Andrés Mastrangelo
El problema de + d lo mismo es que todo el material parece ser pretendidamente simpático, como si se lo propusiera demasiado, cuando la simpatía se da de forma natural, o no se da. Por definición, es una inclinación o atracción siempre espontánea hacia algo o alguien.
Este compositor uruguayo se vale de la ironía como recurso de crítica pero le falta ingenio a la hora de abordarla. Políticos corruptos que se drogan, salen impunes y no hacen nada por la sociedad, ocupados en sus fiestas privadas, mientras sus mujeres salen con amantes. O los medios de comunicación como tapadores de la verdad y como propagadores de información `idiotizante`… Estas y otras cuestiones desfilan por las letras de Mastrangelo sin generar efecto. Se trata de temas ya híper-señalados por otros que aquí se hallan sólo mencionados en clave de humor, pero sin transmitir nada. De ahí que no logre ni provocar bronca, ni disparar la reflexión, ni desatar risas cómplices: no resulta creíble su intención por tirar dardos al sistema. Sin quererlo, se vuelve más demagogo que crítico. En lo musical, se percibe su gusto por lo experimental, por considerar la composición como una suerte de cocina donde toma varios ingredientes sin cerrarse a algún estilo en concreto y sin limitarse tampoco en la longitud de los preparados sonoros. Pero más que un chef creativo, es un cocinero hábil que recicla sonidos reconocibles de cada uno de los géneros (candombe, rock, funk, psicodelia...) que incluye en ese collage algo divertido pero en el que no hay un brillo original notorio. Como producto interesante está ese tema llamado Les jours de la radio, un puzzle efectivo que reúne distintos extractos de radios nacionales y extranjeras; o Toni bananas, un funk caribeño de coros pegadizos que sí funciona como chiste sonoro, aunque en las letras tiene el inconveniente ya dicho. Noche de pub (participan las voces de Mandrake Wolf, Riki Musso, Mateo Moreno, Max Capote, entre otros) recoge la melodía de la canción navideña Noche de paz, y resume qué es lo que pasa con el disco en general: a veces entretiene pero tiene una vida limitada de reproducción, en shows en vivo o en una o dos escuchas. Y eso que las parrandas sonoras pueden durar mucho más que las fiestas reales: todas las veces que se quiera volver a ellas. En esto falla + d lo mismo: el chiste se agota. Eso sí, la edición del librillo es buenísima, un mini cómic de 36 páginas.