Mientras Argentina incluye en su balance de 2008 a Jarvis Cocker, Interpol, My Chemical Romance, Iron Maiden, Ozzy Osbourne, Korn y al propio Dylan -y la lista seguirá creciendo-, Uruguay va a seguir sonriendo durante nueve meses (¿o más?) recordando la visita del cantautor norteamericano.
Sigan quejándose de que Montevideo no es atractivo con excusas como la infraestructura edilicia, la escasa demanda -en cantidad- de público o lo que sea. Por lo menos, vino Dylan. ¿Qué pasa en el teatro? Mientras que en Argentina ya estuvo Slava Polunin (uno de los mejores clowns del mundo) y se confirmó la visita del Cirque du Soleil con su nuevo espectáculo, Alegría, en Uruguay nos conformamos con una pequeña muestra cortesía de una empresa de telefonía celular. Lejos de la discusión de dinosaurios, neandertals y homo sapiens sapiens, en teatro el debate se traslada a otros términos. ¿Por qué no viene Alegría? ¿Por qué sólo vienen las versiones menores de Holiday on Ice, cuando en Europa presentan más despliegue técnico? Una respuesta, de uno de los responsables, fue que el público no estaba preparado, que no lo iba a apreciar en su justa medida. Si no vienen, claro que no lo van a apreciar.