Se parece al agua estancada

JULIO PREVE FOLLE

Lo que está ocurriendo con el sector agropecuario, más bien con su conducción política, se parece a un paisaje inmóvil de aguas estancadas. Después de unas buenas declaraciones del ministro pronunciadas al comienzo de su gestión, aparecen indicios de un silencio que, a medida que va pasando el tiempo, se convierte en falta de respuesta a preguntas que se suscitan.

Me apresuro desde ya a subrayar que no es el mejor el ministro que se la pasa ocupando micrófonos. Y también destaco que si el silencio supone inmovilidad en las principales políticas de apertura y desregulación que básicamente no se tocan desde los noventa cuando se implementaron, habría que estar contentos. No obstante, algunos episodios relevantes como, por ejemplo, el próximo presupuesto requerirían algún punto de vista oficial que no se advierte. Por el contrario, se lo ve al ministro a veces empeñado en temas que no parecen demasiado importantes.

INAC, PLAN. Uno de ellos es la integración de las directivas de INAC o del Plan Agropecuario. La verdad que a la producción cárnica no le va a pasar nada si los directores de INAC son seis o doce; lo único que va a ocurrir -es apenas un pronóstico- es que si en lugar de los que están van diez más, a la primera reunión irán los presidentes, a la segunda los gerentes financieros, a la tercera los de marketing, y a la cuarta no hay más quórum. En realidad, se trata de un reflejo corporativista que sugiere que a mayor representación de las corporaciones, más atendido estará el interés general, o el de alguna de ellas, lo que supone un error institucional. Peor todavía me resulta institucionalizar, en un órgano asesor del Poder Ejecutivo que puede acudir a quien quiere con sólo llamar por teléfono, la presencia permanente y deliberativa de tantos miembros. Y lo mismo me pasa con el Plan Agropecuario, una institución prestigiosa en la que no obstante revistan apenas 22 profesionales, que es menos de la tercera parte de los que integran cualquier estudio jurídico o contable del país, sin pensar en los más grandes. En definitiva, no opino acerca de la mejor integración de esas directivas; por ahora no me genera ningún interés.

Sí me gustaría saber si la política de carnes se va a mantener, o si tienen chance de prosperar iniciativas como las que se han conocido esta semana de grupos dentro del gobierno que proponen volver al Frigorífico Nacional, o que sugieren intervenir en el precio de la carne en el mercado interno. El silencio del ministro del ramo en este tema no es bueno. Y pasa lo mismo con la lechería. Sabemos que al gobierno le preocupa, pero parecería que el ministro del ramo no tiene nada que decir sobre el conflicto de Conaprole que, a mi juicio, no ha terminado. Véase que sobre él se expidieron las seis gremiales lecheras más importantes, aún antes que ocurrieran otros paros posteriores a la supuesta dilucidación del conflicto. Menos aún al del martes pasado cuando la empresa quiso sustituir a dos trabajadores que operan una máquina pasteurizadora por encontrarse ausentes -sólo nombrar suplentes- y el sindicato lo prohibió…

A todo el mundo le gustaría conocer algunas palabras también sobre la política azucarera. Es cierto que todos sabemos que esta política, como crecientemente otras, se van desplazando de sus instituciones legalmente competentes hacia Ancap, pero al ser él mismo un reputado productor, le haría bien a todos escucharlo.

Sí sabemos que enviará un proyecto de ley para cambiar el destino de los recursos otorgados oportunamente al Fondo de Reconversión de la Granja. Como lo he mencionado aquí tantas veces, ese fondo se hizo con un engaño, utilizando el IVA como un arancel a las frutas y verduras importadas, y aplicándose además lo recaudado a pagar deudas, algunas muy grandes, de productores. Lo habíamos oído al ministro señalando sus dudas acerca de la protección de la granja; ahora…

LA TIERRA. Y está todo el tema de la tierra, fuente de dudas relevantes. Por un lado sus anuncios respecto del cuidado del suelo son compartibles; pero hay que saber si eso se hará por difusión de buenas prácticas o con controles policíacos por parte del Estado, que ni es mejor que nadie para defender el suelo, ni tiene facultades para sustituir a ciudadanos en nombre de un interés general que se invoca cada vez más frecuentemente, para cualquier atropello a la libertad.

En este sentido, recomiendo leer la última sentencia de la Suprema Corte de Justicia acogiendo el recurso de inconstitucionalidad interpuesto contra la ley de Colonización que votó el Parlamento anterior. Hay allí fundamentos para entender que no cualquier apelación al interés general justifica intervenir contra la libertad de la gente.

Qué pasará con las sociedades anónimas o, más aún, qué pasará con las tierras en manos de extranjeros. No estoy seguro que el ministro comparta las ideas de su propio subsecretario, que ocuparon la primera página de este diario sin que luego alguien las confirmara o desmintiera. No puede haber silencio en este tema. Imaginamos que a quien ha estado en la conducción gremial del arroz, no le será ajeno el progreso extraordinario que trajeron los extranjeros, y supongo yo, que no querrá hacernos tragar la pastilla del control de los virus en la frontera…

POLLOS. Y queda el tema de los pollos hasta ahora no resuelto. Sostuve desde aquí que, salvo que se quisiera incurrir en una desprolijidad jurídica peor a las anteriores, el reconocimiento de la falta de mérito científico para parar importaciones, de hecho las abría para todo el mundo y para cualquier cantidad. Esto sencillamente porque ni hay licencias OMC a las que apelar, ni hay forma de discriminar importaciones por origen, ni hay manera de exigir condiciones sanitarias a ninguna planta del mundo que no cumplan las nuestras. Esto quiere decir que si mañana yo fuera a importar pollos de Argentina en la cantidad que se me ocurriera, no habría hasta ahora forma legal de detenerme.

En definitiva, aunque seguimos confiando en el ministro, a 120 días de haber asumido son muchas las dudas que deberían aclararse, no en el campo de las reorganizaciones institucionales, importantes aunque no tanto. Sino en el de las reglas, que son las que constituyen la materia fundamental de un miembro del Poder Ejecutivo, cuya nominación generó tanta expectativa favorable. Que no se le aplique finalmente lo del agua estancada: que si no se mueve, se descompone.

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