El gobierno brasileño retiró su respaldo financiero para una fusión controversial entre la Companhia Brasileira de Distribucao Pao de Acúcar (CBD), la principal empresa minorista del país, y la francesa Carrefour que también opera en Brasil. Esa decisión ha significado un freno abrupto para un negocio de US$ 14.000 millones.
Desde 1999 Casino, el archirrival de Carrefour en Francia, es copropietario de Pao de Acúcar, pero la subsidiaria brasileña sorpresivamente aceptó fusionarse con Carrefour. La mayor fusión que se conoce en el sector minorista de Brasil fue impugnada en base a normas antimonopólicas. Además, el acuerdo disparó una feroz resistencia de la casa matriz de Casino, que ha vetado la fusión y parecería que tiene derechos contractuales para impedir ese negocio.
ACUERDO. A mediados de la década pasada, Casino había firmado un acuerdo con Abilio Diniz, el presidente y heredero de los fundadores de Pao de Acúcar, por el cual la empresa francesa obtuvo la tercera parte del paquete accionario de CBD hasta junio de 2012, cuando pasaría a tener la mayoría de los votos en el directorio y podría designar al CEO. La perspectiva de tener que ceder el poder puede haber inducido a Diniz a pergeñar la fusión con Carrefour. Casino alega que la fusión es "ilegal", asegurando que la fusión acordada viola el acuerdo previo entre accionistas de Pao de Acúcar y ha presentado una demanda de arbitraje contra su socio brasileño.
Al principio, el acuerdo propuesto fue respaldado por el gobierno brasileño, que alienta el crecimiento y la internacionalización de sus grandes empresas. Por eso, BNDESpar, el brazo financiero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, prometió financiar parcialmente la transacción. Sin embargo, la decisión de utilizar fondos públicos para asistir a Abilio Diniz, el empresario más rico de Brasil, con el fin de fusionarse con una compañía extranjera disgustó a muchos brasileños.
Diniz promovió su movida como un acto patriótico. El argumento era que una porción sustancial en Carrefour le daría a Pao de Acúcar una posibilidad de convertirse en una compañía verdaderamente globalizada. Con buenas conexiones en el gobierno, este empresario se las ingenió para convencer al BNDES que su plan concordaba con la estrategia de internacionalización de las compañías brasileñas. El nuevo holding denominado Gama, en el que cada uno de los socios tendría el 50% del paquete accionario, había conseguido la financiación de BNDESpar, que inyectaría alrededor de US$ 2.900 millones y un equipo técnico de BNDES ya había aprobado la operación financiera de la operación. Además, BTG Pactual concedió un crédito de US$ 730 millones a Gama.
CONTRAATAQUE. El plan de Diniz cuenta con el respaldo de los accionistas claves de Carrefour, que están aún muy motivados para seguir adelante con la fusión. Pero Casino lanzó un feroz contraataque en los mercados de valores, aumentando sus acciones en Pao de Acúcar de 31% a 43% dado su deseo de mantener el control firme de sus intereses en Brasil. Además, ha jurado bloquear el acuerdo en la justicia brasileña y ha solicitado el arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio para defender el contrato que firmó con Diniz en 2006.
Hasta ahora esa estrategia está marchando bien. El voto unánime de la junta de directores de Casino el 12 de julio rechazando el acuerdo fue decisivo para que el directorio de BNDESpar anunciara que había retirado su oferta de financiación. Poco después los asesores de Diniz comunicaron la suspensión del acuerdo. Habrá que ver si Casino logra bloquear dicha fusión en forma permanente.
Fuente: Condensado de Business Latin America (Economist Intelligence Unit)