Alta complementariedad entre India y América Latina facilita los negocios

| La región comienza a despertar interés en las empresas indias, pero las multilatinas aún no incursionan en el país asiático

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Después de veinte años de liberalización económica a nivel local y con una confianza creciente, las empresas de India ahora procuran extender sus operaciones a nuevos mercados. Esa es la senda que deben transitar para convertirse en corporaciones multinacionales con fuertes marcas globales. Con posiciones financieras subapalancadas y ricas en efectivo, estas compañías están en condiciones de buscar oportunidades de inversión y negociar agresivamente fusiones y adquisiciones. En el decenio 2001-2010 las firmas indias invirtieron más de US$ 75.000 millones en fusiones y adquisiciones en todo el mundo. Hoy América Latina ha comenzado a atraer parte de esa inversión.

Las empresas dedicadas a la explotación de recursos naturales están abriendo el camino en la región. En 2007 el Grupo Jindal firmó un acuerdo con el gobierno boliviano para desarrollar el yacimiento de mineral de hierro llamado El Mutún e invertir US$ 2.100 millones en la construcción de una planta de escorias de hierro. La firma Oil and Natural Gas Corp. (ONGC), de propiedad del gobierno de Nueva Delhi, ha adquirido depósitos petrolíferos en Brasil, Colombia y Trinidad y Tobago, previéndose que invierta más de US$ 1.000 millones para su explotación.

Al aumentar los intereses y las experiencias de las empresas indias en América Latina, también han empezado a llegar los negocios orientados a los consumidores. En enero de 2012, un grupo de fabricantes de productos de consumo masivo, Godrej, adquirió el 60% del paquete accionario del líder del mercado cosmético chileno, Cosmética Nacional, con lo cual ha logrado posicionarse fuertemente en el Cono Sur luego de la compra de dos empresas argentinas en 2010.

COLABORACIÓN. Los gobiernos de ambos lados no han demorado en reconocer las oportunidades existentes. India ha firmado tratados de comercio preferencial con el Mercosur en 2005 y con Chile en 2006 y varios acuerdos bilaterales de promoción de inversiones con Argentina en 2002, México en 2007 y Uruguay en 2008. La actual política india está enfocada en la negociación de convenios para evitar la doble tributación. Ya los ha suscrito con Brasil, Colombia y Uruguay y están a estudio acuerdos con Chile y Venezuela.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, visitó Brasil dos veces en los últimos cinco años y el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva viajó tres veces a India durante su mandato (2003-2010). Para ejemplificar el interés actual, el gobierno de Nueva Delhi se ha movido rápidamente para resolver una disputa que tenía desde hace 15 años con varias firmas indias que no habían podido cobrar sus exportaciones a Cuba. Para desbrozar el camino, el Estado indio asumió el pago de todas esas deudas.

SINERGIAS SECTORIALES. Jorge Heine, exembajador chileno en India y Rengaraj Viswanathan, el diplomático indio más visible en la región y experto reconocido en asuntos latinoamericanos, señalaron en un informe conjunto que "Brasil tiene lo que le falta a India: una extensa masa de tierra fértil con agua abundante que puede aumentar significativamente la producción de alimentos -algo que India siempre necesitará, ya sea porotos de soja, vegetales o azúcar". El estatus de América Latina como productor de commodities y la posición complementaria de India como proveedor de servicios y componentes de ingeniería, están conduciendo a inversiones sinérgicas en cientos de sectores que van desde agronegocios a informática.

Con una población en expansión y una creciente clase media, se prevé que India sea un gran mercado para la soja, las oleaginosas, los pollos y las bebidas de origen latinoamericano. También cabe la posibilidad de que los vinos de Chile y Argentina cambien los gustos de los consumidores indios que hasta ahora prefieren la cerveza y los tragos más fuertes. Asimismo, la producción azucarera de India que es bastante variable -una mala cosecha en 2009 hizo trepar el precio mundial- encuentra una cobertura significativa en las cosechas de Brasil y países del Caribe.

India también está surgiendo como una potencia mundial en medicamentos genéricos. Ha captado casi el 50% del mercado mundial y está mirando con sumo interés el mercado farmacéutico latinoamericano que factura US$ 60.000 millones anuales. Varios laboratorios indios han invertido fuertemente en América Latina: Ranbaxy hizo una incursión pionera en Brasil en el año 2000; Dr. Reddys Lab adquirió una planta farmacéutica mexicana por US$ 60 millones; y Glenmark ha invertido recientemente en Argentina y Brasil.

La economía india depende enormemente de las importaciones de petróleo, que cubren el 80% de sus necesidades. Las importaciones de crudo totalizaron US$ 94.000 millones en el período abril-noviembre de 2011. Por eso, India continuará invirtiendo en el sector de hidrocarburos en Venezuela, Brasil, México, Colombia y Ecuador, dado que América Latina cuenta con el 20% de las reservas mundiales de petróleo conocidas. Como más de la mitad de la generación de electricidad del país asiático se obtiene a partir del carbón, sus importaciones de carbón se van a cuadruplicar de 54 millones de toneladas a 223 millones para 2016. Sin duda esa es una oportunidad para Colombia, que posee las mayores reservas carboníferas en la región.

INVERSIONES. La expansión inversora de India hacia América Latina ya está en marcha, pero no ha habido reciprocidad de las multilatinas hacia el país asiático. Si bien hay algunos ejemplos de inversiones latinoamericanas en India, esa tendencia aún no se ha convertido en una corriente. La fábrica de ómnibus de Brasil, Marcopolo, concretó un joint-venture con Tata Motors para producir vehículos de transporte colectivo en India. Una firma brasileña de informática, Stefanini, ha instalado centros de desarrollo de software en Hyderabad y Bangalore. También una empresa argentina de energía renovable, Impsa, abrió una oficina en Gurgaon.

Cinépolis de México ha invertido más de US$ 160 millones en la instalación de complejos de cine múltiples en cuatro ciudades de India. La compañía colombiana, Fanalca, obtuvo un contrato para la recolección de residuos en una tercera parte de la ciudad de Chennai, gran puerto oriental de India con seis millones de habitantes, que emplea a 2.500 trabajadores. A su vez, la compañía naviera chilena CSAV está operando en ese país. En la medida que las multilatinas se conviertan en empresas globales, India será indudablemente uno de sus mercados claves.

DESAFÍOS. Algunos grandes desafíos podrían desestimular la tendencia inversora. Las compañías indias que todavía no han incursionado en América Latina mencionan al idioma y al transporte como las principales barreras. El número de ejecutivos indios capaces de hablar español o portugués es muy escaso y la duración promedio de un vuelo entre Santiago y Mumbai (exBombay) es de más de 30 horas e incluye dos escalas. Al mismo tiempo, falta mucho para que el idioma inglés se hable con fluidez en la mayoría de los países latinoamericanos, salvo en los niveles superiores de los equipos gerenciales.

Otro obstáculo es el escaso conocimiento mutuo de sus respectivos mercados debido a la falta de vínculos históricos. Un delegado indio integrante de una misión a Colombia realizada por la Confederación de la Industria India en 2006 le dijo cándidamente al entonces presidente Álvaro Uribe (2002-2010) que el principal elemento disuasorio para que los indios invirtieran en Colombia era Hollywood, cuyas grandes productoras cinematográficas continuaban promoviendo la imagen de junglas colombianas infectadas por narcotraficantes en vez de exhibir la realidad de sus crecientes oportunidades en negocios bancarios, telecomunicaciones, minería y agronegocios.

La actual fragilidad de la economía global y el estancamiento de las tasas de crecimiento en los países desarrollados a partir de 2008 han generado en las firmas indias un mayor deseo para explorar los mercados emergentes como América Latina. Pero, si la economía mundial se deslizara nuevamente hacia una nueva recesión o si las monedas latinoamericanas continuaran apreciándose con respecto al dólar, eso llevaría a que los empresarios indios evitaran inversiones riesgosas, con lo cual retendrían o volverían a colocar sus capitales en el mercado local, que es relativamente estable. A su vez, los economistas latinoamericanos señalan que las altas barreras arancelarias de India para productos agrícolas son un disuasivo para la expansión comercial.

No obstante, existen posibilidades de superar estos desafíos gracias al inesperado descubrimiento de una afinidad cultural. "Hay una alta complementariedad entre India y América Latina, que puede facilitar la navegación a través de las fricciones ", sostiene Mauricio Mesquita Moreira, un economista del BID. Un amplio rango de empresarios latinoamericanos señalan que prefieren el modo de negociar más orientado a las relaciones personales de los ejecutivos indios a los estilos más transaccionales de los estadounidenses y los chinos. Los valores democráticos y similares desafíos para el desarrollo también son compartidos por India y América Latina.

En 2030 India y América Latina sumarán un PIB nominal de US$ 58,3 billones, equivalente al 19% del total global de ese año, mientras que en 2010 la suma solo representaba el 9%. Debe agregarse que el número de habitantes en conjunto llegará a 2.100 millones en 2030, o sea una cuarta parte de la población mundial, y sus clases medias serán el 36% del planeta.

Es evidente que India y América Latina tienen razones para vincularse más estrechamente en materia de comercio e inversión en el largo plazo. Incluso para el corto plazo, el gobierno indio estima que el comercio con Latinoamérica se duplicará en 2014 como resultado de los acuerdos comerciales firmados en los últimos años.

Fuente: Economist Intelligence Unit

El boom de la economía india

t La economía de India es la tercera mayor del mundo medida en términos de paridad de poder de compra y novena en términos nominales. Su PIB creció en promedio a una tasa anual de 7,3% en el período 2000-2011. El Economist Intelligence Unit proyecta una expansión promedio del 7,9% anual de esa economía en el quinquenio 2012-2016, lo que generará una mayor demanda de insumos y augura grandes oportunidades de negocios para América Latina. Por otra parte, el crecimiento demográfico de India permite prever el ingreso de 200 millones de personas al mercado laboral en los próximos veinte años.

Un estudio reciente de la empresa británica de servicios financieros, Standard Chartered, pronostica que India se convertirá en la tercera mayor economía del mundo, detrás de China y Estados Unidos, en 2030. Brasil se colocará en cuarto lugar y México en el octavo puesto. Si ese escenario se materializara, el crecimiento del intercambio comercial entre América Latina e India podría llegar a ser impresionante.

Señales del mercado informático hacia los inversores indios

t Ningún sector está mejor posicionado para atraer más inversiones indias que el de la informática. India es hoy un líder mundial reconocido en servicios de tecnologías de la información, ostentando una industria que emplea directamente a 2,5 millones de personas y factura US$ 88.000 millones, lo que representa el 6,4% del PIB del país y 26% de sus exportaciones en 2011. A su vez, el mercado informático de América Latina, que crece a una de las tasas más altas en el mundo -9,2% en 2011-, resulta muy atractivo para la industria de las tecnologías de la información de India, que está procurando diversificar sus exportaciones.

Los recursos humanos de la región son también de interés para una industria que necesita cubrir 10 millones de puestos de trabajo en los próximos diez años. Obviamente es una decisión estratégica la instalación de centros de producción en América Latina, con costos competitivos, disponibilidad de talentos y proximidad al mercado estadounidense, de donde las firmas indias obtienen entre el 50% y el 80% de su facturación.

Tata Consultancy Services fue la primera compañía india en instalarse en la región en 2001 cuando abrió un centro de desarrollo de software en Uruguay y expandió rápidamente sus operaciones a catorce países. El éxito de esta primera inversión india -demostrada por la firma de grandes contratos con ABN Amro (Brasil) por US$ 200 millones, con IMSS (México) por US$ 200 millones y con Banco Pichincha (Ecuador) por US$ 140 millones- ha catalizado una segunda ronda de inversión. Ahora hay más de 25 empresas indias de informática y de outsourcing en la región que incluyen, entre otras, a Infosys, Wipro, Mahindra Satyam, Genpact y Evalueserve.

Un creciente número de gobiernos y organismos de inversión latinoamericanos, tales como la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) en Chile, y Proexport Colombia, han estado promoviendo esas inversiones. Se estima que unos 20.000 profesionales latinoamericanos trabajan para las empresas indias de informática y outsourcing, una cifra que podría fácilmente triplicarse en el próximo quinquenio.

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