Lilly allen (emi)
En su segundo disco, la exitosa cantante sigue con ese pop de injerencia electrónica apto para radio y algo bailable. La voz de Allen se introduce como líquido dentro del hilado de instrumentos y sintetizadores que arma junto al compositor y productor Greg Kurstin, cabeza creativa del grupo The Bird And The Bees, y un gran sintonizador con ese tipo de sonido hipnótico y de recursos electrónicos. Se trata de un producto de digestión veloz, con el plus especial que imprime la belleza formal conseguida por la dupla: se nota que hay un interés compositivo. Donde falla es en las letras, donde en apariencia ventila su interior, pero sin resultar creíble ni interesante, y cuando se pone social no dice nada.
MEDIOCRE
XIMENA SARIÑANA (WARNER)
El debut de Ximena Sariñana acierta por el lado letrístico, por la cuidada producción y por cierta calma generalizada que transmite su música, una reunión de folk, jazz, pop y producción electrónica. Lo más notable es que esta mexicana tiene algo que decir a través de la confesión y no del simplismo vacío del tipo `te extraño o te quiero`. Lo más reprochable pasa por el modo de cantar de Ximena, quien tiene una voz linda pero que no varía tanto entre una canción y otra, como si siempre estuviese cantando lo mismo, con el mismo ánimo. Además, es de esos discos agradables pero que no motivan a muchas escuchas, que entran a los oídos sin dificultad y que se van de manera idéntica.
The spinning top
Graham coxon (Transgressive)
Lo último del ex guitarrista de Blur se adentra por completo en el folk, con un ánimo pop y a la vez nostálgico, y algún desvío punk. The Spinning Top parece tomar como referencia la austeridad y sensibilidad acústica de compositores como Nick Drake. En su séptimo álbum en solitario, Coxon teje acordes intrincados y bellos que llevan al escucha por un viaje de una hora, sin bajadas, con algún pico mayor en ciertas composiciones como Look into the light, In the morning, Caspian sea o Feel Allright. Un disco acústico que no aburre ni resulta a ya sonado, y que provoca esa sensación extrañamente tierna de ciertos comienzos de día.