Llamadas ancestrales

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Hugo Fontana

ASA EARL CARTER nació en Alabama en 1925. Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó en la Armada de los Estados Unidos y luego estudió periodismo en la Universidad de Colorado. De regreso a su estado natal, se casó y tuvo cuatro hijos. Además de algunos trabajos temporales, como empleado de una estación de servicio, por ejemplo, Asa fue conductor de una emisora de radio de Birmingham, de donde fue despedido por los contenidos raciales de sus comentarios. Sobre fines de los `50 editó una publicación de extrema derecha, El sureño, desde la que propagaba algunas teorías acerca de la superioridad de la raza blanca, y fundó un grupo paramilitar escindido del Ku Klux Klan, entre cuyas proezas se contó haber atacado al cantante Nat King Cole y secuestrar y castrar a un muchacho negro llamado Edward Aarón.

Entrados los años `60 Asa se desempeñó como autor de los discursos de Edward Wallace, un político de derecha perteneciente al Partido Demócrata, varias veces gobernador de Alabama y que en 1968 se presentó a las elecciones de la Unión tras fundar el Partido Americano Independiente. En uno de sus tantos actos proselitistas, el 14 de enero de 1963, Wallace pronunció una sentencia que llevaba la oculta firma de su amanuense y que quedó grabada en la historia reciente de Estados Unidos: "¡Segregación hoy, segregación mañana, segregación para siempre!". Sin embargo, algunos comentaristas aún sostienen que Wallace negó, hasta el día de su muerte, acaecida en 1998, haber conocido a Carter.

Tras algunas otras desilusiones políticas, Asa se trasladó con su familia a Texas y luego a Florida. En estos viajes descubrió que su vocación por la escritura no solo pasaba por elaborar discursos exaltados sino que también era capaz de escribir novelas. Y así lo hizo. A principios de los 70 redactó su primera obra, Gone to Texas, que en 1976 fue llevada al cine por Clint Eastwood como El fugitivo Josey Wales. El director nombrado para la película había sido Philip Kaufman, quien intentó atenuar los contenidos más reaccionarios de la pieza hasta que Eastwood decidió despedirlo. En ese entonces Asa trabajaba denodadamente para borrar su vieja identidad y se cambió el nombre por el de Forrest, en homenaje al general confederado Nathan Bedford Forrest, uno de los fundadores del primer KKK.

PARECÍA UN PARAÍSO. En 1976 Carter dio a conocer una novela supuestamente autobiográfica, La educación de Pequeño Árbol, ahora traducida al español e impresa en Italia con el título de Montañas como islas. En aquel momento ya había afinado su mimesis pública, se había inventado una ascendencia cherokee y una infancia huérfana, y llamaba a sus hijos "sobrinos". El éxito de su libro fue inmediato pero en las páginas del New York Times un historiador escribió una nota denunciando su verdadera identidad, la que fue ratificada por varios políticos de Alabama. Años más tarde, en 1991 y tras el fallecimiento de Asa, un lejano primo de nombre Dan T. Carter publicó en el mismo diario un artículo lapidario titulado "La transformación de un miembro del Klan".

Pequeño Árbol queda huérfano a la edad de cinco años. Sin haber conocido a su padre, y muerta su progenitora, el niño va a vivir con sus abuelos, un cherokee cruza con escocés y una cherokee pura, en las montañas. Como iniciación a la vida, el escenario y el vínculo amoroso con estos dos ancianos es casi un paraíso. El niño descubre a diario una lección y se ajusta a ese mundo y a la naturaleza en general de modo casi simbiótico. Un extendido panteísmo parece explicarlo todo: la vida y la muerte, la existencia de animales y plantas, los enormes árboles, los arroyos y los pájaros que conversan con los humanos y transmiten su sabiduría ancestral. Pronto Pequeño Árbol se adecua a las enseñanzas y costumbres de sus abuelos y pasa a formar parte de un hogar marcado por la intensidad de los afectos.

Todo ocurre en la segunda o tercera década del siglo XX, en plena Depresión. El mundo exterior está surcado por el fanatismo religioso y por la prepotencia de la casta política que gobierna desde Washington, pero allí donde ellos viven nada malo parece aproximarse. El abuelo fabrica whisky de maíz que vende en forma clandestina, cosecha hortalizas, caza, pesca, ara la tierra y tiene siempre una sonrisa para su nieto. La abuela cocina, confecciona ropa y lee al anochecer -es la única que lo sabe hacer- obras de Shakespeare, tratados de Historia y un diccionario que les prestan en una biblioteca cercana. Todo parece y es demasiado naïf, pero la lectura es placentera y sugerente. Así narrada la vida de estos tres personajes desde el punto de vista del niño, todo se asienta en la hipótesis del buen salvaje y de un territorio infinito e inmaculado.

VOLVIENDO A CASA. En 1985, seis años después de la muerte de Carter, la Universidad de Nuevo México compró los derechos del libro y lo publicó en edición de bolsillo. En poco tiempo se vendieron más de 600.000 ejemplares y hasta hoy las ventas sobrepasan el millón y medio, figurando ininterrumpidamente desde 1991 en las listas de best-sellers.

Carter publicó en 1978 su última novela. En la primera edición llevó el título de Watch for Me on the Mountain, y su protagonista es el jefe apache Gerónimo, por lo que más tarde el libro se reeditó como Cry Geronimo! Poco antes se había separado de su esposa y establecido nuevamente en Texas. Una noche de junio de 1979, con intención de viajar a Los Ángeles para cerrar el trato de una adaptación cinematográfica de Montañas como islas, pasó a visitar a uno de sus hijos que vivía en la pequeña localidad de Potosí, cercana a Abilene. De los incidentes que entonces se generaron hay por lo menos dos versiones, pero la más cercana a la verdad sostiene que borrachos como una cuba padre e hijo discutieron y pelearon, y que Asa cayó al suelo y murió asfixiado en su propia sangre y en los alimentos que había ingerido.

La venganza de los hijos se cristalizó en el epitafio que mandaron colocar en su tumba, haciendo grabar su nombre verdadero, Asa Earl, justo a él, que tanto había luchado por llamarse Forrest.

MONTAÑAS COMO ISLAS, de Forrest Carter, editorial Duomo, 2009. Italia, 286 págs. Distribuye Océano.

El Klan

EL NOMBRE del Ku Klux Klan proviene del griego "kuklos" o círculo. Su primera fundación se ubica en 1865, apenas terminada la Guerra de Secesión, tras la derrota de las fuerzas Confederadas a manos de los yanquis del Norte. Sus primeros integrantes fueron en su mayoría miembros del Partido Demócrata y a comienzos del siglo XX llegó a contar con entre cuatro y cinco millones de simpatizantes, entre ellos el presidente Woodrow Wilson. Pero el Klan fue combatido y sus actividades fueron prohibidas, al punto que debió refundarse en 1915, siempre bajo los mismos preceptos racistas y bárbaros, aunque entonces con alcance nacional y con mayor número de seguidores provenientes del Partido Republicano. Se sospecha que en la actualidad, aparentemente inactivo, sus adherentes no sobrepasan las 3.000 personas.

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