El protagonista de esta novela se llama Álvaro. Trabaja en una inmobiliaria y siempre lleva consigo un juego de llaves. Todas las noches vuelve a los apartamentos que muestra por las tardes, para recorrer los espacios vacíos. Allí recrea, imagina, inventa una escena de su pasado que no logra terminar de recordar. Son las consecuencias invisibles de la violencia doméstica.
Hasta los diez años se orinaba por las noches. Sufría por el miedo de su madre y no podía entender por qué ella no podía controlar a su padre. Su infancia está marcada por el acoso psicológico, por el sufrimiento y el dolor, huellas que son difíciles de borrar.
Tal es la trama del nuevo libro de Marisa Silva Schultze, Siempre será después (Alfaguara), ganador del primer premio de narrativa inédita del Ministerio de Educación y Cultura. Sylvia Prato y Roberto Appratto, ambos jurados del MEC, justificaron el galardón con solvencia. "En esta cautivante novela, la autora, con estilo denso, depurado, apela al cambio de puntos de vista, al sagaz cruce de tiempos y espacios, a la repetición, en ocasiones a la ambigüedad, sumiendo a sus `creaturas`, y al lector, en un clima opresivo de alto vuelo poético", dice Prato, en tanto su colega apunta: "Las razones por las cuales esta novela impacta al lector y lo precipita, sin pausas, hasta el final, no están solo en el interés de la historia de Álvaro, sino en el trabajo con que el lenguaje va presentándola. La riqueza de recursos distancia los datos y los hace materia de reflexión al mismo tiempo que los expone. Esa actitud, consistente en confiar en el modo de captar lo vital y concretarlo a fuerza de insistir, es lo que hace de esta novela un hecho singular en las letras uruguayas contemporáneas".
Una madre sumisa que logró separarse pero no es capaz aún de enfrentar a su agresor, un padre violento y obsesivo que siente que no puede vivir sin su mujer al lado y una abuela costurera que casi no habla con su hija por un episodio de gran agresión y que quiere denunciar a su yerno son los otros personajes de esta historia, que instala una interrogante: ¿todas las heridas pueden cicatrizar? Siempre será después está a la venta a $ 350.