SISTEMA ELOGIADO

Shanghái, el modelo educativo en el que "nunca se castiga"

Buenos resultados en base a alumnos estimulados.

Shanghai: una de las ciudades chinas más pujantes. Foto: AFP
Shanghai: una de las ciudades chinas más pujantes. Foto: AFP

Con los brazos en aire, los alumnos entonan el himno nacional antes de retomar las clases en los colegios de la ciudad china de Shanghái, muy bien situados en las pruebas educativas internacionales.

En la escuela de educación primaria de la calle Wuning, mientras los niños de entre 8 y 12 años cantan, la bandera roja con cinco estrellas amarillas ondea en el cielo.

Estudian de todo, o casi: matemáticas, preparación del té, pasando por fútbol, moral e incluso hip hop.

El interés de Occidente por el sistema educativo local se ha intensificado desde que los estudiantes de esta ciudad consiguen resultados excelentes en las clasificaciones internacionales. Llegaron profesores de Inglaterra para estudiar el secreto y el Banco Mundial publicó en 2016 un informe elogioso bajo el título "¿Cómo hace Shanghái?"

Los alumnos de la escuela Wuning, una de las mejores de la ciudad, visten el uniforme típico en China: zapatillas deportivas blancas, pantalón deportivo azul, camiseta blanca y fular rojo.

Bajo la atenta mirada del profesor hacen ejercicios de matemáticas en silencio. "Si charlan, les miro fijamente", explica la profesora Zhang Jing. Con eso basta para que se callen.

Nada de castigos.

Durante mucho tiempo, la educación en China se basaba en el respeto al profesor. Pero esta escuela de Shanghái, al igual que otros establecimientos locales, sigue otro método.

Los profesores quieren que los alumnos "les amen" y no les tengan miedo. Les animan a expresarse y a ser creativos.

"Me ocupo de niños pequeños. Lo que más necesitan es ternura", explica Shen Yi, profesor de matemáticas desde hace 26 años.

Después de entregar un ejercicio de estadística a los alumnos, les anima, a veces dándoles toquecitos en la cabeza con cariño. "Tu gráfico está muy bien hecho", halaga a uno de ellos.

En clase los alumnos se sientan con la espalda recta y sólo hablan cuando se les hace una pregunta.

"Casi nunca se castiga, sólo los animamos", explica Shen. "De esta manera los alumnos tienen la sensación de mantener una relación privilegiada con sus profesores. Como con su madre o un amigo. Y como se sienten queridos por sus profesores, tienen ganas de ir a clase".

Gimnasia.

En cuanto suena el timbre, los niños se levantan al mismo tiempo y entonan un respetuoso "¡Adiós profesor!"

Para los 1.300 alumnos es la hora del recreo, donde asisten al izado de bandera y entonan el himno nacional. Una rutina en todas las escuelas de educación primaria del país.

Una música marcial marca el comienzo de la gimnasia diaria. "Quédense en fila, izquierda, derecha, izquierda, derecha", dirige una mujer con micrófono en mano, mientras los niños balancean los brazos en un baile sincronizado casi perfecto.

Según el informe del Banco Mundial, el éxito escolar en Shanghái se debe a la calidad de la enseñanza. "Uno de los aspectos más impresionantes del sistema educativo de Shanghái es la manera en la que forma, apoya y dirige a los profesores, que son el corazón de los esfuerzos por mejorar la calidad de la educación en los colegios", afirma.

Otros puntos positivos: los establecimientos deben rendir cuentas de los resultados y los centros más competitivos, ayudar a los otros.

Como en las otras escuelas chinas, Wuning enseña "ética" y "moral". Los profesores pasan de puntillas sobre el contenido dedicado a la ideología del Partido Comunista o el pensamiento del presidente Xi Jinping, añadido al programa escolar nacional.

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