LUIS PRATS
La vida puede cambiar en un solo día. Hace medio siglo, Abu Dhabi era un pueblo de pescadores. Hace cinco años, el Manchester City era un equipo común y corriente de Inglaterra, vegetando a la sombra de su glorioso rival de la ciudad, el United. Una tarde de 1958 se descubrió que las arenas del aquel emirato estaban flotando sobre un mar de petróleo. Y otro día de 2008, el City encontró su propio pozo de oro negro, cuando el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan decidió comprarse el club.
Dos domingos atrás, el jeque cumplió la primera parte de su sueño futbolístico, por el cual gastó hasta ahora unos 700 millones de dólares: el City se consagró campeón de la Premier League, la Liga inglesa. La segunda parte de su ambición se presenta un poco más complicada, pero allí está su chequera: quiere convertir al equipo en el más grande del mundo.
Mansour es el ejemplo más reciente y espectacular de la llegada de magnates al fútbol europeo, especialmente al inglés, dispuestos a poner millones y más millones sobre la mesa con tal de que sus colores ganen (ver aparte). Su fortuna personal de 4.900 millones de dólares tal vez sea menor que la de otros colegas (sería mejor decir "no tan cuantiosa como la de otros colegas"), pero se trata en realidad de la punta de un iceberg de billetes. Detrás de sus pasos está el fondo de inversiones soberano del emirato, el Abu Dhabi Investment Authority, que según las fuentes maneja entre US$ 650 mil millones y los 875 mil millones. Y crece a un ritmo del 10% anual.
(Pausa para imaginar ese dinero y respirar).
La revista Fortune presentó a Mansour como un "inversor con hordas de dinero en efectivo". Pese a que actualmente Abu Dhabi posee el 9% de las reservas de petróleo del mundo, la familia real sabe que eso no durará toda la vida, por lo cual está invirtiendo sus ganancias en todo tipo de actividades a lo ancho del planeta, desde acciones a bienes inmuebles. La propia ciudad de Abu Dhabi se transformó de una aldea de chozas de barro en una urbe ultramoderna y a la vez refinada, con numerosos museos y centros universitarios.
EL FÚTBOL. La compra del Manchester City en 2008 podría incluirse en ese rubro, aunque es difícil que en el corto o el mediano plazo el equipo arroje ganancias. En todo caso, es un poco de publicidad para Abu Dhabi, y también un juguete para Mansour.
Claro que el fútbol representa un capricho entre muchos otros. Cuando puso 300 millones de dólares para adquirir el paquete accionario del club, el magnate nunca había estado en el estadio y obviamente jamás había asistido a un partido de los llamados Citizens. Va muy poco al fútbol y ni siquiera el día que salieron campeones estuvo en el palco del estadio Etihad, que no casualmente se llama como la aerolínea de Emiratos Árabes. Se sospecha que más que el fútbol, al millonario le gustan los caballos, sobre los cuales ha demostrado cierta habilidad en competencias.
Tras la compra del City, Mansour desembolsó alrededor de 400 millones de dólares más para llenarlo de estrellas. La primera fue el brasileño Robinho, que no rindió lo esperado. Debe decirse que en el fútbol no resulta tan automática la operación "dinero más figuras es igual a triunfos", en primer lugar porque en Inglaterra los rivales también gastan mucho.
Sin embargo, poco a poco sus subordinados fueron acertando con las contrataciones, especialmente con la del argentino Sergio "Kun" Agüero, que es mucho más que el yerno de Maradona, o el habilidoso español David Silva, además de una larga lista de cotizados futbolistas de todo el mundo.
Con semejante elenco, el técnico italiano Roberto Mancini se terminó de dar cuenta de que era mejor jugar al ataque que cuidar la defensa, y así comenzaron a llegar los triunfos en serie. También le tocó domar a divos díscolos, como el argentino Carlos Tévez o el italiano Mario Ballotelli. Tras algunos desplantes de los jugadores, sucesivas reprimendas del entrenador, declaraciones altisonantes y todos los demás ingredientes de una telenovela, ambos fueron perdonados y volvieron a jugar sobre el final del torneo.
La temporada 2011/2012 convirtió a la Premier League en un mano a mano entre los dos equipos de Manchester. En octubre del año pasado, el City se regaló el gran gusto de ganar el clásico como visitante por 6 a 1, una goleada que anticipó un cambio drástico en el curso de la historia. Para ser campeón, sin embargo, tuvo que sufrir hasta el último minuto de los descuentos frente al Queens Park Rangers, hasta que Agüero marcó el gol del triunfo y del título. En pocos minutos, los aficionados pasaron de la angustia más profunda a la explosión de alegría más grande en mucho tiempo en el fútbol inglés. Es de esperar que el jeque lo haya gritado frente a una pantalla de televisión de muchas pulgadas.
Ahora, los hombres de Mansour tienen un desafío todavía mayor que la Liga inglesa: animarse a luchar contra los colosos españoles, Barcelona y Real Madrid, en la Champions League europea.
EL HIJO 11. Antes del fútbol, pocos conocían a Mansour fuera de Abu Dhabi (sin contar a los expertos de la City londinense o Wall Street). Tiene 42 años, aunque parece bastante menor, y es el hijo número 11 de los 19 que tuvo el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, el fallecido fundador de los Emiratos Árabes Unidos. Abu Dhabi es el más rico y conocido de los siete que componen los Emiratos.
Mansour es hermano del actual mandatario de Abu Dhabi, el jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan, que lo designó primer ministro de Asuntos de la Presidencia de los Emiratos Árabes Unidos.
Según algunas biografías, tiene dos esposas, como lo permiten las normas de su país, pero es casi imposible verlo con ellas, como lo establecen los usos de su país. Suele vestir los tradicionales atuendos del Oriente Medio, aunque cuando visitó el palco del estadio del City se puso un traje de impecable confección.
Además de manejar el fondo de inversiones, tiene cargos políticos y judiciales en Abu Dhabi. Es presidente de la International Petroleum Investment Company, el origen de toda la riqueza de su patria. Y un largo etcétera de negocios.
Otro detalle de su fortuna: este año puso 8.000 millones de euros para salvar de la quiebra al banco Barclays, que además es el principal patrocinador del campeonato inglés.
NAFTA. Cuando se enteró del desembarco de Mansour en el City, uno de sus hinchas más famosos, el músico Noel Gallagher, afirmó: "Por fin han llegado nuestros príncipes, tras 40 años de miserias".
Se refería a la larga travesía del desierto que los Citizens tuvieron tras el título anterior, logrado en el lejano 1968. En la década de 1990, mientras los odiados vecinos del Manchester United conquistaban todos los trofeos en Inglaterra y Europa, el City sufrió dos descensos, que lo llevaron hasta la tercera división. Después lo compró el primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra, con resultados desastrosos, hasta que perdió el cargo por corrupción.
Por eso, en su entusiasmo, Gallagher no se olvidó de sus rivales: "Cada vez que los millones de hinchas del United en todo el mundo le pongan nafta a sus autos, estará entrando dinero a las arcas del City". ¿Cómo ganarle a un equipo así? Tal vez los del United decidan empezar a caminar un poco más…
Los petrodólares salen a la cancha
El primer plotócrata de fama que llegó al fútbol europeo con ganas de cumplir un capricho fue el ruso Roman Abramovich, que en 2003 compró el Chelsea de Londres, de la mano de su fortuna, basada en controvertidos negocios petroleros al amparo del presidente ruso Boris Yeltsin.
De los más de 13 mil millones de dólares que posee, según Forbes, puso unos 900 millones en el club, hasta llevarlo a la conquista, el sábado pasado, de la Champions League europea.
Su ejemplo estimuló a Abdullah ben Nasser Al Thani, un integrante de la familia real de Qatar que adquirió el modesto Málaga español. Por ahora, sus petrodólares no le permitieron pelear la Liga con Real Madrid y Barcelona, pero al menos el club se clasificó para la fase previa de la próxima Champions League, algo que sus hinchas no soñaban hace poco tiempo. Además, el jeque proyecta construir un nuevo estadio, con capacidad para 65.000 espectadores.
Otro nuevo rico del fútbol europeo es el Paris Saint Germain, adquirido en 2011 por la Qatar Investment Authority, dirigido por el jeque Nasser Al-Khelaifi. Entre los refuerzos que este club contrató figura el capitán de la Selección uruguaya, Diego Lugano.
La llegada de poderosos empresarios, sin embargo, no siempre es bien recibida por los hinchas. Los partidarios del Manchester United han protestado duramente contra el magnate estadounidense Malcolm Glazer, que compró con préstamos tomados por el propio club, lo cual disparó su deuda y frenó inversiones en contrataciones que pudieran competir con los vecinos del City. Además, lo acusan de no entender nada de fútbol: en su país, Glazer es dueño de equipos de fútbol americano.