UNA MUERTE sin importancia cuenta que en 1889 Wilde encontró el bello cuerpo sin vida de uno de sus amigos núbiles. Desaparecido el cadáver, el asesinato no existió para la policía, hasta que apareció la hermosa cabeza embalsamada del muchacho. La red de taxi boys, como se diría hoy, atraviesa los sectores más altos y bajos de la sociedad.
El club de la muerte imagina las fiestas organizadas por Oscar y terminadas con un juego propuesto por él. En 1892 cada invitado debió confesar a quién desearía asesinar. La broma terminó con una serie de asesinatos que implicaban a actores, boxeadores, y Lord Alfred Douglas (Bossie), su hermano y su padre, el Marqués.
La sonrisa del muerto se ambienta en París (1883), adonde Wilde viajó al regresar de Estados Unidos. Una serie de misteriosos suicidios conmueve a un elenco teatral que el artista conoció durante la travesía.