DEL PILSEN ROCK A LAS ELECCIONES FRANCESAS

El uruguayo que ayudó a Macron en la campaña

El equipo de ingenieros del líder francés utilizó un programa de código abierto de Álvaro Videla.

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Videla durante una conferencia brindada en Moscú en 2013. Foto: El País

Un uruguayo creó un programa informático que fue utilizado por el flamante presidente de Francia, Emmanuel Macron, para enviar miles de correos electrónicos a sus seguidores durante la campaña electoral.

Álvaro Videla, de 35 años, siempre fue un interesado en el software libre y de código abierto, que permite a los desarrolladores crear programas para que sean vistos, estudiados y hasta modificados por cualquiera.

Hay empresas que se especializan en crear programas de este tipo. Videla trabajó en una de ellas para impulsar RabbitMQ. Este uruguayo, hoy radicado en Suiza, explica en qué consiste este software: "De la misma forma que un supermercado utiliza colas para ordenar a los clientes a medida que estos proceden a pagar por los artículos que desean comprar, las computadoras también utilizan un sistema de colas para organizar el orden en que las tareas deben ser llevadas a cabo, desde el envío de mails hasta notificar a nuestros amigos de Facebook que le hemos puesto me gusta a uno de sus comentarios".

Al ser libre y abierto, los desarrolladores pueden comprobar que la plataforma "¡En marcha!" —lema principal de su campaña— está presente en Github.com, la biblioteca que nuclea todas las creaciones de software libre y a sus desarrolladores.

Videla se ha transformado en un gran disertante y conocedor de esta tecnología. En 2011, brindó una conferencia en París que hablaba sobre el poder de esta tecnología y cómo podía explotarse. Cree que algunos desarrolladores franceses estuvieron en ese lugar y fue el puntapié para darle forma a la campaña cibernética del actual mandatario galo.

Ravioles y computadoras.

Hace unos 10 años, Videla era estudiante de Literatura y Lengua del Centro Regional de Profesores en Florida. Los fines de semana, vendía ravioles, empanadas y pasteles en la calle. Golpeaba puertas ofreciendo sus especialidades junto a su actual esposa. También era músico aficionado y llegó a tocar con su banda en el Pilsen Rock, en Durazno.

Estaba tan interesado en la informática que quería aprender a programar. Recuerda que no tenía Internet en su hogar, por lo que acudía a cibercafés de su barrio, en donde guardaba tutoriales en un disquete y se los llevaba para estudiar en su casa. "Aprendí por mi cuenta", relató.

También le pidió a una tía de su mujer que le enviara dos libros de programación desde Estados Unidos para poder aprender.

Su primera experiencia consistió en desarrollar un sitio sobre Durazno que permitía ubicar comercios y otros servicios. Esa fue su carta de presentación para su gran objetivo: ingresar en una empresa de Montevideo. En marzo de 2007, empezó a programar en Live Interactive. Al año siguiente, surgió la posibilidad de ir a trabajar a China y emprendió la aventura con su esposa.

Haber aprendido inglés en un instituto, y de manera autodidacta a través de los libros sobre programación, le permitieron avanzar a encargado de proyectos. Su experiencia en este rubro lo impulsó a escribir libros sobre RabbitMQ, que llevan más de 6.000 copias vendidas.

A Videla siempre le interesó brindar conferencias sobre el tema. Por eso, desde hace varios años se postula para brindarlas en decenas de países.

El haberse dado a conocer en diversas charlas le permitió empezar a dar, desde hace cinco años, un seminario una vez por año en la Universidad Politécnica de Salzburgo.

"En Uruguay hay muy buenos técnicos, a veces nos damos para abajo (...) Lo increíble es la influencia que tiene el open source. Un día hacés algo y termina siendo usado en una campaña política", indicó.

Uno de los pocos que trabajó en Apple.

Álvaro Videla es uno de los pocos uruguayos que trabaja en Apple, una de las empresas más valoradas del mundo. Para acceder al puesto, en febrero de 2016, le realizaron seis entrevistas vía Skype, y le ofrecieron trasladarse a las oficinas de San Francisco, pero Videla prefirió permanecer en Suiza, donde residía, y trabajar a distancia.

"Se puede llegar a Apple a pesar de que no estudiaste", concluyó Videla, que hizo una carrera a fuerza de voluntad.

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