Existe o no farándula

| Se la devoran pero nadie lo confiesa. Es un tema de idiosincracia de los uruguayos.

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Por: Mariel Varela

La noción de farándula como se maneja en Argentina tiene como premisa que todo -absolutamente todo, incluso lo que ocurre entre sábanas- puede ser contado. "Eso jamás ocurriría en Uruguay", afirma el sociólogo Esteban Perroni, director del Observatorio de Medios y Audiencias del Claeh.

El bajo perfil de la sociedad, sumado a que las personas cuidan mucho lo que hacen o dicen -"porque somos pocos, y acá todo se sabe, según concordaron los entrevistados-, no contribuye a que se ventile la privacidad de los famosos como sí se hace en el país vecino.

"Somos muy poquitos, todos nos conocemos y nadie se anima a hablar del otro. Hay cosas para decir que nadie dice", sostiene Karina Vignola.

Es innegable que el concepto existe de este lado del Río de la Plata, pero sólo si se entiende la farándula como un conjunto de personas que "por el rol o trabajo que desempeñan están más expuestas públicamente", tal como señala la conductora televisiva Victoria Rodríguez.

El uruguayo consume los programas de chimentos que llegan de la vecina orilla, sin embargo cuando se le pregunta por la farándula, siempre intenta separarse de lo que implica el término en Argentina: escándalo, pérdida de intimidad, sobre exposición. Aunque lo consuma.

Al uruguayo le gusta hablar de los demás, conocer la vida de los otros, y el escándalo mediático, pero prefiere hacerlo a través de los "vecinos". Por esta razón "sólo se consume la farándula cuando está vinculada a la argentina", indica Perroni. Agrega que hubo varios casos locales que, "a pesar de que eran vox populi, se callaron durante años, hasta que los sacaron a la luz las tapas argentinas y ahí sí nos permitimos hablar del tema".

¿pacatos? El medio y la sociedad local se animan a poner sobre el tapete determinados tópicos si primero los denuncia la prensa porteña, porque "el uruguayo no está acostumbrado a que se ventilen ciertas cosas", dice Gaspar Valverde.

El televidente uruguayo se sienta a mirar los productos que llegan desde afuera, pero sabe que aquí no hay lugar para un tipo puntual de farándula que sí existe en Argentina, donde el talento no pesa y el escándalo es protagonista. Además que existe una gran diferencia: la gran cantidad de figuras que tienen en el país vecino, dispuestos a entrar en la pelea mediática y a exponer su vida privada sin ningún reparo.

De este lado del charco, hay público interesado en consumir programas de chimento, pero no hay farándula disponible para que se genere un producto exclusivo dedicado a ello. "Ese tipo de programas no sería ningún orgullo que existiera en nuestro país", declara Victoria Rodríguez.

Un programa de farándula aquí no tendría muy buena recepción ya que la audiencia local suele ofrecer mayor resistencia a los productos nacionales que a los extranjeros. "Los uruguayos mirarían lo que viene de afuera y no le darían corte al que está acá porque están acostumbrados a eso", afirma Mónica Farro.

El uruguayo es más crítico a la hora de evaluar la televisión nacional, que la extranjera. "Siempre que hay un programa local se le busca el pelo al huevo", señala Karina Vignola.

"Lo de acá siempre es malo, lo de afuera parece que es mejor", agrega Mónica Farro.

El sociólogo Esteban Perroni resume esa discusión en torno a un fenómeno nuevo: "la farándula del Río de la Plata, con Buenos Aires de centro y Montevideo como satélite de débil envergadura". Y agrega que "los intentos nacionales de consumo de farándula local mueren en la censura de nuestra moral pacata, ésa que cuando se sacan los trapitos al sol de gente muy cercana nos hace poner colorados".

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