La vaca y el soldado

ESCRIBE BERGER en el comienzo de su trilogía: "…Cuando se derrumba un viaducto, visto desde lejos, parece que la construcción cayera lentamente al valle a sus pies. Lo mismo sucede con las paredes de un edificio tras una explosión. Pero la vaca cayó con la rapidez de un rayo. No era cemento lo que sostenía su cuerpo, sino energía.

El hijo empuja un pesado alambre por el agujero perforado en el cráneo, hasta el cerebro. Entra unos veinte centímetros. Lo mueve para asegurarse de que los músculos del animal se distienden, y lo saca. La madre sujeta con las dos manos la pata delantera en primer plano, a la altura del menudillo. El hijo corta por la garganta y un raudal de sangre inunda el suelo. Durante un momento toma la forma de una enorme falda de terciopelo, cuya minúscula cintura sería el labio de la herida. Luego sigue manando y no se parece a nada.

La vida es líquida. Los chinos se equivocan al creer que lo esencial es el aliento…"

Esta imagen define con precisión que Berger narra la vida por su materia, convencido de que su forma dice lo que hay en ella. Es el punto cero de una poética que recoge la realidad por las manifestaciones de los hechos y las cosas.

A menudo da la sensación de conversar con sus lectores. Creó una voz serena, viril, concentrada y parca. No evita la truculencia ni la ternura, pero no es demagógico, y tampoco lírico. Su acercamiento a las emociones es llano y directo. "La elección de una palabra es como encontrar el lugar preciso del cuerpo que se quiere tocar con la lengua materna. Para eso, hay que tener una idea de la totalidad del cuerpo, aunque no se trata exactamente de una idea, sino de un sentido, de una sensación." "Una palabra que me parece muy precisa en mi caso es `tacto`. En primer lugar, porque si no existiera ese tacto, la escritura interferiría con aquello sobre lo cual se escribe. El tacto no es una cuestión de amabilidad ni de buenos modales, sino una cuestión de no perturbar la experiencia que se intenta alcanzar".

Berger tiene la rara condición de ser inglés y parecer latino, y de encarnar un tipo singular de escritor comprometido con los problemas del mundo. Una vez dijo que le resultaba imposible respetar a muchos políticos pero respetaba a los soldados porque son conscientes de las consecuencias de lo que hacen y no las ocultan. Dijo que heredó de su padre una forma estoica y perseverante de hacer frente a las situaciones -su padre fue soldado-, y de comprometer el físico en ellas. Lo transmite su obra.

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