en pocos minutos. Antes de la crisis los inversores solían consultar a los administradores de inversiones acerca del rendimiento estimado de una eventual compra de títulos. Pero hoy las preguntas más comunes son "¿cómo puedo saber que mi dinero está seguro con Ud.?" o "¿cómo me puede asegurar que no voy a perder mi capital?". Lamentablemente, esta situación es insostenible para la actividad financiera y, por tanto, se requiere restablecer la confianza del público en los servicios del sector a nivel global.

Fallas

-¿Qué falló en el sistema financiero para que se produjera la crisis de 2008?

-La crisis financiera marcó el fracaso de tres elementos básicos: la ética, los incentivos y la educación, que al combinarse crearon un explosivo que estalló en 2008.

En primer lugar, hubo ausencia de ética de altos directivos, habiendo sido los casos de Maddoff y Allen Stanford los más notorios porque terminaron en la cárcel. Segundo, fallaron los incentivos al haberse estimulado en forma inapropiada la concesión de préstamos hipotecarios a gente que era obvio que no iba a poder cumplir con el repago. En realidad, la burbuja de la "subprime" se generó porque algunos bancos securitizaron los créditos sanos junto con muchos otros préstamos que sabían que estaban "podridos". No solo le pagaron muy bien a las agencias calificadoras para que dieran una buena nota a esos paquetes securitizados, sino que incentivaron a sus empleados para que los vendieran indiscriminadamente. Otro factor que no se tiene en cuenta es que había un incentivo tributario enorme para los particulares que obtenían un préstamo hipotecario porque ese monto era deducible para el pago del impuesto a la renta.

En tercer lugar, hubo una crisis de la educación. Un gran número de agentes financieros no entendía cómo funcionaban los productos que vendían y otra cantidad enorme de operadores compraban productos sin saber en qué consistían realmente, pero nadie tenía el coraje de reconocerlo.

-¿Por qué los principios éticos fueron dejados de lado por los agentes financieros?

-Lo que ha ocurrido es que se desatendió un aspecto básico en los negocios financieros: la importancia de la ética. El empresario y filántropo estadounidense Warren Buffett solía decir que cuando buscaba empleados, estos tenían que reunir tres condiciones: integridad, inteligencia y energía. Y si carecían de la primera cualidad, las otras dos no le servirían para nada. En el sector financiero trabajaba una cantidad enorme de gente brillante, pero había una minoría carente de ética que hizo mucho mal.

-Luego de la crisis, ¿observa un cambio en ese aspecto?

-Llevo muchos años viajando por el mundo hablando sobre los principios éticos. Hoy todos quieren aprender las lecciones que nos deja este período crítico; pero, en las épocas de bonanza en el mercado, a nadie le interesaba escuchar acerca de la ética ya que todos estaban ocupados ganando dinero. Cuando se superen estos tiempos difíciles, espero que la gente no se olvide de estos principios fundamentales.

-¿No se corre el riesgo de que los valores éticos sean considerados inútiles por las generaciones más jóvenes después de haber visto que los grandes responsables de las transacciones con paquetes de derivados de deuda hipotecaria de dudosa calidad se enriquecieron y, salvo excepciones, no fueron sancionados?

-Sí. Me preocupa mucho que la gente joven vea la posibilidad de adquirir riqueza tomando atajos que son incompatibles con la ética. Pero creo que, si se premiara a quienes observan los principios éticos, podríamos cambiar ese esquema mental. El comportamiento ético en la actividad financiera implica, por ejemplo, anteponer el beneficio del cliente al interés propio o el de la empresa para la cual se trabaja. El administrador financiero debe actuar como un fiduciario al invertir el capital de su cliente.

Marco ético

-¿Cómo podrían los valores éticos ser reinstaurados en la actividad financiera ?

-Hay que crear un marco ético que aliente y promueva la credibilidad de los agentes financieros. El sistema debe estar basado en la confianza mutua, donde el inversor pueda fiarse en que la información proporcionada por su administrador financiero sea precisa, relevante y actualizada a efectos de colocar su capital en oportunidades aceptables. Hemos visto que la primera línea de contención contra esa clase de problemas es el funcionamiento de un sistema sustentado en la ética profesional. Tenemos que promover el concepto de un fiduciario que actúe por los mejores intereses de su cliente.

-¿De qué modo podrían los administradores financieros internalizar esos valores?

-La educación es la mejor herramienta existente para mejorar los estándares de capacidad de los administradores y para reforzar las prácticas éticas en la operativa de los mercados de capitales. Es decir que se necesitan verdaderos profesionales que cuenten con una formación sólida, que tengan experiencia en la actividad financiera y que se ciñan a un código ético. Conste que el CFA Institute no compite con la educación universitaria, sino que está asociado a ella. Nuestros programas son un complemento excelente para la formación de los profesionales de las finanzas. Incluso tenemos una relación formal con 137 universidades, incluyendo las más reconocidas en el mundo como Oxford, Cambridge, London Business School, etc., que han incluido el modelo curricular del CFA Institute en sus cursos de grado.

Relevancia del Código de Ética y estándares de conducta profesional

-¿Qué rol desempeña el CFA Institute para restablecer la confianza en los servicios financieros?

-La crisis ha sido terrible para todas las economías del mundo, pero creemos que el CFA

Institute puede servir de catalizador para restablecer la confianza en los servicios financieros. Por eso, el Código de Ética y los estándares de conducta profesional de nuestra organización obligan a los más de 100.000 miembros a guardar fidelidad a sus clientes y actuar con un criterio razonable para proteger los intereses de esas personas. Se monitorea su cumplimiento a través de sus propias declaraciones, reclamos públicos e información publicada en los medios de comunicación. Nuestro Código de Ética prevé un proceso disciplinario para cualquier miembro que viole los principios de conducta profesional, quien se deberá enfrentar a un tribunal de pares y, eventualmente, a una serie de sanciones que pueden llegar a la revocación de la membresía.

-¿No sería conveniente que se adoptara un código ético obligatorio a nivel mundial?

-El problema con un código obligatorio para todos los profesionales de las finanzas es que requeriría una supervisión gigantesca. En cambio, la afiliación a nuestra organización es voluntaria y tiene un valor no pecuniario muy alto en el mercado. Si bien confiamos en el proceder ético de nuestros miembros, creo que todos ellos piensan que, si infringen las normas de conducta profesional, corren un riesgo muy grande que supone la pérdida de la certificación del CFA Institute. En la medida que un mayor número de personas se capacite en nuestros programas y, por tanto, adhiera a nuestro Código de Ética, mejorará la confianza en buena parte de los servicios financieros a nivel global.

-¿Es partidario de una regulación más estricta del sistema financiero?

-Creemos en la autorregulación complementada por un marco regulatorio fuerte. En respuesta a la crisis financiera hubo un clamor en el mundo para regular más a los mercados de capitales debido a los vacíos en la legislación existente. Con la implementación de las reformas financieras en Estados Unidos y en otros países, los funcionarios solicitan a menudo nuestros consejos sobre la adopción de nuevas normas para el sector debido, en buena parte, a que el CFA Institute es una organización apolítica y sus integrantes desempeñan una amplia gama de actividades en el sector financieros. Hay analistas, gerentes de portafolios de inversión, ejecutivos en administradoras de fondos de pensión, en bancos y en miles de firmas que operan en los mercados de capitales. Reconocemos que las soluciones a los problemas actuales son complejas, pero la ética y la conducta profesional deben ser un componente indefectible de la ecuación.

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