LA CRISIS INSTITUCIONAL ESPAÑOLA

Un festejo especial por la crisis con Cataluña

Los actos del 12 de octubre en Madrid y Barcelona sirvieron para apoyar la unidad de España.

El rey Felipe presidió ayer el desfile militar por los festejos del 12 de octubre. Foto: AFP
La Fiesta Nacional en España, de luto por la muerte de un piloto tras el desfile oficial

Este 12 de octubre la fiesta nacional de España estuvo marcada por la crisis con Cataluña. En Barcelona miles de personas marcharon a favor de la unidad de España, mientras que el desfile oficial en Madrid que presidió el rey Felipe VI se vio teñido de luto por el accidente de un avión militar en el que murió el piloto.

Unas 65.000 personas, según la policía municipal, asistieron a una marcha en la capital catalana, lanzando hostiles mensajes a los dirigentes independentistas de la región. En la manifestación participaron decenas de simpatizantes de organizaciones ultraderechistas, como Hogar Social o el pequeño partido España 2000. Tras finalizar la marcha, un grupo de ultraderechistas fue registrado por agentes de la policía catalana, los Mossos dEsquadra, quienes fueron increpados por manifestantes al grito de "traidores".

El presidente de gobierno, Mariano Rajoy, lanzó el miércoles un ultimátum para que el presidente catalán, Carles Puigdemont, clarifique si declaró o no la independencia en su discurso del martes en el Parlamento regional.

Puigdemont dispone hasta el lunes para aclarar la situación. Si el gobierno catalán no contesta o responde afirmativamente, tendrá hasta el jueves 19 para rectificar antes de que Madrid tome el control de la región a través del artículo 155 de la Constitución española.

"Pides diálogo y te contestan poniendo el 155 sobre la mesa. Entendido", dijo Puigdemont en su cuenta de Twitter a última hora del miércoles.

Sin embargo, continúa la incertidumbre sobre lo que significaría en la práctica aplicar el artículo 155, que nunca antes había sido invocado. Analistas políticos esperan que el próximo paso de Rajoy sea convocar a elecciones regionales rápidas para trazar un camino para salir de la crisis.

La semana pasada el rey Felipe VI, en una inusual intervención, acusó a los líderes secesionistas de romper los principios democráticos y dividir a la sociedad catalana.

Una intervención del gobierno central en el regional, algo inédito desde la restauración democrática en España luego de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, podría provocar grandes protestas en Cataluña, incluso de fuera del bando independentista.

Ayer en Madrid, en el marco de los festejos por el 525 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, se observaron muchas más banderas españolas que en años precedentes, así como aplausos a la Policía Nacional que participó por primera vez en 30 años tras su dura intervención para impedir el referéndum catalán.

Planteada como una exaltación de unidad en plena crisis catalana, la fiesta nacional se tiñó de luto cuando uno de los aviones que participaron en el desfile de Madrid se estrelló en la provincia de Albacete, 300 kilómetros al sudeste, causando la muerte del piloto.

Sin mediación.

La crisis se encuentra en una fase decisiva. Para los dirigentes catalanes, los independentistas ganaron el referéndum con un 90% de los votos. Y a pesar de la corta participación (43%), quieren llevar adelante su plan de secesión.

En una confusa sesión parlamentaria el martes, Puigdemont dijo asumir "el mandato de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de República", pero pidió suspender "los efectos de la declaración de independencia".

El objetivo del aplazamiento es intentar establecer una mediación con el gobierno español. "No hay mediación posible entre la ley democrática y la desobediencia", aseveró el miércoles Rajoy. Además Rajoy cuenta con el apoyo de la mayoría de los partidos, en especial de los socialistas.

Suspender la autonomía es la principal carta de Madrid, pero también dispone de otras posibilidades como decretar un estado de emergencia. "Creemos que no será necesario utilizar la fuerza", dijo el ministro de Exteriores Alfonso Dastís.

La información, una víctima colateral.

La información ha sido una víctima colateral en la crisis entre los independentistas catalanes y las autoridades españolas, con la proliferación de mensajes falsos en las redes sociales. Una mujer con los dedos rotos por un policía que intentaba impedir que votara, un policía muerto en Cataluña, el presidente catalán Carles Puigdemont cantando "Viva España!".

Estas y otras informaciones fueron compartidas miles de veces en Twitter, Facebook o WhatsApp. Y todas tienen en común un elemento: son falsas.

"En España no habíamos visto esto hasta ahora", afirmó Clara Jiménez, periodista a cargo de la cuenta de Twitter Maldito Bulo, referente en España en verificación de información en internet. A su juicio, la oleada se desató algunos días antes del 1° de octubre, cuando los independentistas de Cataluña organizaron el referéndum pese a la prohibición de la Justicia.

Imágenes y testimonios de heridos, verdaderos o falsos, dieron la vuelta al mundo.

"Es un caldo de cultivo perfecto para las noticias falsas", estima Jiménez, en referencia al debate entre independentistas y unionistas que divide profundamente a Cataluña y España. "Las personas ven lo que quieren ver y se lo creen. No lo ponen en duda porque hay un sentimiento de por medio", explica.

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