Por: Martín Cajal
Nasser mantiene cierta frecuencia vía anual a la hora de sacar discos. Este año no es la excepción. Editó Dúos, un trabajo que repasa parte de su carrera y que incluye versiones de temas de Eduardo Mateo, Alfredo Zitarrosa y Roberto Darvin. Bajo la consigna "dúo" -primer disco con este formato a nivel nacional-, participan figuras como León Gieco, Ruben Rada, Jaime Roos, Laura Canoura, Teresa Parodi, Dino, Pepe Guerra, Emiliano Brancciari (No Te Va Gustar), Fernando Cabrera y Numa Moraes, entre muchos otros.
DEL ROCK AL FOLKLORE. A fines de los ochenta, Nasser crea la emblemática banda Níquel, un referente del rock uruguayo, con trascendencia regional, que dejó más de diez discos. Luego se iría al sendero solista a comienzos de 2000, sembrando un trayecto de tónica folklórica, focalizado más que nada en la milonga-canción.
-Rockero o folklorista. ¿Cómo te definís?
-Un folklorista rockero.
-En una ocasión dijiste que el rock es para agitar. El folklore, ¿para qué es?
-Dentro de los géneros del folklore, la chamarrita puede decirse que sea para agitar, la guitarra a leña es como más sutil y la milonga es para filosofar. Creo que se presta más para la reflexión. En la milonga, "agitar" no se puede. Yo reflexiono sobre la naturaleza humana, las relaciones humanas, los misterios del querer entre el hombre y la mujer -siempre insondables-. En relación a lo social, siempre aparece algo pero eso tiene que ver más con lo que sería la "fotografía", más como una crónica de la realidad. A veces soy cronista, pero no me dedico a ser cronista en la música. La mayoría de mis canciones tienen que ver más con lo subjetivo.
-Después de más de veinte años, ¿cómo ves a la distancia tu paso por Níquel?
-Sucedió y estuvo bueno. Veo que fuimos unos inconscientes bárbaros, fue una locura, un "rock n´ roll circus". Y fue como un torbellino que se arrastró: no pensábamos ni ahí que íbamos a tener éxito y, de repente, sucedió un boom inesperado que tuvo sus cosas buenas y, claro, las malas.
-¿Por qué crees que pegaron tanto en su época?
-Me parece que teníamos una propuesta bastante adelantada para la época desde el punto de vista profesional, por ejemplo. Sonábamos bien, tocábamos bien y las canciones eran contundentes. Eran canciones. No era solamente actitud. Ahora hay muchos grupos que tienen muy buenas canciones, pero en aquel entonces no era tan común. Además teníamos un sonido muy abierto que se oponía mucho a la banda dark que venía de los ochentas. También la combinación de dos guitarras medias estonianas… Teníamos una buena fórmula, éramos una buena banda de rock. A nivel musical, en el momento, nunca nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo; recién ahora, a la distancia. Aparte, creo que si nos hubiéramos dado cuenta nos hubiéramos quedado más en algún estilo, por eso siempre fuimos variando tanto. Justamente, lo que prevalecía en Níquel era la aventura más que la música: la peripecia, la anécdota, lo que pasaba antes y después del show, y la música supuso el acompañamiento de todo eso. No pensábamos demasiado, sí experimentábamos de forma constante y cada vez que lo hacíamos, en general nos iba bien.
-¿Qué cosas creés que ganó el rock local en la actualidad?
-No estoy mucho en la movida ahora, soy sólo un oyente. Me gusta mucho, por ejemplo, No Te Va Gustar, prácticamente todo lo que hacen. No estoy muy al tanto, más bien estoy metido en el mundo del folklore. Creo que en comparación con antes, el rock ganó en estructura organizativa y profesionalismo.
LAS EXIGENCIAS DE LA CANCIÓN. Jorge Nasser ha incursionado en múltiples géneros a lo largo de su extensa carrera de más de veinte años y, tanto en su veta rockera como folklórica, ganó adeptos.
-¿A que pensás que responden los cambios de estilos en un artista? Inquietud creativa, intentos naturales, retos personales...
-En realidad, compongo canciones y éstas tienen vida propia, me piden la forma. En la época de Níquel, muchos temas ya tenían un corazón milonguero y yo las pasaba un poco más para el lado del rock. Pero básicamente es la canción la que te dice para dónde tenés que agarrar. Yo no tengo prejuicios sobre los géneros, si la canción me pide cumbia o lo que sea, no me importa tanto el estilo. Es algo que tiene que ver más con la categorización, viene en un segundo término. Ahora hago folklore, pero todo se trata de resolver el acertijo y el enigma que plantea cada canción, los textos…
-En tu cuarto trabajo como solista optaste por la fórmula del dúo. ¿Cómo fue la selección de los artistas?
-Una mezcla de todo: afinidad, admiración, amistad, a veces la suerte. Pero una vez más, creo que la cancionística fue marcando quiénes debían ser los socios de la canción. En un tema como Prueba viviente tenía que estar Dino, la melodía fue inspirada en él. Dos panaderos tenía que ver con la música del litoral y bueno se imponía que la cantara Teresa Parodi. De Nosotros dos, la versión que hago de Mateo, Rada se ajustaba a lo que quedó, una especie de pop-soul. La voz de Jaime Roos para la milonga-rock de Tras de ti (también de Mateo). Las canciones fueron sugiriendo una terna de posibles nombres.
DE A DOS ES MEJOR. La génesis del proyecto fue casi fortuita. O más bien, una suerte de solicitud interior a gritos. "Al principio, yo tenía pensado hacer un disco que incluyera algún dueto, pero fueron apareciendo temas viejos que yo había grabado con otro, más nuevos que hice, más la canción que había grabado con Lágrima Ríos que apareció de la nada y el tema de León Gieco que nunca pudo salir… Y bueno, fue como que el disco me pidió a gritos que por favor ponga a todos juntos", explica el compositor.
A pesar del numeroso listado de artistas (quince), Nasser quiso contar también con otras participaciones: "Siempre falta alguien. Me hubiese gustado que estuviese Jorge Drexler, con quien ya habíamos quedado pero no se pudo, y Daniel Melingo". Igual, ya proyecta para el año que viene un próximo álbum, esta vez de autoría completa, y seguramente aparezca también algún que otro dúo.
Por cuestiones de agenda y posibilidad, no todos los invitados asistirán al Metro cuando presente su disco. Sí adelanta que seguro estarán Gastón Ciarlo "Dino", Roberto Darvin, Laura Canoura y Teresa Parodi desde la Argentina.
-¿Qué supuso la experiencia de grabar canciones tuyas (y de otros) con personas que admirás y querés?
-Lo divertido del dúo es que todo es mutuo. Voces, arreglos, propuestas mías, más lo que aportó cada socio, invitado. En general, fue todo muy natural, no hubo nada forzado.
-Sí, ese enriquecimiento mutuo en el disco se nota. Como que le inyectaron otra vida propia a las canciones, "prolongándola"...
-Sí, me pasó mucho por ejemplo con Corazones perdidos. Cuando Emiliano empezó a cantar la parte de él, me di cuenta al toque de que iba a ser un temazo. Se generó una química diferente con cada uno y yo aprendí mucho sobre la forma de cantar, sobre cómo resolver una canción, cómo se canta bien una canción. Fue una experiencia inolvidable, antes y después.
-Alfredo Zitarrosa y Eduardo Mateo son referencias claras en tu música de los últimos años. ¿Qué te brindaron a nivel musical?
-Los dos me dieron cosas bastante parecidas siendo tan diferentes. Aparte de ser en sí mismos artistas para admirar y escuchar, trazaron caminos a seguir, tiraron pautas, botellas al mar, para que alguien los siguiese. Lanzaron desafíos a través de su estilo para que otros músicos los sigan. Yo trato además de juntarlos un poco. Por un lado, Alfredo era muy esquemático, extraigo esa cosa más disciplinada y ordenada de él, también esa cosa de tomar la milonga como norte y meterle todo lo que pueda. Por otro lado, toda la desestructuración y libertad armónica, locura y atrevimiento de Mateo. Entre esas dos grandes líneas, yo voy oscilando y me siento muy cómodo en ese camino.
-Al margen del reconocimiento de la crítica y de un público que te ganaste, ¿cómo te consideras vos como compositor?
-Me considero un compositor de canciones, un músico popular. No hago canciones rupturistas o que intenten imponer una vanguardia o nuevos parámetros; la creatividad no la busco por el lado de romper esquemas, sino más bien por hacer canciones redondas.
JN
JORGE NASSER. Nació en Montevideo y ya de joven desarrolló una labor periodística en diversos medios de prensa en Buenos Aires. En 1981 comienza su carrera como músico de forma paralela y tres años después debuta como solista bajo la producción de Jaime Roos. A fines del ochenta funda Níquel junto al guitarrista argentino Pablo Faragó. La banda viviría quince años de forma ininterrumpida, convirtiéndose en el conjunto local más popular de los noventa. Entre sus discos más conocidos, figuran Níquel Sinfónico, los Gargoland y las recopilaciones Primate, varios de ellos Disco de Oro y Platino.
Níquel fue la primera banda uruguaya en aparecer en la cadena MTV y en apostar a la producción propia bajo el sello Gargoland. También fueron los primeros en adoptar el formato unplugged con su álbum Níquel Acústico. Desde 2001, Nasser ha retomado el camino solista, con un sonido anclado básicamente en el folklore y editando en total tres discos de estudio (Efectos personales, Milongas del querer y Por milonga), el registro en vivo Nasser en El Plaza y su más reciente Dúos.
Además de compositor, Nasser encaró la labor de producción a otros artistas de raíz criolla. A fines de este año prevé sacar un disco que recupera varias cintas de Lágrima Ríos, la Dama del Candombe, fallecida en 2006.