EL NUEVO GOBIERNO NIPÓN

Abe vence en legislativas y hace historia en Japón

Camino a ser el primer ministro que más duró en el poder.

Abe, aliado de Trump y en buenas relaciones con Putin. Foto: AFP
Shinzo Abe, obtuvo una amplia victoria en las elecciones niponas

Conservador de tinte nacionalista, el primer ministro Shinzo Abe, gran vencedor en las legislativas de ayer domingo en Japón, es un estratega astuto en política interior y un diplomático prudente y pragmático en el plano exterior.

Abe, de 63 años, volvió al poder como un salvador en diciembre de 2012, tras el periodo que la centroizquierda ocupó el Ejecutivo, entre 2009 y 2012, marcado por los luctuosos sismo y tsunami de marzo de 2011, que originó la catástrofe nuclear de Fukushima.

Desde entonces se mantiene en el poder y su partido ha ganado claramente todas las elecciones, salvo la renovación de la Asamblea de Tokio, en julio pasado, en que se impuso la gobernadora de la capital, Yuriko Koike, que creó un nuevo partido para estas legislativas.

Preparado desde muy joven para ejercer el poder, marcado por la historia familiar de dos generaciones de dirigentes políticos antes que él, Abe ha sido tratado de arrogante y obtuso. Pero, a veces, también se ríe de sí mismo.

El dirigente exhibe sus resultados económicos y su estrategia de reactivación, conocida como los "abenomics", aunque también intenta hacer promulgar leyes que le resultan esenciales sobre seguridad y defensa, por ejemplo.

Tal fue el caso de la ampliación de las prerrogativas en el exterior para las fuerzas japonesas de autodefensa, en 2015, o sobre el delito de complot, presentado como necesario para la lucha antiterrorista.

Abe ha construido su reputación sobre su firmeza ante Corea del Norte. Y también ha dicho que quiere un Japón capaz de defenderse militarmente sin arrastrar indefinidamente la carga del arrepentimiento frente a China y Corea del Sur, dos países que estuvieron ocupados por tropas japonesas.

Por otra parte, Abe se adapta a cada cambio de presidente estadounidense. Fue el primer dirigente en precipitarse a Nueva York para entrevistarse con Donald Trump inmediatamente después de su elección, en noviembre de 2016.

Al mismo tiempo, intenta no ofender al presidente ruso Vladimir Putin, con el que le gustaría resolver el diferendo de las islas Kuriles (llamadas "Territorios del norte" por los japoneses), anexionados por la extinta Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial.

En un reciente artículo en el New York Times sobre la respuesta que debería darse a la amenaza norcoreana y a los repetidos ensayos de misiles y bombas nucleares por parte del régimen de Kim Jong-un, Abe afirmaba "apoyar firmemente la posición de Estados Unidos, según la cual todas las opciones están sobre la mesa", es decir, la acción militar incluida. Sin embargo, unos días antes, aparecía junto a Putin, evitando oponerse públicamente al líder ruso, favorable al diálogo.

Abe es el tercero de una estirpe de políticos. Su abuelo Nobusuke Kishi, era ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Sospechoso de crímenes de guerra, fue arrestado pero nunca juzgado por el Tribunal de Tokio. Luego fue primer ministro y firmó en 1960 con el presidente Dwight Eisenhower un tratado que es hoy la base de la estrecha alianza con Estados Unidos. Su padre, Shintaro Abe, llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores. Al morir en 1993, su hijo ocupó su escaño en el Parlamento.

La coalición liderada por el Partido Liberal Democrático (LDP por sus siglas en inglés) de Abe alcanzaba ayer una "súper mayoría" de dos tercios en la Cámara Baja del Parlamento de 465 puestos. Un triunfo de esa magnitud eleva la posibilidad de que Abe acceda a un tercer mandato en septiembre y se convierta en el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia japonesa.

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