Inestabilidad con nerviosismo

 20111218 800x530

En momentos como el actual en los que, inexplicablemente, a la inestabilidad mundial y regional se suman cada día nuevos elementos de incertidumbre doméstica, ahora hay que agregar para el agro, los comentarios oficiales provenientes del MGAP que evidencian un nerviosismo inapropiado en estas circunstancias.

CONTRARIADO. Tal lo que se vivió durante el cierre del 16º Encuentro Nacional de CAF (Cooperativas Agrarias Federadas) a partir de las palabras del Ministro, quien según El Observador se mostró contrariado por las afirmaciones del Presidente de la institución dueña de casa. El Ing. Juan Vago señaló la existencia de "una política que hace dudar sobre la estabilidad y previsibilidad del entorno macroeconómico e impositivo" lo que "incrementa la incertidumbre y achica las oportunidades". Agregó que "las diferentes visiones que hay a la interna oficialista sobre el tema económico e impositivo nos agregan más incertidumbre". Tiene toda la razón el Presidente de CAF, quien pone en el centro de la discusión sobre el desarrollo y la equidad, la certeza derivada de un sistema de reglas que primero que nada debe ser al menos previsible. Siempre según el referido matutino, Aguerre contrariado afirmó que "nadie puede pensar que hay una situación de incertidumbre porque hay un cambio tributario". Y más adelante: "hay un montón de señales que alejan la incertidumbre", afirmó, luego de comparar esta época con otras a su entender más inciertas que la actual, en las que el agro amenazaba desaparecer y no había soluciones al endeudamiento. La verdad que esto último es raro. Si el ministro mira las cifras de crecimiento del producto sectorial referidas al crecimiento total, las mismas no le van a señalar que el agro se caía antes y ahora no. Es más; lo que viene ocurriendo estos años es al revés. Y en cuanto a las soluciones al endeudamiento, recuerdo varias en todas las épocas, y en especial las más innovadoras del período 2000-2005 para el sector arrocero, con la creación del llamado FFRA (Fondo de Financiamiento y Reconversión del sector arrocero). Pero el tema no pasa por allí.

INESTABILIDAD. El Presidente de CAF reclama certezas con razón. En la misma semana de su discurso, el semanario Búsqueda daba cuenta de las desavenencias no ya entre el MEF y OPP, sino entre el Ministro y el Subsecretario de Economía y Finanzas. Hay voces en el Frente Amplio que hablan de ruptura, los líderes de los sectores se tiran con floreros, y para el Ministro de Ganadería "hay un montón de señales que alejan la incertidumbre". Pero hay más; el Ministro cree que un simple cambio impositivo que afecta solo a los grandes, y previsiblemente a ningún socio de CAF, no puede hacer pensar a nadie que genera incertidumbre. Pero no es así. La incertidumbre es total por varias razones. La primera y quizás más grande es la jurídica. En este mismo suplemento, la semana pasada el Dr. Shaw hablaba de groseras inconstitucionalidades en el proyecto, que trasmite la sensación que la voluntad política del sector mayoritario del Frente Amplio puede pasar por encima no solo de acuerdos sino de la Constitución. Es más; se advierte detrás del impuesto una suerte de resentimiento viejo, capaz de pasar por encima de dudas jurídicas y económicas, incluso sustentadas por ministros como el propio Aguerre. Pero además, este impuesto a la tierra se sabe que puede ser un primer paso que nadie desmiente pueda seguir con otros de idéntico signo y semblante. Así por ejemplo, el mismo día en el programa Claves Económicas, el senador Lorier, siempre consultado en temas agropecuarios, anunció un giro a la izquierda del gobierno a partir del tema de este impuesto, confiando en la creación de un frigorífico nacional -siempre lo nuevo- nacionalizando por ejemplo alguno de Marfrig o el PUL. Ya antes había mencionado su sector que luego de este impuesto se venía el de los extranjeros, y la verdad que hay propuestas de todo tipo para golpear al campo, que es un sector que se viene cayendo como lo anuncio hace meses, -con la excepción de la lechería- sobre el que se suelen confundir precios y rentabilidad. Baste al respecto mirar cifras de faena o producción de carne, de área de cultivos de secano o simplemente las cuentas del BCU, para saber de qué escribo. De manera que este impuesto no solo es grave por lo injusto, por lo técnicamente desacertado como forma de combatir una concentración que no se prueba, que no se demuestra que sea mala en sí misma; también lo es como una expresión de un botín político para el que gane la pulseada -aunque sea una victoria a lo Pirro- y en especial porque abona un clima de inestabilidad total del sistema de reglas, por señalar un comienzo que ni siquiera repara en la coherencia con todo el sistema tributario.

PERMISOS. De manera que CAF tiene razón y hace bien en reclamar por el sistema de reglas, y hace mal el Ministro -seguramente con la mejor buena voluntad- en agregar a la incertidumbre el nerviosismo. Cuánto mejor sería en este momento recoger de su parte señales tranquilizadoras de estabilidad, en un momento en el que todo alienta sensaciones de zozobra. En el propio mundo agropecuario, nada resta más a la certeza en los negocios que las intervenciones previas, los permisos sujetos a discrecionalidad tan típicos de la gestión socialista. Recuerdo los permisos para transgénicos, o para las sociedades anónimas. Y las dudas más recientes: no se sabe por ejemplo si la exportación en pie es libre o no; no se sabe si el MGAP va a seguir adelante con el colmo de intervencionismo que supone su legislación sobre suelos, que exige pedir permisos para plantar donde solo debió haber sugerencias. No se sabe qué hay que hacer para poder armar una corriente importadora de productos granjeros, y no se sabe dónde terminarán las intervenciones de Alur invocando el tema energético. Y fuera del MGAP, sabemos poco sobre la estrategia de inserción externa como lo referí la semana pasada; una estrategia que lamentablemente no pasa por ese ministerio, poco capaz de incidir, al menos para neutralizar empeños proteccionistas.

BIZANTINAS. Cuando Europa amaga caer, y Estados Unido apenas crece; cuando China e India empiezan a trastabillar; cuando la región se enfría y encierra; cuando todo esto pasa, qué lógico es pedir al gobierno moderación, sensatez, silencio. Los que voten este impuesto serán, además, una versión actual de cámaras bizantinas de Ellauri, caracterizadas por discusiones estériles mientras el país iba paso a paso hacia graves problemas. Hoy como ayer.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar