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Tras su asunción, un juez anuló con una cautelar el nombramiento de Lula

El expresidente no habló durante la toma de posesión, mientras que la mandataria Dilma Rousseff hizo referencia a la grave crisis política, con el apoyo de sus seguidores y la interrupción de un manifestante; afuera había protestas.

Lula asumió como jefe de Gabinete de Dilma Rousseff. Foto: Reuters
Protestas durante la toma de posesión de Lula da Silva. Foto: EFE
Protestas durante la toma de posesión de Lula da Silva. Foto: EFE
Protestas durante la toma de posesión de Lula da Silva. Foto: EFE
Protestas durante la toma de posesión de Lula da Silva. Foto: EFE
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La Nación | GDA y EFEjue mar 17 2016 12:18

Un juez de Brasilia anuló este jueves de forma cautelar el nombramiento del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Presidencia del gabinete de su sucesora, Dilma Rousseff, informaron fuentes judiciales.

La decisión judicial, tomada por el magistrado Itagiba Catta Preta Neto, del Tribunal Federal de Brasilia, anuló así el acto por el que Lula fue juramentado por Rousseff.

En medio de un clima de suma tensión, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva asumió esta mañana como jefe de Gabinete de Dilma Rousseff, una polémica designación que fue criticada como excusa para garantizar el "blindaje legal" del exmandatario, sospechado de haberse beneficiado del esquema de sobornos en Petrobras, mientras que el gobierno espera que refuerce a la jefa de Estado de cara a un inminente proceso de impeachment en el Congreso.

Las altas temperaturas en Brasilia no sólo se limitaban a los termómetros; fuera del Palacio del Planalto, cercado por un gran operativo de seguridad con batallones de choque y agentes a caballo, grupos pro y contra el gobierno protagonizaron algunos enfrentamientos violentos que llevaron a la policía a intervenir con gas lacrimógeno.

Con carteles en los que se leía "El gigante despertó" y "Estamos con el juez Sergio Moro", unos manifestantes exigían la renuncia de Rousseff y respaldaban al magistrado federal que desde Curitiba comanda las investigaciones sobre el escándalo del "petrolão". De camisetas y banderas rojas, militantes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) gritaban consignas a favor del gobierno y cantaban vivas a Lula, quien gobernó entre 2003 y 2010. "¡Olé, olé, olá, Lula, Lula!", coreaban y criticaban la "República de Curitiba".

Dentro de la elegante sede del gobierno brasileño, diseñada por Oscar Niemeyer, el ambiente también era pesado. Los ministros e invitados especiales aplaudieron ni bien Rousseff y Lula ingresaron a la sala donde se realizó la ceremonia de asunción, y luego levantaron los brazos al ritmo de cánticos de "¡No habrá golpe!". Cuando la presidenta comenzó su discurso, un infiltrado manifestante contrario al gobierno le recriminó "¡Vergüenza!", y fue rápidamente aplacado por los funcionarios.

"Es un orgullo para mí traer a este gobierno al mayor líder político de este país", señaló Rousseff, quien luego hizo referencia a la grave crisis política y la profunda recesión económico que atraviesa Brasil. "En este momento, no puedo y no quiero prescindir de nadie", dijo y resaltó que la aceptación del cargo por parte de Lula demuestra que tiene "la grandeza de los estadistas y la humildad de los verdaderos líderes".

La presidenta aprovechó varios tramos de su discurso para condenar la decisión del juez Sergio Moro de hacer públicas las escuchas telefónicas realizadas por la Policía Federal de conversaciones entre Lula y ella. En una de esas grabaciones, Rousseff señalaba que le enviaba a su padrino político el documento de su designación como ministro para usarlo "en caso de necesidad", lo que fue entendido como para protegerse si Moro ordenaba su prisión preventiva. Ya como parte del gabinete, Lula adquiere inmunidad frente a la Justicia regular y su arresto sólo puede ser autorizado ahora por el Supremo Tribunal Federal (STF).

Lula no habló durante la ceremonia, pero recibió efusivas muestras de cariño de otros ministros, militantes petistas y líderes de movimientos sociales.

En San Pablo, la Avenida Paulista comenzó a ser nuevamente bloqueada por manifestantes en contra del gobierno que clamaban por la renuncia de Rousseff y pedían la cárcel para Lula.

Lula está bajo sospecha de haberse beneficiado de los sobornos pagados por grandes constructoras a ex directivos de Petrobras y políticos oficialistas a cambio de jugosos contratos con la compañía. La semana pasada, el Ministerio Público del estado de San Pablo ya había pedido la prisión preventiva del ex presidente (2003-2010) tras acusarlo de ocultamiento de patrimonio y falsificación de documentos oficiales en el caso de un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá que habría sido pagado por la constructora OAS para la familia de Lula; por su parte, los fiscales de Curitiba también lo investigaban en relación a una chacra en Atibaia, en el interior de San Pablo, que recibió costosas reformas a cargo de la constructora Odebrecht; ambas compañías están ya incriminadas en el escándalo del "petrolão".

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