El nido vacío
Leonardo (Oscar Martínez) y Martha (Cecilia Roth) son un matrimonio cincuentón que se ha quedado solo tras la partida de sus tres hijos a estudiar al exterior. Mientras ella aprovecha para hacer lo que la maternidad le impidió (terminar Sociología, organizar varias reuniones de amigos), él entra en una crisis que no le permite salir de un estado de ofuscación y enojo. En esa situación se cruzará con un neurólogo (Arturo Goetz) que le propondrá una interesante teoría sobre las fantasías, dentro de las cuales entrará una joven odontóloga (Eugenia Capizzano). Daniel Burman, que hasta ahora había posado su ojo de realizador en protagonistas veinteañeros o treintañeros y sus relaciones con los afectos, evidenciando ciertos rasgos autobiográficos, viaja a una etapa que está lejos en su vida. Y lo hace con las armas que tan bien manipula: situaciones cotidianas, mínimas; gestos que parecen imperceptibles, y diálogos donde siempre hay lugar para la ironía y el humor. Dos números musicales es lo único que desentona en esta pintura en la que se debe descifrar qué es realidad y qué es ficción de escritor. Ambas se complementan para decir muchas cosas.
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