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Vivir por amor a los animales

Juan Echavarría y Laura Medina están al frente desde 2003 de Animales Sin Hogar, ONG que rescata perros, gatos y caballos de la calle. Muchos se dan en adopción.

La mayor parte de los 1.900 animales que viven en la chacra de Animales Sin Hogar tienen nombre: Polina, una perrita ciega, Dalton, que corre a las gallinas y tiene tres balas alojadas en la cabeza, las "Peti", dos gatas que son madre e hija, Olivia, una chancha o Rocky, un perro que ha estado allí por más de diez años.

Animales Sin Hogar es una asociación civil sin fines de lucro que protege a animales abandonados y que vivían en la calle. Funciona desde 2003, cuando Juan Echavarría y Laura Medina, al frente de la organización, empezaron a llevar perros de la calle a su casa en Solymar. "Arrancamos con esto porque Laura empezó a ir a ayudar a un refugio. Un día se nos ocurrió hacer una página web para publicar perros que estaban en adopción", cuenta Juan. "Empezamos a juntar plata para ayudar a los refugios, que estaban desbordados y después empezamos a traernos algún animal para casa para recuperarlo", agrega.

Tenían 150 perros y 16 gatos en su hogar cuando los llamaron para ayudar a un caballo, al que llevaron para una pensión de equinos. Y así hasta que tuvieron 300 caballos en pensiones. En ese momento, decidieron juntar dinero, pedir un préstamo y comprar una chacra. De esta forma fue cómo comenzó un proyecto que hoy, aunque sus creadores nunca lo imaginaron, alberga a 1.900 animales.

La chacra.

Juan, Laura y su hija Julieta, que tiene 10 años, viven en la chacra —12 hectáreas—, alejada de Montevideo. Juan viaja todos los días a la capital a trabajar en una empresa de software y para llevar a Julieta a la escuela; Laura, en tanto, se dedica a estar todo el día en la chacra. Allí hay, además, unos 20 o 30 empleados.

La casa de Juan, Laura y Julieta está rodeada de verde. Sin embargo, no es lo que más llama la atención del lugar. En la entrada, bajo un techo de madera con un banco y una maceta con una planta, duermen cinco o siete perros. "Ellos nos toman a nosotros como su familia y por más que tienen otros lugares para dormir, es imposible sacarlos de acá. Llueva o truene los tipos se instalan en casa", dice Laura.

Alrededor de la casa, además, caminan, corren y juegan otros perros. Se ven gallinas y gatos. Cinco chanchos descansan a la sombra de dos árboles a pocos metros. Así es la chacra de Animales Sin Hogar, que, además, del predio donde está la casa y varias casitas más pequeñas (de unas 12 hectáreas), cuenta con alrededor de 180 hectáreas de campo donde se mueven el resto de los animales.

En este momento, la organización se hace cargo de 800 perros, 100 gatos, 300 caballos, entre 500 y 1.000 gallinas, 20 chanchos, algunas cabras y chivos, varias palomas que no pueden volar, ovejas, vacas, gansos y un mono babuino.

Todos los perros que ingresan estaban en situación de calle, abandonados o lastimados. Sin embargo, aunque no difunden la dirección de la chacra, constantemente les dejan animales en la portera. "Un año nos dejaron 292 perros", cuenta Laura. Lo mismo sucede con los gatos. Las gallinas, en tanto, provienen de una avícola que "las estaba dejando morir", recuerda Juan, y los gansos fueron traídos del parque Rodó cuando vaciaron el lago. Los caballos son, en su mayoría, requisados por maltrato, aunque para rescatarlos requieren de una orden judicial.

En el predio principal viven unos 20 perros. Los otros se encuentran en un campo aparte. Hay 10 casitas para los gatos, con camas y ventanas para que puedan entrar y salir cuando quieran, además de una construcción especial en la que habitan ocho gatos que tienen sida felino y no pueden estar en contacto con los demás. Hay cuatro casas para los perros de ese predio y un lugar especial para gallinas, palomas y chivos. Los caballos se encargan de mantener el pasto corto alrededor de las edificaciones. Además, en un galpón gigante con camas y cuchetas conviven perros y gatos. "Los perros que están acá por lo general son los más viejitos y están acostumbrados a estar con otros animales", dice Juan.

A su vez, en ese galpón hay algunas jaulas: "Cuando ingresan los gatos los ponemos en jaulas de internación porque les hacemos test para ver si tienen sida felino o leucemia", explica Laura. Una vez que comprueban que están bien, los dejan sueltos.

Mientras caminan por la chacra, Laura, Juan y Julieta son rodeados constantemente por los animales: desde perros a chanchos. A todos los tocan, les hablan y los llaman por su nombre. "A ella le enseñé a darme la mano" dice Julieta, mientras corre detrás de una perrita.

La organización.

Desde sus inicios Animales Sin Hogar se ha sostenido gracias al apoyo de sus padrinos. "Funcionamos porque hay personas que mes a mes colaboran con nosotros", cuenta Juan mientras acaricia a un perro al que le falta un ojo y es ciego del otro. "Está viejito él", dice. Además de los padrinos, la organización cuenta con alrededor de 40 voluntarios, de los cuales entre 10 y 15 van a ayudar a la granja cada fin de semana. "Pero además de eso, todos los días hay que hacer trámites, hay que contestar mails y muchas otras cosas que no requieren venir. Para eso también hay personas que nos ayudan".

Por otra parte, en la chacra trabajan entre 20 y 30 empleados constantemente, a la vez que hay un sereno que todas las noches recorre los campos. "Una vez nos robaron dos caballos", recuerda Laura.

Cuentan con ayuda veterinaria tanto para pequeños como para grandes animales. En la misma chacra hay un quirófano en el que operan a los animales más chicos.

Adoptar.

Los únicos animales en adopción son los perros y los gatos. "Antes de darlos a una familia nos aseguramos que estén castrados, vacunados y desparasitados interna y externamente", dice Laura. Por lo general las personas suelen elegir adoptar a cachorros. Sin embargo, "se está dando una sensibilidad en la gente y, aunque son muy pocas, adoptan a animales más viejitos y con más necesidades".

Pero para llevarse a casa a un animal, existen algunos requisitos: primero hay que solicitarlo, luego se pasa por una entrevista en la que se habla sobre qué animal desean y de las condiciones en las que vivirá y, por último, se participa de las jornadas de adopción o se concurre a la chacra para elegir. "Damos solo animales para compañía, es decir, para que vivan con una familia", explica Laura. "No significa que tengan que dormir en la cama, sino que interactúen con ellos, porque por algo acá hacemos la inversión que hacemos para que estén acompañados todo el tiempo. Pedimos que los cuiden, que traten de darles la mejor calidad de vida posible", concluye.

Julietaagarra en la falda a una gallina y la acaricia. La suelta. Corre y tres perros la siguen. Se sienta abajo del árbol en el que duermen los chanchos y acaricia a uno de ellos. "A Alfonso no lo tocamos. Yo tengo su altura, siempre se enoja conmigo y no le gustan los perros", dice Julieta sobre el mono, que llegó desde un parque de Ecilda Paullier y al que no han logrado trasladar a un sitio adecuado.

Desde que empezaron este proyecto, Laura y Juan dejaron de alimentarse con cualquier producto que derive de animales. Tampoco usan prendas de cuero ni ningún producto que provenga de ellos. "Detrás de un vaso de leche hay sufrimiento", dice Laura.

"Mirá lo que te hizo la chancha", le dice Julieta a Laura, que tiene embarrada la remera. Mientras, Juan acaricia a una vaca a la que le falta una pata. "Lo que es sí es imposible en este lugar es mantenerse limpio", dice.

DISTINTAS FORMAS PARA COLABORAR.

La organización atraviesa una fuerte crisis económica.

Hace algunos meses que Animales Sin hogar atraviesa una crisis económica importante. "Siempre estamos en rojo al terminar el mes, pero a veces se nos hace un poco más pesado", explica Juan. Así, hace dos meses que pagan 80.000 pesos de agua, debido a las altas temperaturas. Además, se les suman los gastos fijos que tienen mensualmente: "Por mes pagamos 200.000 pesos de BPS y solo en la comida de los perro y gatos tenemos unos 500.000 pesos. Además tenemos gastos en productos de limpieza, combustible, materiales para las casas de los animales", dice.

Es la tercera vez que la organización se encuentra en una situación similar, por lo que están pidiendo ayuda a los padrinos, voluntarios y gente en general. Hay distintas formas para colaborar que se pueden encontrar en su página web: www.animalessinhogar.com.uy.

Algunas de ellas son a través de Red Pagos (colectivo numero 21448 a nombre de Animales Sin Hogar), o de Abitab (colectivo numero 20438 a nombre de Animales Sin Hogar). También haciéndose padrino y aportando mensualmente (por débito automático con Oca, Visa, Master o Cabal, vía PayPal o vía línea fija de Antel). Y, por supuesto, dice Laura, "adoptando animales".

Juan Echavarría y Laura Medina en el predio de animales sin hogar. Foto: Francisco Flores
Juan Echavarría y Laura Medina en el predio de animales sin hogar. Foto: Francisco Flores
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