NUEVO GOBIERNO

Brigitte, la maestra que se casó con su alumno y es primera dama de Francia

Se conocieron cuando eran estudiante y profesora; ella estaba casada y tenía 3 hijos

Emmanuel Macron y Brigitte Macron. Foto: AFP

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GDALA NACION / AFPlun may 8 2017 10:03

En las últimas semanas, cuando Emmanuel Macron no había ganado aún las elecciones presidenciales, circuló más que nunca en los medios franceses la historia de amor entre el candidato de 39 años, y su esposa, Brigitte Trogneux, de 64. Hoy son los futuros presidente y primera dama de Francia.

Se conocieron en el liceo jesuita La Providence, en Amiens, donde se educan los hijos de la burguesía local. Ella daba clases de lengua, estaba casada y tenía tres hijos. Él, uno de sus alumnos, tenía 17 y leía poemas en voz alta en el aula. Allí se enamoraron y empezaron su relación.

Ella dejó a su esposo, preocupada por cómo lo tomarían sus hijos y sus propios padres, de extracción conservadora. Se casaron unos años después, en 2007, en Touquet, donde compraron una casa donde viven desde entonces.

Emmanuel y Brigitte Macron parecen una pareja unida, cariñosa y cómplice. La imagen de un amor que venció toda adversidad e indiferente "al qué dirán" por su diferencia de edad.

"Emmanuel tiene que ser elegido este año sino ¡Imagínense mi cara en cinco años!", afirmó con humor esta mujer a la que llaman "Bibi".

En una ocasión, Brigitte brindó una entrevista en Paris Match donde contó "Al final el amor lo arrasó todo y terminé divorciándome de mi marido. No pude evitarlo. Mis padres, ya mayores, no se lo tomaron muy bien, pero para mí no era un problema la diferencia de edad. Lo más importante eran mis hijos, que lo aceptaron sin problema. El resto es escoria".

Pero después el candidato, ex banquero y ex ministro de Economía de François Hollande , lamentó sus dichos públicos: "Mi esposa ha cometido un error hablando con Paris Match", dijo.

Desde entonces, él convivió con los hijos de ella con un banquero: Sébastien, Laurence y Tiphaine, hoy ingeniero, cardiólogo y abogada. Ellos, a su vez tienen siete hijos, a quienes Macron trata como si fueran sus propios nietos.

Bronceada todo el año, adepta a los pantalones ajustados y a los zapatos de tacón de aguja, Brigitte se ha vuelto una habitual de las portadas de prensa del corazón, fotografiada caminando de la mano con su esposo por París o en bañador en las playas del sur de Francia.

Cuando conoció a Macron tenía entonces 39 años, era profesora de francés y dirigía un taller de teatro en un instituto de Amiens. Al conocer al futuro presidente, entonces un alumno de 15 años, se sintió "totalmente cautivada" por su inteligencia.

Emmanuel desafió todos los tabúes y le declaró su amor. "Con 17 años, me declara: 'hagas lo que hagas, ¡me casaré contigo!'", cuenta. "Poco a poco venció todas mis resistencias".
Pero los padres de Macron, médicos, trataron de sacarle la idea de la cabeza enviándolo a un prestigioso instituto de París. Él no se amilanó. "Tenía una obsesión, una idea fija: vivir la vida que había elegido con aquella a la que amaba. Y hacer todo lo necesario para conseguirlo", explica el político centrista en su libro "Revolución".
Finalmente, Brigitte Trogneux dejó a su marido banquero y se casó en 2007 con Macron, con quien se mudó a París.
Allí empezó a dar clases en un instituto privado, mientras él se desempeñaba como alto funcionario, banquero y, finalmente, entraba a formar parte del gobierno del presidente socialista François Hollande.

Macron se convertirá en el presidente más joven de Francia al alzarse como ganador de la segunda vuelta de las elecciones en las que se enfrentaba a la ultraderechista Marine Le Pen.

Brigitte, "siempre presente y cada vez más. Sin ella, no sería quien soy", dijo Macron, agarrando a su esposa de la mano ante los militantes entusiasmados la noche en que ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Macron prometió crear un estatuto oficial de Primera Dama si llegaba al Elíseo y su esposa, abuela de siete nietos, ya tiene claro que quiere dedicarse a la educación y la cultura, especialmente en los barrios periféricos.

"Como profesora, conozco bien a los jóvenes. Mi combate será la educación". "Si les abandonamos por el camino, habrá una explosión" social, dijo el año pasado en una entrevista a Paris Match.

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