MAGDALENA HERRERA
Juan trabaja en lo que más le gusta pero no se siente cómodo en la empresa y está pensando en irse. Pedro, por el contrario, está encantado con el entorno laboral pero debe hacer tareas que nada tienen que ver con su vocación. A María no le alcanza el dinero, pero no deja la docencia porque es su vida. José no se siente reconocido por sus jerarcas, y más allá que la platita le sirve, también baraja la idea de cambiar en busca de mayor satisfacción personal.
Más allá de las reivindicaciones que se manifiesten mañana, 1° de Mayo, Día de los Trabajadores, y de las que ya se vienen demandando con paralizaciones que han afectado a la sociedad, tanto de filas industriales y comerciales -llámeseles supergás, bebidas, supermercados, otros-, como de los sectores bancario, transporte, docente, funcionarios públicos y municipales, no todos los que integran la cifra de 1.657.437 personas que actualmente se encuentra trabajando tiene iguales aspiraciones.
Tampoco son las mismas, claro está, que las 167 mil personas que buscan trabajo y no tienen, número que se esconde bajo un porcentaje, 6,3%, que refleja una de las tasas de desempleo más bajas registradas en Uruguay.
Son tantas las variables -la económica no es la principal entre menores de 40 años- que influyen para que el uruguayo se sienta mejor o peor en su desempeño laboral, que es imposible enumerarlas todas. Pero algunas se repiten una y otra vez, según los propios trabajadores expresaron en una encuesta online de El País Digital (sin ningún rigor científico, aunque en 48 horas respondieron 480 personas). Por lo pronto, el 90% de los que contestaron dijo que preferiría "ganar menos dinero y estar a gusto en el trabajo" sobre el "ganar más pero hacer algo que no los realice o no sentirse bien en el ambiente laboral". Para darle cierto marco a esta sensación, expertos en el tema dieron su visión desde la experiencia diaria.
¿Qué valoran los uruguayos de un trabajo? ¿Cuánto pesa lo económico frente al ambiente laboral? ¿Y la vocación? ¿Dónde les gustaría desempeñarse a las mayorías? ¿Continúa ese deseo de ingresar a las nóminas del Estado? Las respuestas llegan de los licenciados Virginia Fasano (Gerente de Consultoría en Recursos Humanos de KPMG), Neker de la Llana (Gerente de Servicios Profesionales de Manpower), Carolina Moll (docente de la Universidad Católica y de la UBA en Ciencias Empresariales y Psicología) y Geraldine Delfino (Gerente de Selección de Personal de PricewaterhouseCoopers).
"En términos generales, lo que motiva al trabajador es que el jefe al que reportan sea un líder, un referente técnico en el área que vayan a desempeñar. No se tolera ya demasiado el verticalazo: `hay que cumplir porque hay que cumplir`, sino que se piden explicaciones. Y está bueno que así sea. La persona trata de encontrarle sentido al trabajo, por qué lo hace, para qué, cuáles son los resultados. Eso se refleja en una mejor productividad de la empresa", afirma Geraldine Delfino.
Los especialistas señalan que los cambios se observan en las generaciones más jóvenes. "Buscan otras cosas, desafíos, retos, cargos con responsabilidad alta, desarrollo, jefes con buena capacidad para retroalimentar positivamente y `darles para adelante`, motivándolos constantemente. En ese sentido no es la remuneración su principal motivación, incluso la resignan en pos de los anteriores objetivos, y aceptan componentes variables de sueldo en base a lograr un destacado desempeño. Trabajan para la eficiencia y lograr un elevado estándar de excelencia, y esperan reconocimiento cuando lo logran", reafirma Virginia Fasano.
La idea se redondea con lo que afirma Neker de la Llana: "En la medida que un empleo en el sector público o privado brinda buenos niveles de ingreso y estabilidad, pero sin desafíos, oportunidades de capacitación o desarrollo real, puede convertirse en una jaula de oro. Deben existir pocas cosas tan alienantes para un trabajador como la pérdida de sentido de la tarea que realiza".
También Carolina Moll se explaya al respecto: "Hoy se trata de apostar a tener una buena calidad de vida tanto laboral como personal, lo cual comparto como psicóloga y especialista en el área de trabajo. Siempre que se pueda optar, se prefiere el empleo en el cual la persona sienta que se está realizando. Todas las condiciones de trabajo deben ser tenidas en cuenta, las físicas, las temporales, las psicológicas, las propias de las tareas a desempeñar. La remuneración es un condición más, pero no la única y creo que este concepto -condiciones de trabajo- está comenzando a tener un lugar más importante en el mundo laboral".
EL MEJOR. Juan quiere ser empleado público por los beneficios. Pedro quiere laburar en tecnología porque le apasiona y es lo que estudió. María desea trabajar en televisión y su hermana en gastronomía. José prefiere tener su negocio propio, para no tener jefes, y su amigo desea ser piloto de avión. Un importante número de lectores de El País que respondió a la compulsa, sobre dónde le gustaría trabajar si se le diera a elegir, optó por el empleo público. Le siguieron los siguientes rubros: medios de comunicación, tener un negocio propio, administrativo, informática, gastronomía, turismo, en una multinacional, docencia y también en la profesión universitaria que se eligió, entre otras opciones como ser ministro de Economía, deseo de Gonzalo de Maldonado.
"Hay cierta necesidad de seguridad y estabilidad, y se entiende que el trabajo público lo puede dar. Pero también hay un grado de mito a nivel general -alimentado por algunos comportamientos y funcionarios/as públicos- que se trabaja menos en los roles desempeñados a nivel de las empresas públicas y el Estado. Cuando una consultora realiza un llamado para una empresa pública tiene una mayor convocatoria que cuando lo realiza para una privada, salvo situaciones especiales. En llamados públicos, las postulaciones son miles. En este fenómeno sigue primando el paradigma de la estabilidad; no podría afirmar que todos y todas quieren trabajar en lo público porque les guste o tengan vocación de servidor", señala Moll.
Esa preferencia -indica De la Llana- está asociada a la seguridad, "en un mercado donde históricamente las tasas de desempleo han sido de dos dígitos, la estabilidad es algo relevante y, si bien el contexto ha cambiado significativamente, la matriz de valores persiste. La expectativa de que los niveles de exigencia y control serán más laxos en el ámbito público, contribuye a contemplar otro aspecto valorado por las personas: la libertad, autonomía o discrecionalidad en el desarrollo de la tarea".
Sin embargo, todos los expertos aseguran que eso está cambiando. "Hay familias adultas que seguramente han vivido el desempleo con la crisis de 2002 o anteriormente, y para esa generación la estabilidad y beneficios tradicionales son importantes. Pero la nueva generación busca otra cosa. Ocurre incluso ante llamados públicos que los jóvenes impulsados por sus padres se presentan, incluso esperando hacer su primera experiencia, pero pasado el período inicial buscan entornos privados para continuar su trayectoria laboral", dice Fasano.
Existe una línea que, algunos especialistas la ubican en los 40 años, en la cual, por arriba, las expectativas son unas y por abajo son otras. "Los mayores de esa edad, si bien quieren sentirse cómodos en el trabajo, no ponen tanta exigencia en cuanto al horario. Son de otra generación, de pensar que uno entra y lo hace para toda la vida. Luego, los fenómenos de 2002, crisis mediante, han hecho que todo eso se replantee y que haya gente que reflexione: jóvenes que vieron a sus padres quedar sin trabajo, por ejemplo. La nueva generación tiende a no casarse con ninguna empresa `porque mañana esa misma empresa me puede despedir sin que medien circunstancias que lo ameriten`. Existe otra perspectiva con respecto al compromiso con el trabajo", explica Delfino, e indica que lo económico pesa cuando una persona se encuentra en actividad. "Difícilmente un trabajador cambie de empleo por el mismo dinero, si las condiciones son las mismas. Siempre va a cambiar para algo mejor. Cada vez más nos encontramos que los uruguayos están comenzando a medir su ingreso en términos totales, no es sólo el de la mano de todos los meses, sino también el estar en caja, tener beneficios, o, por ejemplo, algo que los jóvenes valoran mucho, el poder continuar capacitándose".
En cuanto a esa tendencia por buscar trabajar en multinacionales, Fasano indica que la generación joven (en especial pero no únicamente) sabe que esas empresas brindan condiciones más atractivas, "por tanto reclutan mejores postulantes y saben retenerlos. Las compañías uruguayas se están desesperezando lentamente, algunas no toman conciencia de esta realidad y otras no saben bien cómo comenzar a generar prácticas para ser competitivas también en cuanto a su personal".
Opinan los lectores
"Me gustaría trabajar de bancario porque es para lo que estoy estudiando. Prefiero ganar menos pero sentirme realizado". (Leandro, 18 años, Solymar)
"En una embajada, ¡¡¡fiesta y fiesta!!! Ganar menos y sentirme realizado. (Jorge, 41, Centro)
"Empleado público, por todos los beneficios que tiene serlo. Ganar menos y sentirme realizado". (Damián, 21, Cerro)
"Informática, porque me gusta. Ganar menos y sentirme realizado". (José, 25, Palacio Legislativo)
"En un restaurante, de cocinero. Ganar menos y hacer lo que me gusta". (Camilo, 25, Pocitos)
"En un empleo público, más protección gremial y más disponibilidad de tiempo libre. Ganar menos y sentirme realizado". (Fernando, 38, Maldonado)
"Si pudiera elegir: funcionario público. El sueño de trabajar sin presiones. Y a mi edad con el fantasma del despido... Hace 40 años que me dedico a ventas. Ganar menos y sentirme realizado". (Jorge, 55, Sayago)
"Piloto de avión. Ganar mucho". (Nicolás, 19, Las Acacias)
"Ministro de Economía y Finanzas, tengo el carisma y los conocimientos. Hay algo que es claro: hay una vida mejor... pero es más cara. Si tuviera que preponderar, la parte económica está muy por arriba de la autorrealización". (Gonzalo, 21, Maldonado)
"Me gustaría tener mi propia empresa. Cuando uno es su jefe pone más empeño. Ganar menos y sentirme realizada". (Ana, 34, Unión)
"Me gustaría trabajar en Internet desde mi casa, sin jefes ni encargados". (Johathan, 30, Ciudad Vieja)
"Músico. Ganar mucho aunque sea a disgusto". (Pedro, 28, Punta Gorda)