Opinion
Un oso se comió la taquilla
POR GONZALO SOBRAL
Las vacaciones invernales son el gran bastión de la taquilla cinematográfica en Uruguay, con cerca de medio millón de entradas cada julio. Los miles de niños y adolescentes con tiempo libre, por dos semanas se encargan de agotar las entradas de cuanto filme se estrene en salas comerciales con pop y bebidas refrescantes, convirtiendo el piso del cine en una especie de pantano del que cuesta despegar los zapatos.
En ese universo festivo, Kung Fu Panda se arrimó a los 150 mil espectadores, desplazando de los primeros lugares algunos de los títulos que hicieron capote en la taquilla internacional. La causa del gusto local habrá que buscarla por la empatía de los personajes y la promoción de juguetes de una cadena de comidas rápidas.
Por encima de los 50 mil cada una se movieron Wall-E, Súper Agente 86 y Hancock. Seguramente la historia del robot de Pixar alejó a los más pequeños con esa primera media hora casi carente de sonidos, aunque desbordante de talento de principio a fin. Sin dudas el regreso de Will Smith al cine de acción fue el ingrediente del éxito de la historia, mientras que Steve Carell dejó contentos a los fanáticos del Agente 86.
Ya pasó. Ahora es tiempo de reencontrarse con otro cine.
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