En los últimos años la industria frigorífica en Uruguay se concentró y, al mismo tiempo, hubo un aumento en sus spreads: se incrementó la diferencia entre lo que cobraban por sus ventas y lo que pagaban por el ganado. Aunque los márgenes han caído en los últimos meses, en este artículo documentaré ambas tendencias y mostraré que la concentración se relaciona estadísticamente con mayores márgenes.
El aumento de los márgenes es un asunto importante para Uruguay. En primer lugar, como el margen por animal ha crecido desde el 2007 en US$ 100 (de US$ 150 hasta US$ 250 en el 2009), y se faenan aproximadamente 2,2 millones de reses por año, el monto de la transferencia por aumento de márgenes es del orden de los US$ 220 millones. Este aumento pudo ser el resultado de acuerdos de precios entre los frigoríficos: si se juntaban y acordaban faenar menos, cerrando plantas o faenando todos un poco menos, eso bajaba el precio pagado a los ganaderos, y aumentaba el precio de venta al público. Ambos son temas relevantes hoy, por los trabajadores de la industria en seguro de paro, y por los sucesivos aumentos de precio de la carne al público. Las consecuencias económicas de un acuerdo de este tipo serían devastadoras. Una reducción en el precio pagado a los productores, si es por motivos de menor competencia, podría llevar a una reducción en el bienestar total de la población. Por ejemplo, supongamos que el precio competitivo de una faena fuera US$ 150, y que ese también fuera también su costo, pero que al cartel le conviene cobrar US$ 250. En ese caso, se dejaría de faenar un número grande de animales llevando a una pérdida de bienestar: habría consumidores que estaban dispuestos a pagar hasta US$ 200 por algo que costaba US$ 150 y a pesar de que socialmente es rentable, tales faenas no ocurren. Aunque gana el cartel con la suba de precios, pierde la sociedad en su conjunto. Cae el bienestar social y cae la producción ganadera. Esto sería muy malo para el país pues la productividad del sector se ha incrementado mucho en los últimos años. Esta suba injustificada de márgenes podría llevar a una reducción en los stocks y en la faena por menores niveles de inversión en mejoras (genéticas, alimentarias, o de otro tipo). También, si tal acuerdo de precios se concretara a través del cierre de plantas, tendría consecuencias para los trabajadores, como está sucediendo hoy.
EVOLUCIÓN. Desde 2005 ha habido una considerable concentración de la industria frigorífica. A principios de dicho año el principal grupo económico era Cater Group, que poseía 3 plantas. A fines de 2006 el grupo brasileño Marfrig adquirió a Frigorífico Tacuarembó, y en los meses sucesivos tres plantas más. Marfrig pasó a tener el 27% de la faena total y el 21% de las exportaciones.
Entre 2005 y 2009 hubo un incremento importante en las participaciones de mercado de las empresas más grandes. Por ejemplo, la participación de las dos empresas más grandes en la faena pasó de 22% a 34%, y en la exportación de 26% a 39%. En forma similar, la participación acumulada de las tres empresas más grandes pasó de 31% a 42% en la faena, y de 36% a 47% en la exportación. En este fenómeno ayudó Marfrig, pero no fue la única causa.
El Gráfico N° 1 refleja cómo la concentración y los márgenes han aumentado conjuntamente en los últimos años. La serie punteada mide la suma de las participaciones al cuadrado de las cuatro firmas más grandes (Carrasco/Las Moras, Grupo Marfrig, Las Piedras y PUL). Desde inicios de 2007 el valor del índice se duplicó. Presenta, asimismo, una segunda serie que mide el margen como el precio de exportación construido por INAC menos el costo de los frigoríficos medido como el precio del novillo en cuarta balanza. En la gráfica, el indicador de rentabilidad (con línea sólida) se mide en la escala izquierda, y la concentración (con línea punteada) en la derecha.
Otra forma de ilustrar la relación se ve en el Gráfico N° 2, que muestra cómo a niveles mayores de concentración corresponden mayores márgenes.
Hay al menos dos motivos por los cuales un aumento en la concentración puede llevar a un aumento en las ganancias de los frigoríficos. El primero, es que al haber menos empresas (o aún con el mismo número de empresas, con algunas volviéndose más importantes) hay menos competencia. El segundo, es que si hay menos firmas, es más fácil coludirse; es más fácil hacer un arreglo explícito o implícito de reparto de mercados, o de coordinación de tamaño de faena de cada participante. En estos dos casos, la "causalidad" va de concentración a ganancias.
EXPLICACIÓN. Uno podría tratar de argumentar que los mayores spreads se deben a un aumento en el valor agregado por la industria, o a una mayor eficiencia de la industria. Eso es poco probable, porque la consolidación de la industria y la compra de múltiples plantas, no ha sido seguida de sinergias importantes entre plantas. Si el aumento de los márgenes fuera por mayor eficiencia, las empresas se pelearían por comprar el ganado, y las ganancias se transferirían en parte a los productores que recibirían un precio más alto. Por supuesto, un precio mayor al productor significa márgenes menores, y no mayores.
La explicación de estos mayores spreads tampoco puede ser que hay más valor agregado. El motivo es que los índices de precios utilizados son para animales "estándar": dentro del precio de venta no se incluye ningún valor "extra" que esté produciendo el frigorífico. El argumento sería válido si se incluyeran productos como "corned beef" u otros productos más elaborados o mejores; en ese caso, un aumento en el precio de venta podría reflejar una mayor calidad del producto elaborado. Eso no es el caso en estas mediciones, donde los ítems incluidos para los cálculos de los precios son estándar.
SOLUCIONES POSIBLES. Hay varias medidas que se pueden adoptar para evitar la suba de los márgenes, especialmente si se considera que puede ser el resultado de acuerdos colusivos. La más obvia es promover la exportación de ganado en pie como política de Estado, pues aumentaría la competencia entre los frigoríficos locales y los extranjeros. Segundo, como algunos de los frigoríficos más importantes pretenden tener sus propios stocks de ganado (encierros) para aumentar aún más su poder de negociación, se podría prohibir esa actividad (como sucede en Estados Unidos). Una tercera medida que podría adoptarse sería la de forzar a los grupos económicos que poseen más de una planta a venderla. En la terminología de defensa de la competencia, esto se llama "divesting", y es común que las agencias requieran ventas de parte de una operación para evitar una concentración demasiado grande. Finalmente, la Comisión de Defensa de la Competencia podría exigir a los frigoríficos que, a cambio de un precio, le dieran acceso a "traders" (intermediarios no poseedores de una planta) a las plantas frigoríficas, para que ellos pudieran faenar.