Por: Analía Filosi
Si hay algo que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas recalca cada año a los nominados al Oscar en el almuerzo previo a la entrega, es que, si les toca recibir la estatuilla, sean creativos y breves en sus discursos. Como con eso no basta, los organizadores establecen un tiempo máximo de alocución -45 segundos-, con una música de fondo que va subiendo el volumen hasta tapar por completo a quien está en uso del micrófono cuando el plazo expiró. Pero como sigue sin ser suficiente, lo que se hizo este año fue instaurar la Thank you cam, una cámara ante la que los ganadores pudieron despacharse a gusto en la lista de agradecimientos y cuyos resultados están en el sitio web oscar.com.
Lo que se puede ver es un desfile de caras, en su mayoría desconocidas, que recitan frente al micrófono una lista de nombres que van desde sus colaboradores en la película por la que recibieron el Oscar, pasando por algún profesor o maestro que los marcó, hasta cada uno de los familiares que son o han sido importantes en sus vidas. En resumen, discursos bastante aburridos, sólo atractivos para quienes conocen al galardonado.
De todas formas, hay situaciones que escapan a la regla y que son dignas de reseñar. Por ejemplo, que el más breve a la hora de usar este recurso fue Christoph Waltz, Oscar como Actor de Reparto por Bastardos sin gloria, que empleó tan sólo 19 segundos. En la vereda opuesta, Jeff Bridges, Oscar a Mejor Actor por Loco corazón, dividió su agradecimiento en cinco partes, o sea cinco Thank you cam de un promedio de 2 minutos cada una. Waltz empezó con un simple "gracias" y apenas agregó: "si empezara a agradecer a todos los que se vieron involucrados con esta película, estaría una semana. Sólo quiero agradecer a Quentin, porque es a él a quien le debo todo", refiriéndose, claro está, a Quentin Tarantino, director del film. En tanto a Bridges no le quedó casi nadie por mencionar. Munido de un ayuda memoria, agradeció a sus hermanos Beau y Cindy, a los otros nominados, a todos los actores, a sus padres, al director de Loco corazón, al equipo, al diseñador de vestuario, a sus fans, a Maggie Gyllenhaal (co-protagonista), a los músicos… y, por si fuera poco, de muchos de ellos tenía algo para decir. Poniéndose y sacándose sus lentes anti-presbicia, tomando agua, mostrando el Oscar, Bridges le sacó jugó a la Thank you cam, por las dudas de que la Academia pase otros tantos años sin acordarse de él.
Otra que nombró a mucha gente y que se puso bastante seria, a pesar de ser una comediante nata, fue Mo`Nique, Oscar a Actriz de Reparto. Fue desde el equipo del film Preciosa hasta sus primos y hermanos y todos aquellos que incondicionalmente la apoyaron, cerrando con un beso lanzado a la cámara.
La más graciosa fue Sandra Bullock, otra gran comediante, aunque estaba allí por ganar la estatuilla a Mejor Actriz por un rol dramático. La protagonista de Un sueño posible aparece primero en cámara ajena, la del ganador del Oscar a Fotografía, Mauro Fiore (Avatar), haciéndole de apuntadora. "Esposa", "hijos", le sopla de atrás. Cuando le toca su turno, la actriz mantiene el buen humor. Primero prueba el micrófono y luego, entre guiños y chistes, agradece a su profesor de actuación del colegio, confesando que le debe su formación como actriz; se acuerda de sus "grandes vecinos" , y termina mencionando a su familia y en general a todos quienes le dieron una oportunidad.
Kathryn Bigelow, Oscar a Dirección por Vivir al límite, el film que se llevó la máxima estatuilla, es la que luce más emocionada e incluso confiesa estar "shockeada". Nombra a los integrantes de su equipo, entre titubeos y algo de nervios, y concluye acordándose de sus padres, ya fallecidos.
Todos aparecen hablando en inglés, apenas se cuela un "Muchas gracias" en la cámara de Juan José Campanella, director de El secreto de sus ojos, la película argentina Oscar a Film Extranjero. El realizador nombra a sus colaboradores, maestros, profesores, compañeros de clase y amigos de toda la vida. Atrás se ve a Guillermo Francella y a los productores del film riendo, pero no animándose a participar como Campanella creía que lo harían y lo dice a la cámara.
También se podría rescatar a Pete Docter, uno de los directores de Up, agradeciendo a sus abuelos porque lo inspiraron para crear a Carl, el viejo cascarrabias del film ganador del Oscar en Animación.
Sin duda que la Thank you cam ahorró al espectador buena parte de lo aburrido del discurso de los premiados. Falta ahora que éstos se inspiren un poco más para hacerlos más creativos.