Las cifras del comercio exterior muestran que el saldo de la balanza comercial al cabo del último año fue deficitario en US$ 2.743 millones. Se trata de un valor elevado y levemente inferior al registrado en 2008, tal como se puede apreciar en el Gráfico N° 1. La comparación con ese año es relevante por varios aspectos.
En primer lugar, porque fueron años en los que la economía uruguaya estaba creciendo a un ritmo muy elevado, por encima de su tendencia de largo plazo, impulsada por una demanda interna pujante. Ese exceso de demanda debió ser satisfecho con mayores importaciones. A su vez, se trató de años en los que el precio internacional del petróleo se ubicó en niveles muy elevados y en los que, debido a problemas de sequía, se generó energía eléctrica en base a derivados del crudo, incrementándose sus importaciones.
Por último, fueron dos años en los que avanzado el segundo semestre se desató una crisis internacional; en 2008 por las dificultades del sistema financiero estadounidense y en 2011 por la crisis de la deuda en Grecia. Precisamente, en ambos casos, al desatarse las crisis comenzó a revertirse el déficit comercial, debido fundamentalmente al enlentecimiento de las importaciones.
La magnitud del déficit registrado en 2011 es muy alta, aproximadamente el 6% del PIB. Pero ese es un dato parcial, ya que los valores anteriores refieren al saldo del comercio desde el territorio fiscal, o sea que no incluye las exportaciones desde las zonas francas.
Si se las incluye y se ajustan las ventas desde el territorio fiscal a las zonas francas (la madera utilizada para la elaboración de celulosa se registra como una exportación uruguaya y una importación desde zona franca), el resultado final sigue siendo deficitario, pero sensiblemente menor, US$ 950 millones.
ENLENTECIMIENTO. Tal como se observa en el Gráfico N° 1, el déficit comercial está disminuyendo en los últimos meses. La explicación viene por el lado de las importaciones, que se están desacelerando. En tal sentido, hay que señalar la evolución de las importaciones de petróleo y derivados. La factura petrolera se redujo en casi US$ 200 millones entre el año móvil finalizado en agosto y el cierre del año.
Ello responde al manejo de stocks por parte de Ancap, debido a las reformas que llevó a cabo en la refinería (recordemos que la menor compra de petróleo fue uno de los factores que contribuyó a la mejora relativa del déficit fiscal en el último año).
Pero el enlentecimiento no responde solamente al manejo de stocks por parte de Ancap, sino que es generalizado en el resto de las compras externas. Ello se ve en el Gráfico N° 2, donde se observa que en el último trimestre del pasado año se redujo su tasa de crecimiento, desde guarismos que promediaron el 30% en los períodos anteriores a tasas de un dígito en el último cuarto, hasta frenarse en el trimestre finalizado en febrero del presente año.
Para entender mejor porqué las importaciones presentan un menor ritmo de crecimiento, analizaremos su evolución según el destino económico. Las categorías económicas en que se suele agrupar a las importaciones son bienes de consumo, bienes de capital e insumos intermedios.
Los factores que impulsan la demanda de cada una de estas categorías, en una primera instancia son diferentes. Es así que las importaciones de bienes de consumo responden al poder adquisitivo de la población y al abaratamiento relativo de los bienes extranjeros en relación a los nacionales. A su vez, dentro de los bienes de consumo hay distintas categorías, están los duraderos y aquellos cuya vida útil es menor. En general, los primeros son más caros y su demanda responde a las perspectivas de los consumidores respecto a su situación futura (por ejemplo la compra de un automóvil).
Hablando de expectativas, las importaciones de bienes de capital responden al retorno esperado, que está estrechamente relacionado con las expectativas respecto al futuro de la economía.
De la misma forma, la compra de insumos intermedios también está influenciada por las perspectivas de la economía. En definitiva, las importaciones responden al nivel de actividad de la economía, tanto al actual como al esperado. En tal sentido su análisis es muy importante ya que constituyen un indicador de avance del nivel de actividad.
CONSUMO. Visto así, la desaceleración del último trimestre puede interpretarse como un indicador de que la economía si bien sigue creciendo, lo hace a un ritmo más lento lo que, por otra parte, era algo esperado. En los dos últimos años, la economía uruguaya creció a tasas muy elevadas, liderada por el consumo interno que se expandió al 9% anual. Se trata de una tasa insostenible a lo largo del tiempo. Si bien, puede esperarse que el consumo interno siga creciendo (la política de ingresos del Gobierno apunta a ello a través de las pautas para los consejos de salarios y los distintos programas sociales), lo hará a un ritmo menor. A vía de ejemplo, en el último año se vendieron más de 51 mil automóviles 0km. Ello respondió a las causas ya señaladas y a un proceso de renovación del parque automotor que se había visto interrumpido por la crisis del año 2002.
De hecho, si se analiza la evolución de las importaciones de automóviles, se constata un freno total en el último mes de 2011 y febrero del presente año. El descenso en las ventas de 0km a febrero da cuenta de ello.
Pero si bien se desaceleran las importaciones de bienes de consumo, en el trimestre finalizado en febrero de 2012 se incrementaron un 11% respecto a igual período del año anterior. De hecho, si se las analiza mes a mes se observa que en lo que refiere a bienes de consumo duraderos (excluidos los automóviles) se registra una aceleración.
Como ya dijimos, las razones que explican la demanda de este tipo de bienes siguen vigentes. En cambio, las importaciones de bienes de consumo que caen son las de alimentos de los que una parte muy importante proviene de Argentina y que se frenaron totalmente entre diciembre y enero.
PRODUCCIÓN. Pensando en el corto plazo, las importaciones de insumos intermedios son un buen indicador de avance del nivel de actividad. Se trata de artículos en muchos casos vitales para la industria manufacturera y el agro. Las mayores compras están asociadas a una producción creciente en esos sectores.
En el Gráfico N° 3 se presenta la evolución de las compras externas de insumos intermedios elaborados, el principal rubro de importación del Uruguay (superior a las compras de petróleo). Se observa un marcado enlentecimiento en el último trimestre de 2011. Si bien son pocos los datos y, por consiguiente, a partir de ellos no es posible inferir directamente que la economía estaría creciendo a un ritmo menor que en los meses anteriores, si se tiene en cuenta el contexto internacional y el pasado reciente de un crecimiento muy elevado, no debería sorprender que así sucediese. Pero, de hecho, era lo esperado. Las expectativas del mercado así lo indican; la mediana de las respuestas de los analistas indica un crecimiento esperado de 6,3% del PIB en 2011 y 4,5% en 2012. El escaso crecimiento que mostró la industria manufacturera en enero (1,5%) es una prueba de ello.
Las importaciones de bienes de capital cayeron 11,6% en el último trimestre de 2011 en relación a igual período del año anterior. Un primer análisis nos diría que las expectativas de los empresarios son desfavorables. La encuesta mensual de la Cámara de Industrias así lo indica.
Pero en este caso el análisis no es tan lineal. En primer lugar, hay un hecho puntual que genera una distorsión importante que, de no tenerse en cuenta, puede llevar a interpretaciones erróneas. En diciembre de 2010 se importaron aviones por parte de Pluna, por lo que los registros de aquel momento fueron muy altos, y por ende la comparación desde 2011 es negativa, fundamentalmente en lo que refiere a material de transporte.
Pese al empeoramiento en el humor de los empresarios, las importaciones de maquinaria y equipos por parte del sector privado están aumentando, aunque a un ritmo menor que en el año 2010, tal como se muestra en el Gráfico N° 4.