La voz en tinta

La narradora y actriz argentina, Ana María Bovo, se presenta este fin de semana en el teatro El Galpón con Humor Bovo.

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Por: Bernadette Laitano

La narración oral es uno de los oficios más antiguos que jamás haya existido. Existe desde antes que el teatro y fue el primer medio de divulgación "masivo" previo a la escritura. Hoy, cuando el ritmo de desarrollo de la tecnología y la velocidad de las comunicaciones no conoce de límites, aún existen artistas que se dedican profesionalmente a este arte que consiste en relatar historias, únicamente con la voz como principal herramienta para generar imágenes y sensaciones.

Ana María Bovo es una de estas narradoras que desarrolla su arte desde hace veinte años y este fin de semana se presenta por tres funciones en Montevideo, por primera vez en su carrera. El espectáculo, que presenta en el teatro El Galpón, es Humor Bovo, una recopilación de relatos cómicos que forman parte de su trayectoria.

"La repetición de un relato tiene el desafío de evitar el desgaste, el desgaste de mi deseo por el relato y el desafío de encontrar, en la repetición, novedades. Plantarme en algunos lugares y renovarme en otros descubriendo nuevos resquicios, algún gesto nuevo de un personaje que antes no había visto", presenta la relatora, que también es actriz.

-¿Cuántos relatos componen Humor Bovo?

-Lo que voy a hacer es cambiar el repertorio de las tres funciones porque me parece que ofrezco, para el que quiere volver a ver el espectáculo, la posibilidad de escuchar todo. Salvo la apertura y el cierre, que son iguales, en el medio voy a armar una programación diferente para cada noche y esto abarca relatos de mi autoría, de Isidro Blaisten, de Eraclio Zepeda, hay un espectro muy variado de autoras y de autores. También manejo un humor que oscila entre la carcajada y la emoción, hay matices dentro de esa veta humorística. Cada relato presenta una situación diferente, con distintos personajes que atraviesan distintas situaciones y para sostener la atención con una luz y una silla tengo que recurrir a todos reflejos teatrales.

-¿Actriz o narradora?

-Porque soy actriz puedo ser una narradora escénica, pero también debo admitir que desde muy chica tuve una predisposición, tenía muchos estímulos dentro de mi familia para convertirme en la narradora social o en la narradora familiar. Cumplí ese rol en el colegio, en el grupo familiar. En todos los medios en que me movía socialmente me decían `Ana, contalo vos`, pero no hubiese resistido el pasaje al escenario si no hubiese tenido una formación actoral (...) Es lo que yo llamo teatro del relato, donde el relato es el recurso que uso para instaurar en el escenario lo que yo considero un alto grado de teatralidad. Yo traigo a escena personajes ausentes y mi habilidad como actriz y narradora es que la gente los vea, por lo cual utilizo recursos narrativos del cine, del teatro y de la literatura.

-¿Cómo explicás que con el desarrollo de las tecnologías aplicadas a la escena, el público aún sienta placer por la narración oral, más despojada?

-Yo me siento feliz de encarar ese desafío. Por lo menos en esta propuesta, renunciar a toda tecnología y volver al recurso ancestral de la voz, del cuerpo, del uso de los silencios, de generar una expectativa. Yo creo que si la gente no escucha más relatos es porque la propuesta no aparece. Cuando la propuesta aparece, la respuesta también aparece y es, en general, una respuesta de una gratitud y una intensidad que a mí me produce una felicidad enorme.

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