CARLOS STENERI

Buenas noticias de la región

Las noticias que vienen desde nuestra región aledaña alivian ansiedades sobre la coyuntura aunque le queda mucho por hacer para afirmar que salió de su atolladero. 

Reales
Foto: Archivo El País.

Como es sabido, nuestro determinismo geográfico hace que su peripecia históricamente volátil impacte en nuestro nivel de actividad, resultado que hemos reforzado con políticas comerciales erróneas.

Brasil, despues de apaciguar los coletazos de los casos de corrupción y de una transicion política compleja, muestra proyecciones de crecimiento para 2017 y 2018 del 0,7% y el 2,5%, respectivamente, señalando una reversión de la tendencia negativa de los últimos años. La recuperación se basa en la recuperación de inventarios, el aumento del consumo financiado con la liberación de fondos destinados a financiar despidos y recuperación de las exportaciones. Los dos primeros tienen efectos de corto plazo y la recuperación de las ventas externas es consecuencia de la expansión del comercio mundial (4.7% en los últimos doce meses). En ese contexto, se espera en ese país un superávit récord para la balanza comercial, del orden de US$ 68 mil millones en 2017. En ese contexto, la normalización de la situación macroeconómica ha ayudado, pues la baja de la inflación ha mejorado los salarios reales potenciando el consumo. También le ha permitido al Banco Central rebajar drásticamente las tasas de interés colocándolas en términos reales en niveles históricamente muy bajos lo cual alienta la inversion. Esas buenas noticias estan lastradas por un sistema de Seguridad Social insostenible que requiere reformas, lo mismo que la hipertrofia del Estado, para lo cual habrá que esperar hasta después de las próximas elecciones del 2018. Y recién desde ahí se sabrá el curso de la recuperación actual. Si no ocurren cambios, nuevamente se entrará en el ciclo circular de recesiones y recuperaciones de corto aliento.

La consolidación de la administración Macri por el resultado electoral reciente es una excelente noticia sobre todo por el mensaje que irradia. Fue un plebiscito en contra del populismo y la corrupción como forma de gobierno. En realidad, en el debate pre electoral poco se dijo de cómo se resolverán los serios desafios macroeconómicos vigentes. Y de su éxito en resolverlos reposa de ahora en más la consolidación política de la actual gestión o su fracaso. Los niveles de déficit fiscal siguen prácticamente inamovibles (7% del PIB), la inflación en lenta fase decreciente pero aun elevada (22-24% proyectada para 2017) donde el cambio cualitativo es que el endeudamiento es la fuente de financiamiento sustituyendo a la emisión y a la pérdida de reservas. En definitiva, en este plano poco ha cambiado. A su vez, se agrega una transicion hacia un Sistema de Seguridad Social solidario y sostenible donde hay expectativas de alguna manera convalidadas por la administración de saldar una "vieja deuda con los jubilados". Por encima de la justicia y sensibilidad del tema está la realidad de un sector público que gasta mucho más de lo recauda y que además tiene como objetivo reducir niveles de pobreza altos dado el potencial de la economía y lo que la sociedad argentina puede soportar. De todos modos, la economía ha recuperado el crecimiento de la mano de sus sectores tradicionales como el campo y la industria ligera abastecedora del mercado doméstico. Pero la inversión externa sobre la cual reposaron tantas expectativas aun no dijo presente, salvo en el sector de la energía.

Resolver esa realidad se facilita con tasas de crecimiento económico elevadas para lo cual existen condiciones adecuadas. Pero por sobre todas las cosas se requiere de consensos sociales y políticos que hagan factibles las políticas necesarias. Sin duda, que los riesgos están sesgados hacia las expectativas de que los cambios y las mejoras serán inmediatos, que son un acto de voluntad y no que responden a una construcción que lleva tiempo.

A pesar de las buenas noticias, la región sigue surcada de interrogantes severas que impiden afirmar que lo peor pasó. Hubo avances en desechar formas de entender y hacer política cuyo resultado es siempre el retroceso social. Pero quedan desafíos a resolver que requieren cautela en los pronósticos.

Eso nos impone como país también cautela en los pronósticos y las decisiones. Un episodio de atraso cambiario temporal en Argentina por necesidades macroeconómicas se traduce en una explosión (bienvenida) de nuestro principal rubro de exportación como el turismo. Pero también con la misma potencia pero signo contrario ocurre cuando esa variable necesariamente se normaliza. El mismo razonamiento es válido para el comercio con la región. Lo es también para nuestro nivel de tipo de cambio real, el cual no escapa a la misma lógica como nos ha enseñado la historia. Lo mismo puede decirse con los efectos desde Brasil, a lo que se agrega su actitud de gendarme "benévolo"que disciplina a sus socios regionales cuando afectan sus intereses.

Por tanto, bienvenidas las buenas noticias desde la región, pero que éstas no nos distraigan de nuestra agenda pendiente de politicas como la inserción externa extra regional, único seguro para mitigar nuestra indeludible dependencia con los eventos regionales.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)